LOS TRABAJADORES DEL SEPE, HARTOS DE SU PRECARIA SITUACIÓN LABORAL, ACUSAN A TRABAJO DE FALSAS PROMESAS CON LOS ERTE

  • CERCA DE 1000 trabajadores del SEPE aseguran respaldar esta denuncia al margen de los sindicatos
  • Escasez de trabajadores cualificados debido a la interinidad permanente de las personas que se contratan
  • Preocupación ante las posibles agresiones que se puedan producir debido a los ERTE
  • Preocupación también ante su situación sanitaria debido a la Covid-19

POR LA DIGNIFICACIÓN DEL SEPE:

Hace unos días una compañera del SEPE de Madrid escribió una carta dirigida a la Ministra de Trabajo en la que le manifestaba el descontento generalizado que, desde hace años, tenemos con la gestión del organismo. Para entenderlo es recomendable su lectura, así que adjuntamos su escrito.

Desde la declaración del Estado de Alarma nuestro descontento ha ido en aumento, pero la guinda del pastel ha sido el reconocimiento, una vez más, a los compañeros del INSS de unas condiciones de trabajo que están a un abismo de las nuestras.

No sólo cuentan con el doble de personal que nosotros para asumir unas 850.000 solicitudes de la nueva prestación que se les ha encomendado (nosotros superamos los 5 millones), sino que les dará una formación previa que a nosotros no se nos procuró, recibirán retribuciones por todas las horas extras y no sólo las de los sábados y festivos como nosotros, y tendrán un límite presupuestario de 3.600 euros por trabajador en comparación con los 282 que han percibido los compañeros del SEPE a los que he podido preguntar. Además de que vayan a tramitarla telemáticamente, mientras que nosotros, que desempeñamos un trabajo parecido, tendremos que hacerlo de cara al público.

Aunque en el SEPE somos una plantilla ya insuficiente para la gestión del volumen de trabajo que veníamos asumiendo, con la pandemia y según los datos publicados en nuestra intranet hemos tenido que asumir un 500% más de carga de trabajo.

Todo esto lo hemos conseguido a pesar de las deficiencias del organismo y pensando en los usuarios de las oficinas. Recuerde que cuando empezamos las jornadas maratonianas no se sabía ni si nos iban a compensar el trabajo extra.
Para alcanzar estos logros, en un primer momento seguimos trabajando de cara al público, porque aunque ya se sabía la gravedad de la situación no nos querían reconocer como personal de riesgo, ni nos procuraron más medidas de protección que carteles que no leía nadie. Después de la declaración del Estado de Alarma continuamos luchando a base de trabajar de lunes a sábado, incluyendo los festivos, de jornadas de ocho de la mañana a ocho de la tarde, de poner nuestros ordenadores, de pagar las facturas de luz, internet y teléfono por el teletrabajo, de la falta de coordinación y de unidad de criterios, de instrucciones vagas o de carencia de ellas, de hacer malabares para cuidar de nuestros hijos u otros familiares. En medio de este caos hay compañeros que han caído enfermos, algunos han perdido a algún ser querido y otros están viviendo todo esto a cientos de kilómetros de sus familias por la falta de movilidad en nuestro organismo.

Los trabajadores del SEPE no necesitamos que nos manifieste su gratitud, sino que se dignifiquen nuestras condiciones de trabajo con urgencia y empezando por:

Garantizar nuestra salud e integridad física

No debemos incorporarnos a la atención al público hasta que:

  • Estén resueltos, subsanados y garantizados el cobro de los ERTES. El clima de violencia hacia los trabajadores del SEPE, del que está haciendo eco la prensa y las redes sociales, está creciendo cada día entre aquellos afectados por los ERTES que un mes más verán incumplidas las falsas promesas que les ha hecho la Ministra de Trabajo, con los datos en la mano
  • Se haga una evaluación presencial e individualizada de cada oficina y puesto de trabajo por parte de los EPD Provinciales, los delegados de prevención y los representantes de los trabajadores.
  • Tras el punto anterior, se lleven a cabo las modificaciones necesarias para el cumplimiento de las recomendaciones sanitarias.
  • Pongan a nuestra disposición EPIS homologados que eviten que nos contagiemos y no mascarillas higiénicas o quirúrgicas. Aunque nos hayan querido considerar personal de bajo riesgo hay compañeros que atienden a una media de 500 personas distintas al mes y posibles focos de contagio en oficinas sin ventilación ni renovación de aire, con salas de espera masificadas y espacios en los que no se puede mantener la distancia de seguridad. Necesitamos mamparas que preferentemente estén ancladas a las mesas para que no se puedan usar como arma arrojadiza. Somos funcionarios del SEPE, si el servicio autonómico no nos ofrece las garantías precisas, debe procurárnoslo nuestro organismo.
  • Se les obligue a los usuarios que tengan que entrar a nuestras oficinas a usar mascarilla y lavarse las manos con hidrogel y se les facilite a quien no lo traiga o se le deniegue el acceso. También que se impida el acceso a la oficina a los acompañantes, a no ser que su presencia sea indispensable.
  • Se contrate a personal de seguridad en todas las oficinas que carezcan de él.

