Meletos del chim pum

A teclazo limpio los creadores de opinión de este país contando e inventando la realidad más allá de lo simplemente verosímil. Meletos paniaguados. Trágicos poetas de la estulticia pagada por no se sabe quién (o sí) manchando nombres y siglas a diestro y siniestro. Acusadores alarmistas cuya opinión se nutre de nuestra necesidad imperiosa de sabernos cómplices de cualquier pensamiento que no esté en desacuerdo con nuestra “sólida” ideología. Es momento de recordar el método socrático interpretado por Platón y releer los dictados de la dialéctica y de la demostración en la lógica para la indagación y los encuentros de nuevas oportunidades de pensamiento. Un buen brindis colectivo con los consejos que el padre de la ética occidental dejó establecidos nos vendría mejor que bien: un necesario refrescante trago tras este frío acaloramiento global. No vale la calumnia, ni el desasosiego inducido, ni la torticería. Ni siquiera vale la desconfianza a lo Cantinflas “No sospecho de nadie, pero desconfío de todos”.  No vale la rectificación (que tampoco ejemplariza ni siquiera judicialmente) porque, aunque detestamos la mentira en la información cotidiana, ni soportamos ni nos satisface la verdad más allá de nuestra tenaz entendedera. Diógenes Laercio nos informó de que tras la ejecución de Sócrates los atenienses sintieron tal remordimiento que ejecutaron al falsario Meleto, su principal acusador. Ahora serán las gentes de bien quienes, con su alejamiento silente de esos filibusteros de la palabra escrita hablada o televisada. decidan el modelo de información que necesitamos consumir en estos tiempos convulsos. Yo levanto mi copa acabando esta mirada al panorama de los nuevos predicadores que forjan nuestro criterio como termina musicalmente cualquier canción que se precie: CHIM PUM

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