• 9 julio 2020

Adriana Garrido tiene 93 años y 13 hijos, su madre, 14

Hablamos por teléfono, seguimos confinados – hoy es el día 40 -, pero conocí en persona a Adriana Garrido en la presentación del libro “Historias de Aravaca”, adonde acudió porque su hijo, Diego López Garrido, era uno de los ponentes. “Diego me llama ahora tres o cuatro veces al día, preocupado por cómo me encuentro con esto del confinamiento, porque como soy tan mayor y los que más han muerto han sido mayores…”, dice, despreocupada. “Pero yo estoy bien, vivo en mi casa, en Camarines, normalmente ando todos los días 3 kilómetros, pero estos días, como no puedo salir, camino por el jardín”.

Adriana ha vivido casi toda su vida en Madrid y aledaños, pero aún conserva, al menos en la voz, el aroma jienense de Baeza, su tierra natal. Le distingue también un porte elegante, su amabilidad y su sencillez. Diríase que tanto hijo (13) y hermanos alrededor (13) han hecho de ella un bello ser humano.

Tengo muchos años… ¿cuántos crees que tengo?… ¡93! Nací en Baeza, hoy Patrimonio de la Humanidad, un 13 de marzo. Y he tenido 13 maravillosos hijos. Me casé con 19 años y a los 20 nació Diego, mi primer hijo. A esa edad vivía en Madrid, en la zona de Delicias. Entonces me dedicaba a ser ama de casa y a mi hijo”.

Adriana Garrido nació en 1927 y tuvo 13 hijos, uno de las cuales falleció hace unos años. Su marido también murió

¿Qué me dices de tus padres?

Mi padre era militar, se llamaba Rogelio Garrido Malo y mi madre venía de una familia aristocrática y se llamaba Joaquina de Arroquia Ibarra. Yo fui la sexta de los 14 hijos que tuvieron. Primero nacieron cinco varones y luego yo. Sí, me ganaron en número de hijos… Jajajaj

¿Dónde pasaste la guerra civil?

Tenía 7 años y me pilló en Baeza. Tuve que hacer muchas cosas, entre ellas ayudaba a mi madre, que estuvo enferma durante bastante tiempo, también hacía la comida para todos mis hermanos… Entonces era normal que esas cosas de la casa las hicieran las mujeres. En Baeza estuve hasta los 19 años, edad a la que conocí a mi marido, Diego.

¿Fue conocerlo y casarte?

Sí, fue un flechazo. Estuvimos de novios seis meses y recuerdo que mis padres no me dejaban estar a solas con él. Así que a los 6 meses me casé y nueve meses después, justos, nació mi primer hijo, Diego. Mi marido era un hombre estupendo, estaba muy enamorado, era muy buena persona, honesto, muy trabajador… Pero falleció hace unos años.

Su padre, Rogelio Garrido, tuvo 14 hijos y fue militar

¿Cuál ha sido el momento o el día más feliz de tu vida?

Pues supongo que el día que nació mi primer hijo, eso no se olvida, y más cuando tienes 20 años. Mi vida cambió radicalmente cuando nació mi hijo Diego, que fue un chico estupendo, con el permiso de los demás, porque siempre están diciendo que es mi ojito derecho, pero no es ni el derecho ni el izquierdo, es que es un chico muy especial, de inteligente, de trabajador, de buena persona; y que fue el primero y eso no se olvida.

Hablemos del resto de la manada…

La segunda es la que desgraciadamente murió de un ictus. Se llamaba Adriana, como yo. Fue muy difícil enterrarla. Se deben de morir primero los padres. Pero hay lo que hay… La tercera es María Jesús, una chica muy trabajadora y con carácter. Trabajó tiempo con Diego, codo con codo. Sabe de todo. A la siguiente le pusimos Elisa porque su abuela materna se llamaba así. Es una chica que no quiso estudiar, se dedicó a la decoración y es muy espabilada. Vive en Aravaca, por cierto.

¿Venían todos seguidos?

No, a los 4 años vino un parón y después llegó Joaquina, que se dedica a la fotografía y que tuvo un hijo. Los dos viven ahora conmigo. A continuación está Rogelio, le pusimos ese nombre porque mi padre se llamaba igual. Este tiene una escuela de enseñanza de chicos jóvenes que también está en Aravaca. Después, María Lourdes, que hizo Bellas Artes y Arquitectura; se casó y se fue a vivir a Holanda, donde sigue establecida con sus tres hijos. Francisco Javier tiene un negocio de cosas de coches y dos hijos – uno de ellos es guardia civil- y José Carlos se metió finanzas y cosas de esas. Mari Lo es psicóloga y trabaja muchísimo, habla mucho por la radio, la llaman de todos los sitios, tiene muchos pacientes… Después, Almudena, que trabaja en el Congreso de los Diputados y viaja mucho, y el número 12, Miguel Ángel, casi siempre está aquí conmigo porque se hizo un estudio muy mono en una parte de mi casa, quedó precioso. Hizo económicas, pero se dedica a la decoración de cocinas, casas… Como es el número 12, a su empresa le llamó Estudio 12.

