Hay afectados por las vacunas con cefaleas tan agudas que han tenido que administrarles morfina

Los gobiernos lanzan campañas para levantar el ánimo de la población. “Las vacunas son la solución a nuestros problemas”, pregonan. “Creo que sería oportuno detener la vacunación de AstraZeneca” – plantea por su parte, una doctora de urgencias del hospital Mateu Orfila, de Menorca, a un periódico de la zona. ¿Por qué lo dice? Porque por sus manos han pasado 19 personas que enfermaron tras vacunarse. Tres fueron ingresadas, una incluso podría tener meningoencefalitis. Las demás sufren cefaleas, vértigo, síncope, caminan mal…

“Bah, poca cosa, unos pocos entre cientos de miles” -, arguyen los defensores a ultranza de las vacunas, pero cada vez son más los que dudan, dudan al menos de AstraZeneca y su vacuna. Veremos qué pasa con las otras. Curioso es que haya países que estén poniendo una de AstraZeneca y otra, la segunda, de Moderna o de Pfizer, y países que por prudencia se nieguen a hacerlo. Todo vale, según parece. Y lo más curioso… Que en Menorca llevaban tres semanas sin tener un solo caso de coronavirus en el hospital. “Si no hay enfermos, ¿por qué vacunan a la gente?”, hay que preguntarse en tal caso. Pero es que hay comunidades autónomas en España que dicen, temerosos, estar entrando en la cuarta ola, y hay quien pide que si acaba el toque de queda en mayo, al menos se impida circular entre autonomías, no sea que las que van bien terminen siendo contaminadas.

¿Sabe qué?: Que hemos llamado a una docena de médicos para saber cómo están las urgencias en sus hospitales y o no se ponen al teléfono o no hablan de si hay vacunados con problemas. De manera sibilina, alguno menciona su hipoteca, su sueldo, a la Organización Médica Colegial… Les ronda el miedo y la vergüenza. Pero algo rascamos entre unos y otros, todo off the record. Averiguamos, por ejemplo, que algún afectado por las vacunas sufre una cefalea tan aguda que hay que administrarle morfina, y que hay afectados a los que han tenido que hacerles punciones lumbares para diagnosticarles. Hablamos de temas muy serios, hablamos de que hay otros problemas tan delicados como los ya conocidos trombos.

¿Qué por qué se nos oculta. Solo cabe pensar que tanto el gobierno como las autoridades sanitarias siguen apostando por las vacunas, a pesar de estos casos aislados. Así que hay que recordarles que somos adultos y que nos traten como tal, no como a niños a los que protege papá Estado. Tenemos derecho a saber lo que está ocurriendo. También hay que recordar que hay científicos y médicos que llevan tiempo advirtiendo de la inseguridad de estas vacunas y que se desconoce cuándo y por qué podrían darnos más problemas.

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