Color de otoños

El 22 empezó el otoño, esa estación en la cual el Sol, cansado de calentarnos la cabeza y los pies, cruza el ecuador celeste en su fatigada migración hacia el sur con un ritmo semejante al de los pájaros, haciendo que el día y la noche duren lo mismo. El otoño, para los que peinamos canas, es una estación de lentitud con velocidad de striptease de árbol. Los octubres, por mucha poesía dorada que se les eche, no son nuestros meses favoritos. Nos preparamos para el jodido invierno, y hemos de darnos fuerzas como las ramas secas para sobrevivirlo. “En otoño todo está cansado y más dispuesto a morir”. Escribió el barbudo Patrick Rothfuss y se quedó tan ancho. No es cierto que el otoño sea el preludio de la muerte, ni que esta tenga que ver con las estaciones de una manera concluyente con la inclinación del eje de la tierra, ni que en los equinoccios el eje de inclinación de la Tierra no mire ni hacia el Sol de reojo, ni que solo los muy espabilados sepan abrigar con las hojas caídas la anunciada llegada a los fríos. No. Nada de eso es totalmente cierto, y si tiene alguna connotación poética -de corto aliento- es una consecuencia espuria de la rotación de la tierra, que es la que implacablemente hace girar nuestras vidas en este universo desconocido y mareante. Lo mejor del otoño es que se disfrutan las ultimas cosechas de los frutos maduros de la vid con los frutos que tuvieron un verano más largo (para los mejores vinos), y que empieza la temporada de las castañas. Aunque solo fuera por estos dos motivos merecería la pena vivir en este mundo de pandemias, terremotos, volcanes y Danas. Ya, amarronados, con los ocres y los verdes apagados,  disfrutemos en estos primeros días de esta tercera estación la sabiduría del sabio Benedetti que nos contó -mejor que nadie nunca- de qué iba esta juerga-:

Aprovechemos el otoño

antes de que el invierno nos escombre

entremos a codazos en la franja del sol

y admiremos a los pájaros que emigran

ahora que calienta el corazón

aunque sea de a ratos y de a poco

pensemos y sintamos todavía

con el viejo cariño que nos queda

aprovechemos el otoño

antes de que el futuro se congele

y no haya sitio para la belleza

porque el futuro se nos vuelve escarcha

Leer Anterior

Sergio Reyes (abogado): “El dióxido de cloro libera a la gente de ser tratada toda la vida de enfermedades que pueden ser solucionadas”

Leer próximo

Se aprueban nuevas medidas en la línea COVID para ayudas directas a las empresas de la Comunidad de Madrid

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0 Comentarios

    error: Content is protected !!