  • Se explique ante los medios las verdaderas causas, que conocen igual que nosotros, por las que no se han podido reconocer algunos ERTES y que en su mayoría no son imputables al SEPE ni a los compañeros que están haciendo un esfuerzo ímprobo y que no pueden dar más de sí. No pretendan precipitar la vuelta a la atención al público para, entre otras cosas, los compañeros que trabajan en las oficinas de prestaciones, laven la imagen de un organismo que les confiere este trato y, como dice la compañera de Madrid en su carta: en el que “lo único que prima es la imagen, a costa de lo que sea, y sin importarle las situaciones personales ni profesionales de sus trabajadores. Un Organismo en el que prima la cantidad sobre la calidad, y (…) que no se merece la plantilla que tiene”.
  • Se aplique un plan de desinfección que garantice la salud de todos.

Solicitamos también el mantenimiento de licencias de teletrabajo y su puesta a disposición a los compañeros que carecen de ellas, si lo desean.

Una vez que volvamos a las oficinas, debemos poder decidir qué personas de las citadas necesitan ser atendidas presencialmente, manteniendo preferentemente la atención telefónica y telemática evitando poner en riesgo nuestra salud, la de los usuarios de las oficinas y la de nuestras propias familias.

No es posible la apertura de las oficinas de cara al público en las condiciones anteriores a la pandemia, no solo por razones de salud e integridad física sino de ralentización de nuestro trabajo. Hemos demostrado que podemos teletrabajar o hacerlo a puerta cerrada desde las oficinas y que así somos más eficientes. Seguimos escasos de personal y en medio de este caos necesitamos tiempo para formar a los pocos interinos que han contratado. Mientras atendemos el volumen ordinario de las oficinas, nos ponemos al día de las novedades normativas y subsanamos los errores de los ERTES (no imputables al SEPE ni a nuestros compañeros) vemos cerca la avalancha de trabajo que se nos viene encima, entre otros motivos por el cierre de grandes empresas y las pequeñas que se nutrían de ellas.

El retorno a las oficinas sin cumplir estos puntos básicos sería, cuanto menos, una imprudencia muy grave por parte de quien decida nuestra reincorporación de cara al público.

  • Igualar todas nuestras condiciones de trabajo a las del INSS. No sólo las ya expuestas, también la acción social, la posibilidad de poder acceder a productividad por el trabajo voluntario de jornada de tarde y otras.
  • Más personal y con formación previa.
  • Necesitamos con urgencia la cobertura de los puestos vacantes con nuevos compañeros que hayan recibido una formación previa y no, como han hecho en algunas oficinas, ponerles directamente a atender al público sin tener nociones de prestaciones, ni del uso de las aplicaciones. La incorporación de los nuevos compañeros debe hacerse con anterioridad a las puntas de trabajo para que reciban una formación adecuada y no sentarles de cara al público hasta entonces.
  • Establecimiento de protocolos y guías fáciles, precisas, útiles y accesibles con criterios homogéneos ante los cambios normativos constantes.
  • Actualización y mejora de las aplicaciones informáticas fuera del horario de atención al público.

  • Movilidad real y sin exigencia de una antigüedad superior a la de los demás funcionarios de la AGE en todo tipo de concursos incluidos los unitarios. Además de facilitar, antes del proceso de estabilización, la movilidad de todos los compañeros que lo deseen con independencia su antigüedad en el organismo, habida cuenta de la cantidad de vacantes del SEPE en todo el territorio nacional.
  • Implantación del teletrabajo con COVID y sin él, en la medida de lo posible, dotándonos de medios, modernización de la administración y tramitación telemática.
  • Como escribió la compañera de Madrid a la Ministra de Trabajo: “recordando algunas palabras de la carta que me envió: la función más básica de este Ministerio de Trabajo que tengo la honra de presidir es garantizar el trabajo decente y las condiciones dignas para las personas trabajadoras, en esta crisis y fuera de ella”. ¿Ahí estamos incluidos los trabajadores del SEPE?

Movimiento del SEPE formado por más de 650 compañeros.

CARTA A LA MINISTRA

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