• 22 mayo 2022

JAVIER VELASCO: “Porque nos gusta la vida nos duele la muerte. Aunque habría que decir que a veces la vida es tan dolorosa o más que la muerte”

JAVIER VELASCO DMD

No se habla de la muerte porque es un tabú. Vivimos de espaldas a la muerte. Y sin embargo desde los medios de comunicación tenemos muertes en directo casi de manera cotidiana. Véase la guerra. Sin embargo, la muerte de mis familiares, amigos…. esta como escondida.

Derecho a Morir Dignamente no es una organización asistencial sanitaria, tampoco psicológica. Existe desde 1984 y desde entonces se ha dedicado a la formación e información de ese derecho, fundamental, que es el de tener una muerte digna. Hoy tenemos una ley de Eutanasia – polémica ley pues hay sectores de la sociedad que la rechazan -, y Javier Velasco y su organización son responsables de que exista. ¿Qué papel juega DMD en el proceso de morir de cada ciudadano? “Tenemos unos derechos – contesta nuestro invitado -, y nosotros asesoramos para que esos derechos sean efectivos”.

Nunca la muerte ha estado tan presente como ahora en la vida de muchos españoles que son conscientes de que podemos morir en cualquier momento. Siempre es así, aunque vivamos de espaldas a esa realidad, pero ahora el ataque del llamado SARS COV 2 y la cercana guerra de Ucrania, que está solo a 4 horas de vuelo, a 2.800 kilómetros, al alcance de los misiles intercontinentales, lo hace más evidente. Las televisiones, sobre todo, nos ofrecen cada día el macabro espectáculo de la guerra, y nos recuerdan que aunque España es un actor secundario en el teatro de guerra y muerte que protagonizan Rusia y Ucrania, formamos parte de la OTAN y hemos enviado armas a Ucrania.

Tenemos miedo a la muerte y ahora tenemos más. Podemos morir cualquiera y en cualquier momento y lugar. Pero ¿estamos preparados para recibirla? Hablemos con un experto en la materia, Javier Velasco.

VÍDEOENTREVISTA

CLAVES DE LA ENTREVISTA

No hay un modelo único de muerte digna, depende de los valores de cada uno. Sería más digna siendo mas libre, pero la libertad es subjetiva. Lo que es digno para mí puede no serlo para otro.

La ayuda a la muerte no es exclusiva de la ley de la eutanasia. Hay muchas maneras de ayudar a la ciudadanía en el proceso final de la vida. Están lo consentimientos informados, el derecho a retrasar un tratamiento, el derecho al tratamiento del dolor, a cuidados paliativos, y con la eutanasia pedir directamente adelantar la propia muerte con ayuda de los profesionales.

La muerte sigue siendo un tabú en la sociedad y en el ámbito sanitario.

El ser humano nace sin su voluntad. Luego, a medida que vivimos, vamos tomando decisiones que sí conforman nuestra vida. La muerte es inevitable, pero queremos hacer de la muerte en la medida de lo posible un acto humano y no ser sus víctimas.

La ley de la eutanasia permite, no obliga a nadie, ni ciudadano ni profesional sanitario.

La muerte es dolorosa porque es el final último y definitivo. Porque nos gusta la vida nos duele la muerte. Aunque habría que decir que a veces la vida es tan dolorosa o más que la muerte. Por eso hay personas que piden por favor que les ayudemos a acabar con esa vida que viven como algo insoportable e indigno.

En Occidente ha habido paulatinamente una regresión de la muerte. Ha perdido espacio social y cada vez se oculta más en los hospitales y ahora en tanatorios. Hace cien años, en España, los adolescentes habían vivido una muerte en directo, normalmente de abuelos que fallecían en casa. Hoy la población joven nunca ha tenido contacto con la muerte.

Hemos pasado de una muerte aceptada y pública en la Edad Media a una muerte paulatinamente retraída, escondida, oculta. Mientras otras sociedades lo tienen asumido como una realidad más de la vida.

Todo lo que nos ha dado la vida, lo que nos ha permitido, habría que celebrarlo.

No creo que sea más duro morir en el domicilio que en el hospital. Yo he vivido muertes en domicilio y lo he vivido con tristeza, pero a la vez con mucha paz, con dolor, pero no necesariamente dramático. Si asumimos la muerte eso le quita dramatismo. La muerte es triste, pero hay que afrontarla, como son tristes muchas cosas en la vida.

El acompañamiento normal sería el de los seres queridos. Los profesionales deberían estar en un segundo plano. Es un acontecimiento fundamentalmente personal. Si yo no he reflexionado sobre mi muerte, sobre que soy vulnerable, que mi vida va a acabar, por mucho que me acompañen, que me ayuden, siempre habrá un componente importante de ansiedad.

Envejecer es ganar años, pero también perder ciertas capacidades. Tengo que ser consciente de que lo que me viene no solo son canas y arrugas… y que la muerte está más cerca.

En las escuelas, si fallece un compañero, por ejemplo de leucemia, yo tengo tres casos, sería el momento de hablarlo.

Hay mucha literatura sobre la muerte, lo que pasa es que como es un tabú no la leen. Es más numerosa de lo que pensamos incluso en la literatura infantil.

Ramón Vallés, catedrático emérito de Psicología de la Universidad de Barcelona, tiene dos o tres libros que hablan del fin de la vida y la muerte.

La jerarquía católica se ha manifestado en contra de la eutanasia. Creen que la vida no nos pertenece, es un don de Dios y no nos pertenece. Frente a eso, respeto total. Pero también exijo respeto para que en una sociedad plural como es la nuestra no se legisle en base a creencias religiosas.

Todos los casos mediáticos, como es el de Ramón Sampedro, han estado muy amparados por nuestra Asociación. También hay muchos casos anónimos a los que también hemos asesorado y amparado.

Yo puedo rechazar tratamientos médicos aunque eso suponga poner en peligro mi vida.

Hay muchos tipos de suicidios. Los hay impulsivos, pocos reflexivos, con poca libertad, que es cuando lo hacen por problemas económicos, desahucios, a veces por problemas emocionales, el desamor, que es muy duro, o por la no aceptación de la propia identidad… Estos suicidios no son los que nosotros abogamos, nosotros lo hacemos por una vida digna y libre, y con recursos para poder afrontar los problemas. Los casos que nosotros conocemos implican años de reflexión.

Defendemos el testamento vital, que las personas sean protagonistas hasta el final. ¿Y qué le ofrecemos a la ciudadanía? La divulgación y defensa de estos derechos. Hemos estado muy activos desde 1984 divulgando la muerte, el diálogo y a veces la confrontación social sobre estos hechos. Ofrecemos información y formación sobre estos derechos.

Uno de los actores fundamentales para haber conseguido la ley de la eutanasia ha sido la organización que presido.

No somos una organización asistencial. No damos asistencia sanitaria ni psicológica. Luchamos por unos derechos y asesoramos porque esos derechos sean efectivos.

Con la ley de la Eutanasia se puede pedir incluso la eutanasia. Hay documento en el que digo que si llego a tal situación solicito la eutanasia. La retirada de la medicación y que no haya reanimación cardiovascular, etcétera.

Nosotros hacemos muchos talleres para que este documento se rellene. No sé cómo va a ser mi muerte, pero en parte depende de mí. Asesoramos en la tramitación burocrática...

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