LA SOMBRA DE COLÓN ES MUY ALARGADA

El victimismo impostado de unos asilvestrados protestones del tres al cuarto ha concurrido en la Plaza de un estupefacto Colón, que se sobreponía estatuado a la jauría conjuradora de una justicia que no pidió para los suyos cuando cometieron los mismos o peores delitos golpistas que estos desquiciados “catalistos”, berreantes a su vez en la próxima lejanía utópica, por una independencia sin argumentario y muy probablemente sin motivo ni ley. Desde su pedestal de 17 metros de altura la estatua del controvertido descubridor, realizada por el barcelonés Jerónimo Miguel Suñol i Pujol, y en cuya base se lee: “A castilla y a León nuevo mundo dio Colón” ,alza en su mano derecha la bandera castellana y con la izquierda señala al futuro señalando al cielo, quizá porque mirar abajo sería tropezar su ímpetu descubridor, a sueldo mercenario, con esta patulea vociferante de tres coros sin partitura, contra lo que  -según Sánchez-  ahora es imprescindible y deseable, pero que hace poco más de un -pispas-  era  reprobable. MentiRosa Diez y un muy desafinado Trap con aires de tangana culturalera obsequiaron a los presentes con lindezas, que sonrojan la inteligencia más precaria. En el Central Park (Manhattan) se ubica una estatua gemela en bronce de la de nuestro Colon madrileño, y cada año recibe estoicamente los insultos de la indiada cabreada por el turbio pasado americano del almirante. No se sabe si estas silentes efigies se cartean como buenos gemelos “casi univitelinos”, pero en la carta del mármoleo al metálico, seguro que llenaría de improperios a los abanderados del odio, a los recalcitrantes patriotas de boquilla que no nos consideran a los demás suficientemente entregados a la causa rojigualda, de la que se apostillan propietarios, como si “los otros” fuéramos un moco mal pegado a los flecos deshilachados de su intransigencia. Para estos presuntos “enfermitos salvaspañas”, sin duda somos “felones, ilegítimos, traidores, indignos, mierderos y okupas”. Seguro que se le ocurrían muchos más calificativos insultantes que, por educación, por vergüenza marinera o por falta de traducción al correcto ingles se ahorraría. El de bronce, allá en la isla del Hudson, acostumbrado a los escupitajos indigenistas, le respondería exhortándolo a la paciencia con los haters y recomendando a su doble que se asiera con más fuerza al mástil de la cuartelada bandera de Castilla, que siempre fue enseña de transnacionales libertades a lo largo y ancho del mundo y que tinta, más que en gules, en un rojo vivo. Seguro que también le haría alguna referencia a Calderón de la Barca y su famosa frase que viene tan al pelo: “Vencer y perdonar es vencer dos veces”. Esa correspondencia se la eludiría, por defecto formal, ese trasunto ser político lenguaraz tan comprometido con el delirio de “la libertad de las cañitas tiradas al estilo Ayuso” (con mucha espuma en amargo trago corto), y que ha sumado al bronco ruido un particular, desafortunado y estridente reto a la corona.

Leer Anterior

SIN CONSENTIMIENTO INFORMADO, EXPERIMENTO HUMANO NO PERMITIDO.

Leer próximo

Concurso de Ideas Tecnológicas para el Comercio Minorista

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Un Comentario

  • Muy tu. Tan tu que te hubiera reconocido sin firma ni foto.
    Ya no creo que Colon se sorprenda de nada, seguramente perdió esa capacidad cuando hace unos pocos años la cultura catalanista del nacionalismo dijo del que era catalán, tan catalán como nuestra Teresa de Avila…jajajajajaja

error: Content is protected !!