• 24 enero 2021

Mónica Frade, diputada argentina: “la doctora Elisa Carrión y yo hemos hecho una denuncia penal contra el presidente, el ministro de salud y el vicepresidente por poner en riesgo la salud de la población”

En un contexto de pandemia y ante la incertidumbre de saber cuándo volveremos a la normalidad la política juega un papel primordial. De ella depende qué acciones sanitarias se van a efectuar para proteger a la población. En la actualidad, lo que más satisface a los ciudadanos es saber que sus autoridades están trabajando por y para ellos. Así lo hace la diputada argentina,Mónica Frade, quien ha exigido que se realicen ensayos clínicos con dióxido de cloro ya que esta sustancia, que ella misma consume de manera preventiva, ha probado su eficacia para combatir el coronavirus en países vecinos como Bolivia, donde ya está legalizado. Mónica Frade compartió sus conocimientos en la cámara de representantes argentina con un encendido discurso que dejó malparadas a las grandes compañías farmacéuticas.

Entrevista en vídeo: lbry.tv

MM.-¿Cómo se están gestionando las medidas sanitarias en Argentina?

Las cosas en Argentina están como muchas partes del mundo, con incertidumbre, con cierta fragilidad con la cuestión sanitaria. Desde marzo el gobierno argentino había tomado unas medidas de aislamiento, prácticamente el país estaba parado para lo que ellos llamaban “recomponer el sistema sanitario”. No creo que continúe así, esperamos que no regresen las medidas restrictivas que ya el gobierno ha comenzado a insinuar…; sería catastrófico y tendría un impacto tremendo en lo económico. Asimismo, los sanitarios no han terminado de estar bajo control, por lo cual estamos mal en ambos planos.

MM.-¿Cuáles son los datos que se han registrado de la pandemia: el número de contagiados, el de fallecimientos?

La verdad que no lo sé, pero nosotros tenemos 43 mil muertos aproximadamente. El número de contagiados estaba cerca a 190 mil, pero digamos que es un número que está en una dinámica permanente, sobre todo en estos días en donde se ha registrado un incremento enorme. Sin embargo, no tenemos certeza de cuál es el número de contagiados porque prácticamente no tenemos controles. Se estima que podría multiplicar por 3 o por 4 el número de contagios. El tema de la inmunidad de rebaño lo hemos visto últimamente, hay contagios intergeneracionales, los chicos están saliendo masivamente a las calles y esto está causando que se contagien los adultos mayores de sus familias. Así que hemos llegado un punto preocupante.

MM.-Como miembro de la cámara de representantes, imagino que tendrá información del número de contagios en  los diputados

Nosotros no hemos tenido altos niveles de contagios entre los diputados. Se ha establecido y han permanecido sistemas de virtualidad para las sesiones, algunos no los hemos usado, pero la mayoría sí. De modo que ha habido muy pocos contagios, habrá habido a lo mejor 5 contagios de coronavirus, pero en las últimas sesiones todos hemos estado presentes y se ha realizado previamente una hisopada como prevención. En estas últimas sesiones el presidente de nuestra cámara ha colocado pantallas en la vía pública para que miles de mujeres estén hacinadas viendo las sesiones sobre la legalización del aborto, con lo cual es un poco contradictorio  que haya una logística desde el gobierno que facilita esas concentraciones.

MM.- Lo preguntaba porque Gustavo Torrico, miembro de la cámara de diputados de Bolivia, revelaba que más del 90% de ellos se había contagiado de COVID-19 y que habían salido adelante gracias al dióxido de cloro. Da la impresión de que el hecho de que los diputados se hayan dado cuenta que el CDS funciona permitió que se acelerara la ley.

Bueno, acá no ha pasado. Nosotros tuvimos una votación el 9 de octubre en donde la cámara de diputados votó la reserva y compra de vacunas, es una ley a la que me opuse, di un discurso muy duro. Mencioné que era una ley de laboratorios, la nombré “la dictadura de los laboratorios y empresas farmacéuticas” y pregunté a viva voz por qué el gobierno argentino daba un discurso de la vacuna como única salida al COVID, cuando había experiencias en países vecinos, como en San José de Chiquitos, en Bolivia, donde Germaín Caballero, su alcalde, lo había implementado antes de la aprobación nacional. De igual manera sucede con la ivermectina, el ibuprofeno inhalable, todas estas sustancias que son muy económicas y accesibles a la inmensa mayoría. Se estaba bloqueando el uso de todas ellas e incluso la aprobación de los ensayos clínicos… Así que para mi Bolivia es un faro y en Argentina hay un bloqueo y un lobby, como nunca, en contra del uso del dióxido de cloro. Incluso he pedido informes a las universidades de Bolivia donde se está produciendo dióxido de cloro para su distribución… nosotros estamos en las antípodas de eso.

