• 1 julio 2022

Asesorar a una mujer embarazada de las consecuencias físicas y psicológicas de abortar es un delito

El mundo al revés: llevados ante el juez por informar y asesorar a mujeres que van a abortar

Por Magdalena del Amo

Decir que vivimos en un mundo al revés ya no es ninguna novedad en estos tiempos de distopía, de caos reinante, donde lo esperpéntico y la sinrazón cobran protagonismo y la maldad echa raíces en una sociedad corrupta que ha traspasado todos los límites de lo imaginable. Lo vemos a diario en muchas facetas de la vida cotidiana, y pasamos de largo sin que apenas nos asombre y acongoje. Sin embargo, hay cuestiones ante las cuales no cabe el silencio cobarde, y tiene que ser oído el “grito silencioso” –como lo denominó el doctor Bernard Nathanson— de los millones de bebés en gestación que, cada año, son privados de su derecho a la vida, el principal de los derechos.

En la sociedad permisiva de la sinrazón se puede mentir, blasfemar, practicar sexo en lugares públicos, atentar contra lo sagrado, insultar, injuriar, calumniar, incluso robar y prevaricar, sin que esto pase demasiada factura. Pero está prohibido rezar o dar un buen consejo.

En la actualidad, según la ley, asesorar a una mujer embarazada de las consecuencias físicas, psicológicas y espirituales que lleva aparejadas la práctica del aborto, así como brindarle ayuda y asistencia y la propuesta de dar a su hijo en adopción es un delito y duramente castigado, en virtud del artículo 172 quater del Código Penal, que entró en vigor el 14 de abril de 2022.

No es necesario aclarar que dicho engendro, como otros tantos en forma de leyes marcianas, como la de “sí es sí” hasta el final, o la ley trans, se debe a las ocurrencias  atrabiliarias de la Ministra de Igualdad y adláteres, la fanática y radical Irene Montero, esa que nos quiere ver llegar a casa borrachas y solas.

El recién reformado artículo ya cosechó las dos primeras víctimas, que tendrán que declarar el martes 31 de mayo de 2022 en el Juzgado de Instrucción nº 8 de Zaragoza, a las 12:10 horas. Los acusados son dos voluntarios de Amigos de la Maternidad y la Vida (AMAVI), un hombre y una mujer de intachable moral y trayectoria. Han sido denunciados por la gerente del centro de exterminio prenatal de Zaragoza –parece que estamos en la Alemania nazi—, acusados falsamente de increpar y molestar a las mujeres. Llaman increpar y molestar al intento de aportar un rayo de luz a las pobres víctimas que, intoxicadas por la propaganda laicista, van engañadas a abrirse de piernas ante un extraño que les arrancará el ser independiente que crece en sus entrañas. Ni siquiera les permiten reflexionar, ni oír el corazón del bebé. Esto último está prohibido en todos los abortorios del mundo, porque han comprobado que si una madre ve a su hijo en el monitor y escucha su corazón, se levanta de la camilla y se va. El letrado del Gabinete Jurídico de Aborto Nunca Más se hará cargo de la defensa.

El grupo provida –y desde aquí lo secundamos— pide oraciones para que los rescatadores sean absueltos, y que las mentiras de la denunciante salgan a la luz y puedan ejercerse acciones penales contra ella, a fin de que ningún informador provida vuelva a ser denunciado. Nosotros seguiremos defendiendo la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Por muchas leyes que nos echen encima. ¡Sí a la vida, siempre!

Si algún youtuber desea reproducir este texto o parte de él para la locución de su vídeo o para cualquier otro uso, debe pedir autorización y citar la fuente al principio de la narración.

gcomunicacion@laregladeoroediciones.com

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