Bocazas sin pedigrí

Los tertulianos son los animales menos resignados de la naturaleza, y aúllan permanentemente reclamando nuestra atención desde sus pulpitos como gatitos recién nacidos, abandonados en una caja de cartón a la salida de un super de barrio obrero. Su corazón de avispa inane rodeada de un casi carnal reconocimiento social los traiciona con el delirio de su importancia mediática y, a consecuencia de ese error funcional, se creen en el derecho de opinar de todo lo habido y por haber, amparados en la proverbial dulzura permisiva de nuestros medios. Prima lo superficial y lo anodino en su discurso con el fulgor de la novedad noticiable, desacompasando nuestras entendederas a su ritmo transcendentalmente trivial. Esta semana, con la bestial angustia ardiente de La Palma, elevaron el foco de lo noticiable por encima de la desolación de los palmeros en unos perretes podencos, que se quedaron rodeados por el fuego, aislados por la lava y cercados por la desolación cenicienta. Un drama animal sumergido en una tragedia. Una empresa de drones, animada por estos animales no resignados, organizaron un tremendo operativo para el salvamento de estos condenados a muerte por las escupideras volcánicas, que nos reconciliaba con los ladridos, las cagaditas en los parques y aceras y esos coloridos pipicanes que los ayuntamientos colocan en los lugares más inverosímiles. Las coladas de la estupidez avanzan implacables hacia un mar de dudas sobre esta historia de un tan heroico como morboso ‘crowdfunding’. Yo reconozco que, influenciado por ellos, se lo comenté sin afán de atemorizarlos, ni de comparar su estupenda vidorra con la desgracia de estos -ya famosos podencos cazadores de conejos-, a Luna y a Hércules, mis dos cariñosas y malcriadas mascotas, que siempre entendieron a la perfección mis desparramos filosóficos y celebraron con jubilosos meneos de rabo el intento y mordisqueando hasta la desintegración total un par de plantas nuevas de los parterres y una toalla caída del tendedero. Pero no quedó ahí la cosa. Cuando les conté al día siguiente lo de la pancarta y el rescate del EQUIPO A, amparados por la nocturnidad y meándose a pata levantada en todos los perímetros de seguridad, se pusieron tan felices que mordieron a una gallina del vecino, se mearon en la rueda de un coche eléctrico aparcado a la puerta de mi domicilio y se comieron, al descuido, el móvil de un buen amigo que nos visitó esa tarde olvidando ese preciado utensilio de su trabajo en una silla sin cojín. No les he regañado. Influenciados, em-palmados como estaban por el excesivo ruido mediático de esos supervivientes a la furia del gigante de fuego y empoderados por la gesta que, bien pensado, capitaneó el musculoso estratega negro Mr. T, seguro que no me habrían hecho ningún caso. Dicen que los perros se parecen a los amos y los amos a los perros, pero yo nunca he creído tal disparate. Sí creo que los perros nos hacen mejores personas a todos, menos a los tertulianos. Ladra el volcán y los que no han aprendido todavía a llorar y se han refugiado en los medios tan amarillos como manipuladores se emocionan con ese tan profundo -guauguau-. Los perros no soportan a esos prolíficos animales, poco resignados a ser como en realidad son cuando alimentan sus titulares de las migajas que caen de la mesa del acontecer y hacen honor al disparatado dicho del Boinas: “El mejor amigo del hombre no es el perro. ¡ES EL JAMON!” Esta vez se ha merecido un bozal.

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Un Comentario

  • Hace tres semanas que no contesto a estos artículos del Señor Toral,no lo hice por incontestables,eran tan directos,certeros y valientes que yo solo podía ensuciar lo que tan brillantemente comentaban.
    Hoy si,me atrevo a introducirme debido a tres factores que me motivan.
    Por un lado los periodistas,a menudo tan solo vendidos al amo en la sombra,con marcada y descarada ideología que les hace perder el gran sentido del oficio,informar con imparcial honestidad,o los sensacionalistas,horteras y blandos tan solo buscando un motivo para debanar horas y horas de decir lo mismo para regocijo y corrillo de perdedores de tiempo,o los sombríos buscadores de tragedias dignas del desaparecido periodico El Caso.
    Ahora una trágica noticia llena horas de expectante suceso,el volcan y aquí se dan cita los tres,los que aprovechan el paso del Pisuerga por Sevilla para sacar rédito votante,los carniceros de las noticias buscando la lagrima fácil con el dolor de los demas y los que ahondan en el colorin para que los que pasan de las cosas importantes tengan algo de que nutrirse.
    Y así llegamos a los perretes y demás animalitos que sufren como sus amos la desgracia de una isla ,lo malo es que ellos no pueden alzar su voz,se deben a sus dueños su afecto , su destino y la suerte ,pero al menos son libres y seguro que su vida en semilibertad era bonita,me caen bien,me gustan los perros, aunque a veces sus dueños sean animales,esos que les tienen en un piso la jornada laboral y cuando salen reventando el animal portador no tiene ese segundo para recoger sus caquitas,algo que sin duda le hará pensar “que se joda,el de la silla de ruedas que lo piso,el niño pringado o el anciano que no pudo esquivarlo o su PM.si no lo vio”
    Pues si ,me molesta ver como periodistas sin valores son paseadores de noticias que como perritos reventando sueltan sus detritus por doquier para que los sufridos ciudad@nos vayamos esquivando lo que podamos mientras la lava hace lo que siempre hizo buscar una salida

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