ESA TVE A LA PARRILLA

Todo lo que ignoro se lo debo a la televisión!  Chumi Chumez

El color de las notas musicales y la invisibilidad de la cebolla que nos hace llorar dan esplendor y coordenadas a nuestro compromiso con la estupidez. Uno no pude morirse de risa pensando en que casi un millón de personas al año dejan de respirar por voluntad propia mediante un tiro, una soga o un producto químico, pero sí puede enterrar en el rincón de los abandonos a todos aquellos que han dilapidado su cuota personal de sonrisas con sus superiores, con sus familiares, con sus amigos y con los medios audiovisuales, sin venir a cuento. La sonrisa está infravalorada por el hecho de ser gratuita, y nos llena de claridad a un precio -un millón de veces más razonable que el de la triste factura mensual de la Compañía Eléctrica-, donde están injustamente reflejados nuestros afanes de iluminar la vida cotidiana.  Ya no hay camareros carialegres como los de antes, ni cajeros de banco simpáticos, ni tenderos de ultramarinos afables, ni paseantes educados con sonrisa Profidén, ni periodistas con imagen que no sonrojen cada vez que nos enseñan sus inmaculados y bien tratados dientes colocándonos un mensaje. Ni siquiera hay municipales risueños -con porra- dispuestos a ayudar a cruzar el paso de peatones a una viejita. Ahora, la moda mediática es un rictus distanciador que hace valer el metro cuadrado inviolable a precio de caviar ordeñado por labios de doncella virgen. (Ahora se llamaría teebagging catódico. Búsquenlo en internet y lo visualizarán con más rigor.) Hoy les cuento todo esto desde la sorpresa, con la misma sensación de disgusto que les contaría una erección inoportuna, porque he visto el nuevo anuncio corporativo de TVE, esa empresa  en la que todavía creo y con la que -sin ninguna ironía- siempre estaré en deuda personal. -Casi entro en patatús por decaimiento inducido-. https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&url=https://m.youtube.com/watch%3Fv%3DhKuVsjSo-_s&ved=2ahUKEwjTw5n07vTyAhUhA2MBHeHICmYQo7QBegQIBRAF&usg=AOvVaw1G1W0sdDRXTBRoBZmc6ZHf

  Me aturdieron las entendederas esos adustos y triviales caretos de los caminantes representantes de “mi vieja Casa” cruzando apresurados, en proceso de zombificación, un paso de cebra a ninguna parte, que, más que recordar el mítico de los Beatles en «Abbey Road», parece el concurrido cruce de Shibuya de Tokio, ese disparatoso lugar que ostenta el récord de ser el más transitado del mundo de la falta de sonrisas. Son unos tipos, los de esta promo, fríos y trajeados a la antigua usanza de los artificiosos años 60, donde si no estabas vestido como mandaban “los canonones” -como en mi caso, eras poco más o menos que un mierdecilla sin bacinilla.  Transitan en todas direcciones posibles, -siempre en el aire, pero con los pies en la tierra- reza una engolada vocecita extraña a las deportivas que calzan los susodichos, sobre un nada ardiente cromatismo lavado con lejía muy a la medida de esa farsa de programación limpia y reluciente referida a los informativos.  Un reclamo de campaña frío y sin alma para una parrilla desconocida y pendiente de calor humano que es lo que engorda y fideliza unas audiencias, a las cuales no les importa perder en la sima catódica del tiempo  los minutos más importantes de su descanso diario si con ese tiempo perdido pierden también su aburrimiento.  TVE  tiene todo que perder y pareciera importarle un carajo perderlo. Un claim este del -pasocebralero de prisa inútil -, que pretende animar a consumir y participar de sus informativos, y que siendo deprimente, -aunque prometan saber escucharnos-, mejora sustancialmente el asco que producen las otras tan deleznables cadenas generalistas, generalistos , autonómicas y autoplúmbicas, platafórmicas y platadefórmicas. Invencibles estas patuleas en audiencia por sus bizarros géneros, que no tienen que ver con lo zombi, pero son patrimonio indiscutible  y nauseabundo de lo cutre, lo desvergonzado, lo insano, lo analfabeto, lo intrascendente, lo vulgar y lo sucio. ¿Qué ha pasado con aquella TVE con mayúsculas que desde hace años se nos muestra con minúsculas? ¿Será capaz Tornero de devolver a esa ventana de todos el esplendor de épocas pasadas? Posiblemente todo fue ya contado y cantado a ritmo de bolero canalla y chulo por el genial Pepín Tre, que recomiendo vehementemente. Disfrútenlo en esta dirección:

https://www.youtube.com/watch?v=1e_9_oSj9gU&ab_channel=Pep%C3%ADnTre-Topic  

A alguno no le resultará bien traído, pero será porque no les gustarán las VERDADES COMO PUÑOS. Y es que, como les dije al principio de este artículo:  El color de las notas musicales y la invisibilidad de la cebolla que nos hace llorar dan esplendor  y coordenadas a nuestro compromiso con la estupidez. Quizá sea porque en televisión todo es verdaderamente falso.

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