¿Y por último?

La última es Conchita, que tendrá cerca de 50 años y que hizo Derecho y trabaja en un bufete, además de tener dos niños.

¿Te confundes a la hora de llamarles por su nombre? Porque son muchos…

Pues sí, llamo a dos o tres hasta que acierto con el que quiero jajajaja…

                                                          La familia al completo

¿Cuándo empezasteis a vivir en la colonia de Camarines?

En Madrid empezamos viviendo en el Paseo de las Delicias porque mi marido tenía un negocio de vinos, licores… por allí. Pero luego, hará 50 años, compramos la casa de Camarines e íbamos allí de vez en cuando a pasar días, semanas, hasta que al final nos trasladamos definitivamente. Y aquí sigo. Ya tenía mis trece hijos cuando nos cambiamos de casa.

¿Además de a tu casa, a qué más te has dedicado?

Yo he sido muy amiga de la costura y monté una especie de chiringuito en el que trabajaban conmigo varias personas; hacíamos ropa, trajes y vestidos para la mujer, vestidos de novia también. Lo hice unos años y luego lo dejé. No era modista, no tenía esa formación, no aprendí con nadie, venía aprendida, mi madre me enseñaría.

¿El parto más difícil?

El más difícil y el más fácil fue el de Diego porque me empezó una hemorragia muy grande que obligó a que me operaran de urgencia, así que me hicieron una cesárea. Yo, que creía que el parto me iba a doler mucho, resulta que no me dolió nada, porque claro, me durmieron… Todos los demás partos fueron con dolor, que era lo que había antiguamente…. ahora no, ahora les ponen una inyección, la epidural, y no se enteran.

¿Por qué los hijos son tan diferentes, siendo la madre y el padre los mismos para todos?

Sí, cada uno es de su padre y de su madre jajajaja… Unos piensan de una manera, otros de otra… Pero son buenos hijos, me quieren mucho todos, están muy pendientes de mí, vienen aquí, me llaman por teléfono continuamente, que cómo estás, que qué necesitas…

¿Qué relación mantenías con Aravaca, con el casco antiguo?

A misa íbamos a la calle Goya, a una iglesia muy bonita, luego a una que hay cerca de la carretera y ahora voy con unas monjitas que están aquí cerca. Pero también iba a la iglesia de Aravaca, con don Pablo, el párroco, con el que teníamos mucha amistad. La comida la comprábamos en el casco antiguo, íbamos a por ella o nos la traían. Ahí nos conocía todo el mundo: el lechero, el carnicero…

¿Haces ahora aún tareas de la casa?

Me dedico a mi cocina, soy una buena cocinera, coso, plancho, ya no pinto, pero hubo una época que también pintaba óleos…

Este cuadro de Sorolla lo pintó para su hijo Michel

¿Te han dado algún premio por tener 13 hijos?

Teníamos una cartilla con la que te hacían descuentos por ser familia numerosa, yo tenía la categoría de honor. También teníamos descuentos en viajes, creo, pero nos valía de poco porque nunca íbamos en tren, íbamos en una furgoneta con el equipaje y todos nosotros… Solíamos ir a Benidorm porque un hermano de mi marido nos dejaba una casa allí. Mi marido no estaba siempre porque tenía mucho trabajo.

Hasta aquí el fluido diálogo que mantuvimos, siempre con buen humor, y que no terminaría hasta que horas después de nuestra charla me llamó porque había olvidado mencionar a sus 20 nietos y a sus 4 bisnietos. ¿Quieres que hable también de ellos?… A sus 93 años no se le escapa una. Y es que ha lidiado con 13 hijos, mucho toreo, sin duda.

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One Comment

  • Adriana Garrido es igual de grande como persona famosa lo es La Reina Isabel II de Inglaterra – de la misma edad – con un carisma especial por lo aprendido en su propia infancia; labor y Amor – que ha transmitido a sus 13 hijos y extensos amigos fuera de la familia a quien ha querido de igual manera. Es incansable el la real sabiduría de La Vida que surca con alegría aún habiendo tenido golpes de dolor durante su trayectoria. Sus fuertes son la tenacidad desinteresada y el Amor inequívoco por mencionar sólo dos. Su abrigo son sus 13 hijos, sus 20 nietos y sus tres bis nietos. Adriana debería de llevar un título honorífico en nombre de los valores de antaño que tan dulcemente practica con su ejemplo. Yo la llamaría encantado La Marquesa de Camarines.

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