• 18 enero 2021

El diputado Gustavo Torrico revela que el contagio masivo de coronavirus de políticos en la cámara de representantes de La Paz dio paso a la Ley del Dióxido de Cloro

Se contagió de coronavirus el 95% de los diputados del Departamento de la Paz, tomaron dióxido de cloro, se recuperaron, todos, y se diseñó y promulgó una ley para proteger a esa polémica sustancia y hacerla llegar a la población. Las cifras de contagiados pasaron de 2500 a 20 al día, eran inexistentes.

En esa ley, que luego fue prácticamente calcada por el Congreso para crear una ley nacional, intervinieron los asambleístas Fabiola Almansa y Gustavo Torrico, uno de los enfants terribles de la política boliviana, a quien entrevistamos y quien nos cuenta también el importante papel que jugaron tanto el creador del dióxido de cloro, Andreas Kalcker, como la doctora Patricia Callisperis, presidenta en su país de la COMUSAV.

Nuestro entrevistado, que ocupó cargos de diputado nacional, luego de viceministro de Régimen Interior y que en el período 2015-2020 fue elegido también en las listas del MAS (Movimiento Al Socialismo) como asambleísta departamental, cuenta también que la curva de contagiados se ha disparado de nuevo hacia arriba. Ha habido más de 1000 casos durante varios días. ¿Por qué?

ENTREVISTA EN VÍDEO

LAS CLAVES DE LA ENTREVISTA

“La ley del dióxido de cloro la diseñamos con la asambleísta Fabiola Almansa. Primero diseñamos una ley en nuestro departamento y luego la elevamos a nivel nacional. Esta ley prevé la producción y distribución del dióxido de cloro ante una violenta aparición de la pandemia, el COVID, que hizo tambalear toda nuestra estructura de salud, no podíamos dar alcance ni respaldo completo a los contagiados”.

“En algún momento llegamos a tener entre 200 y 2500 contagiados al día y hemos bajado a 30, a 20. Ya estábamos cerrando el ciclo, pero llega la segunda tanda que vamos a combatir igual. Está empezando una arremetida fuerte porque aunque empezamos esta segunda ola con 30 a 45 contagios días, ayer subió a 1200. Los días 24 y 25 de diciembre alcanzamos el pico de 1000, luego volvimos a bajar a 400 y ayer volvimos a los 1200”.

“Bajó la pandemia y la gente dejó de utilizar el dióxido de cloro. Lo que recomendábamos es que se siguiera utilizando porque no solo era el COVID, el dióxido de cloro te ayuda en muchas cosas: una mayor lucidez mental, mejores perspectivas respiratorias, una mejor circulación, un descanso más placentero, se limpia la piel, parece que estoy haciendo publicidad, pero es lo que ocurre realmente”.

“Nos sentimos orgullosos de ser los únicos en el mundo que contamos con una ley de este tipo”.

“No fue fácil hacer la ley porque el Colegio Médico se opuso rotundamente, y el Farmacéutico e incluso el gobernador de La paz no la quiso promulgar”.

“Nos hemos agarrado a decir que como no hay nada en contra del dióxido de cloro, más que habladurías, vamos a usarlo como argumento compasivo e informado. A partir de ahí, así lo dice la Ley, la gente opta si quiere utilizarlo o no.

“El 95% de la Asamblea de La Paz se contagió, entre personal y asambleístas. Las oficinas son muy pequeñas, hay mucho roce de personal… Vino alguien contagiado y todo el mundo le siguió, en cadena, incluyendo el presidente Edwin Zárate, que estuvo internado para terapia intensiva. Entonces consumieron el dióxido y todos se recuperaron, no tenemos ni una sola víctima”.

“En el Congreso Nacional una gran cantidad de diputados y senadores se contagiaron, pero ahí sí hubo víctimas fatales, dos diputados, un senador también. Pero con esta ley y la experiencia departamental insistimos en que la Asamblea Nacional le diera curso a una ley boliviana, y a partir de ahí las cifras reportadas fatales son absolutamente bajas”.

La ley dice que las gobernaciones, a través de las universidades o con laboratorios que puedan contratar, pueden hacer la producción del dióxido de cloro y esta producción debe de ser distribuida desde los municipios”.

“A la COMUSAV la convocamos nosotros para discutir los términos de la ley. Nosotros no tenemos el conocimiento médico, así que convocamos a la doctora Patricia Callisperis, presidenta de la COMUSAV en Bolivia. Y tuvimos una charla con Andreas Kalcker, que nos dio una conferencia sobre los beneficios del dióxido”.

“De 11 universidades estatales, seis están produciendo el dióxido de cloro”

“Hemos creado un comité científico a cargo de las universidades para que estas puedan llevar a cabo ensayos clínicos y el control de calidad del dióxido de cloro, además de llevar a cabo su distribución”.

“Un cuarto de litro de dióxido de cloro, 260 ml., llega a costar 12 $ más o menos. Y un kit de medicamentos diseñados para combatir el COVID llega a costar casi 100 $.  Pero un kit se termina en 12 días y 250 ml de dióxido de cloro es para un tratamiento de un mes más una semana que se descansa. Eso hace que las grandes farmacéuticas estén en contra”.

“Estoy con libertad condicional. Me acusaron de terrorismo, financiación del terrorismo, instigación pública… Osama Bin Laden se quedó muy pequeño. Me llevaron preso a la fiscalía, me trasladaron a la cárcel, luego a mi casa, con arresto domiciliario. Estoy esperando la fecha del juicio”

“Estamos organizando para el mes de marzo un encuentro a nivel mundial de médicos en la ciudad de Cochabamba para darle validez a todo lo que estamos haciendo”.

“La salud es un derecho humano, no un derecho comercial”.

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