MM.- Sí, parece ser que en 6 universidades de las 11 que tienen se dedican a la producción y distribución de dióxido de cloro

Exactamente. En mi caso, después de haber formulado esta pregunta en el parlamento, fui víctimas de escarnios de la gente del gobierno, del presidente de la comisión de salud de la cámara de diputados, Pablo Yedlin, pero más allá de esto fue un estímulo para saber que estaba en el camino correcto con los interrogantes que estaba planteando, e incluso mencioné que yo consumía dióxido de cloro como método preventivo. Así que, no estaba hablando de un tema que no conocía porque incluso antes de esa votación me impactó mucho el caso de la doctora Callisperis, en Bolivia, con el seguimiento de más de 1600 casos documentados como evidencia científica. Sin embargo, en Argentina, las gestiones que estamos haciendo para que el ministerio de Salud apruebe los ensayos clínicos o que demuestren la toxicidad del CDS no van hacia ninguna dirección. Hay un lobby y mucha corrupción en el parlamento argentino.

MM.- El dióxido de cloro debe de ser la única sustancia o producto en el mundo que no se deja investigar

Bueno, en realidad esto nos está marcando el camino correcto en donde debo seguir insistiendo y sobre esto tengo un compromiso asumido, he hecho muchos pedidos de informes al ministro de salud, que por supuesto nunca viene a rendirle cuentas al parlamento sobre su gestión y explicar por qué hacen lo que hacen. Creo que es una salida en la que debemos apoyarnos quienes creemos en la verdad. Hay mucha mentira en todo esto.

MM.- Además ustedes tienen a San José de Chiquito, ya que hablaba de ellos, que es casi frontera con ustedes…

Bolivia es un país hermano y además de eso el oficialismo argentino se llena la “boca” con los países latinoamericano, ahí tenemos su ejemplo, lo tenemos accesible y no lo queremos ver. Es tan grande el negocio de los medicamentos y el tema con la vacuna rusa “Sputnik V” que ha llegado al país sin las garantías mínimas. Por lo cual, la doctora Elisa Carrión y yo hemos hecho una denuncia penal contra el presidente, el ministro de salud y el vicepresidente por poner en riesgo la salud de la población. Por algo que no está debidamente comprobado. Es decir, nosotros los argentinos seríamos la fase 3 de ensayo de una vacuna que hemos comprado… inadmisible en un país medianamente serio.

MM.- Pero no solo en Argentina, sino a nivel mundial se desconocen las fórmulas exactas de las vacunas, no se sabe qué nos están inyectando. Hay comentarios de todo tipo, pero desconocemos realmente la información.

En realidad desconocemos todo. Por eso seguimos insistiendo en la aprobación de ensayos del dióxido de cloro u otras sustancias similares que se están aplicando con buenos resultados y que en Argentina los médicos lo están haciendo casi en la clandestinidad porque tienen presiones y no quieren tener problemas. En mi ciudad, las farmacias han sido víctimas de amenaza de cierre por inspectores, debido a estar comercializando dióxido de cloro, cuando en realidad no está prohibido ni su uso ni comercialización. Simplemente el organismo de Control y Aprobación de Sustancias Médicas y Alimentarias ha desaconsejado su uso, pero sin mayor explicación porque todos estamos de acuerdo en que todos los medicamentos son tóxicos, lo que determina su efectividad es la dosis para su uso.

MM.- Volviendo a las vacunas, nos llegó información de que en un hospital en Rosario había casos de personas con problemas después de inyectarse la “Sputnik V” ¿Eso es real, se ha confirmado?

No, eso se ha desmentido. Sin embargo, no hay demasiada información si la están aplicando; hay otra ciudad, que es Olavarría, donde se verificó que las vacunas no han sido sometidas a la conservación de frío que necesitaban y se han tenido que tirar. En fin, nosotros no contábamos ni con un mínimo de logística… El gobierno hizo un show cuando llegaron las vacunas y esperó 4 o 5 días a ponerlas, por las fiestas, al parecer no era tan urgente la vacuna y ahora hay un silencio sospechoso.

MM.- ¿Y la población qué opina de la vacuna?

En Buenos Aires somos 14 millones de habitantes y hay un promedio de 300 mil personas para aplicarse la vacuna. Hay una enorme desconfianza generalizada en donde se advierte que las personas que desean vacunarse son a las que les han inoculado el miedo. Es decir, que se pondrían cualquier cosa debido al miedo que tienen a contagiarse. Pero es ínfima la población que ha confirmado que desea aplicarse la vacuna, incluso dentro del personal esencial, que son los primeros en recibirla.

MM.- Es difícil decir lo que uno piensa, sobre todo en un contexto de pandemia…

Lo que pasa es que apelan directamente al “descrétido” de quien piensa diferente a ellos. Nosotros lo que hemos visto es que el COVID tiene un alto nivel de contagiosidad y bajo nivel de mortalidad. Si uno lo compara en este país con otras enfermedades, nosotros tenemos 150 mil muertes al año por cardiopatías, otro tanto sobre problemas con el cáncer. Sin embargo, sobre esto se ha montado la justificación de las restricciones y la reducción de los derechos  de los argentinos. Hemos hecho, casi igual que en todo el mundo, un trueque tácito de nuestros derechos al Estado, que a cambio nos dice: nosotros los cuidamos. Un paternalismo peligroso, un control social y político de la población bajo argumentos sanitarios que les ha funcionado bastante bien.

La gran incertidumbre es si les va a funcionar una vez más en esta segunda etapa, ya que la gente no tiene ningún nivel de tolerancia o credibilidad hacia el gobierno. Creo que los argentinos, en esta segunda etapa, debemos ser más duros para que nuestros derechos básicos no sean arrasados como ha pasado estos últimos meses.

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