Madrid camino de Detroit

Santiago Ángel García

Es lo más parecido al caos. El Palacio del Hielo de Madrid convertido en un mortuorio, los hospitales desabastecidos de material de primera necesidad para atajar al fatídico coronavirus, los sanitarios desbordados por la demanda de cuidados y eligiendo quién debe morir y quién no; las autoridades son incapaces de liderar este proceso, los trabajadores acuden en masa al paro, las empresas piden ERTES Y ERES por doquier, la Administración, colapsada, no da abasto. Los autónomos cierran negocios y comercios en las calles que, cuando pase este sunami, parecerán las de Detroit.

Descuelgo un teléfono y un amigo empresario con 12 trabajadores me dice que no sabe si le han admitido el ERTE porque nadie se lo puede decir, ha entregado todos los papeles, pero no hay respuesta. “¿Qué le digo a mis trabajadores?” me pregunta, buscando una varita mágica. Los trenes pierden hasta el 90% de los pasajeros porque la inactividad productiva es total. Y aún queda lo peor, nos dicen.

El cabreo empieza a ser generalizado. Todos queremos explicaciones. ¿Estamos muriendo porque no se tomaron las medidas adecuadas a tiempo? Si Alemania ha logrado contener la furia del virus, ¿por qué nadie le ha preguntado a sus autoridades médicas cómo lo han hecho desde el principio? ¿Cómo no se ha creado un comité de expertos para liderar este proceso sanitario en el que nos estamos jugando la vida? El funcionario Enrique Simón parece desbordado por los acontecimientos. Es un experto en Ébola, pero no en este virus. Un ministro, Duque, confesó ante las cámaras que ya el día 2 de febrero el gobierno comenzó a tomar decisiones sobre este asunto, y la gente se ha indignado. ¿En el gobierno sabían lo que se nos venía encima y todavía nos invitaban a a acudir a las manifestaciones? Las redes sociales echan fuego contra él y contra el vicepresidente de Asuntos Sociales, el señor Iglesias, quien, para variar, ha dado la nota saltándose las reglas que él mismo – su gobierno -, ha impuesto a los demás ciudadanos. Hay quien dice que los socialistas tienen gafe, que cada vez que toman el poder nos hundimos. El miedo y la histeria colectiva llevan a conjeturas imposibles.

Y, mientras tanto, nos hemos gastado 23 millones de euros en comprar material sanitario a China. Habrá que ir viendo quién se forra también a nuestra costa. Pero guardemos la calma. No nos dejemos llevar por los conspiranóicos. Van a crecer como las setas.

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