La gran mentira

Frágil. No se me ocurre otra palabra con la que definir cómo es el mundo que hemos creado entre todos. Porque no me digáis que lo que está pasando no presupone que todo pende de un hilo cuando creíamos que estaba atado, y tanto que atado… Me explico. Llegué a Madrid el día 12 de marzo tras un viaje de trabajo en centroeuropa. Por entonces se hablaba, y mucho, del maldito coronavirus, que ya había dado el salto a Europa desde China, pero las cifras que se barajaban de contagiados y fallecidos eran escasas. Tan solo cuatro días antes de mi regreso, todos los recordamos, hubo diversas concentraciones callejeras y populares en España. Salvo en Italia, creo recordar, donde la situación era amenazante, el panorama estaba tranquilo. Más en Alemania, en Francia, en EE.UU… donde hubo incluso quienes hicieron bromas con el virus.

Y, sin embargo, por precaución, quizá tardía, pero inevitable, dos días después de mi llegada, el gobierno decretaba el estado de alerta. De pasearme por el mundo haciendo lo que me daba la gana pasé a estar encerrado, confinado, atrapado y, si me dejara influir por los medios de comunicación, asustado. No daba crédito y aún no lo doy.

Y aquí viene lo de la fragilidad. Resulta que no llevamos ni un mes de confinamiento y la economía se ha derrumbado. O eso dicen. 500.000 millones de euros va a soltar el BCE para engordar la sanidad de la UE, España puede perder en poco tiempo entre el 5 y el 10% del PIB, el paro ha engordado en 900.000 personas… Y todo por un virus. ¡Y en un mes! Perdonad, pero yo no me lo creo. No puede ser que empresas que están ganando 4.000 o 5.000 millones de euros al año se desmoronen en 30 días, tengan que echar a la calle a miles de trabajadores, no puede ser que el Estado tenga que inventar mil y una fórmulas para que esto no se convierta en un desastre.

No debe tratarse solo de fragilidad, sino de una gran mentira y de avaricia. El 1% de la población mundial, pase lo que pase ahora, seguirá controlando el 80% de la riqueza mundial. Y con el coronavirus, puede que más. Ya sé que es un recurso fácil el de justificar todo con ese dato, pero es que las bolsas siguen especulando con el dinero, y de qué manera, y las filas del paro crecen y crecen. Dicen, por cierto, que las empresas chinas se están quedando con el pastel económico, que son ellas las que van a controlar el nuevo mundo. ¿No vino de ahí el COVID-19? Cada vez hay más gente que ve en todo esto un golpe de Estado mundial de los chinos.

 

 

Leer Anterior

UN ABOGADO Y UN EMPRESARIO SE OFRECEN VOLUNTARIOS PARA SER INFECTADOS CON CORONAVIRUS

Leer próximo

Rocío Gómez, maquilladora de los famosos de Telecinco

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0 Comentarios

    error: Content is protected !!