PACO LOPEZ SEIVANE: “Lo más importante es no tener miedo. Un viajero con miedo es un turista disfrazado”

Tiene años y energía para dar y tomar. La palabra que mejor lo define: independencia. Disfruta yendo a lo suyo. Y cuando no está a caballo, encima de un dromedario o subido en un elefante, le gusta escribir, y lo hace bien, ha hecho de su vida un bello cuento y su escritura no iba a ser menos. Tiene labia también, rebosa encanto. Lo extraño de él es que no se haya establecido ya en una casa de madera junto al mar en cualquier paraíso asiático. Va de trotamundos con los pies en el suelo y la cabeza en el cielo.

MM.- ¿Cuántos kilómetros llevas a la espalda?

PLS.- Muchos, pero no soy de los que cuentan los kilómetros ni los países que visita.

MM.- Jajajaja… ¿No sabrías decir el número de países que has visitado?

“Viajar es enfrentar nuevos desafíos constantemente”

PLS.- Muchos y de todos los continentes. Podría decirte que he visitado casi todos los lugares que quería visitar. Y algunos repetidas veces…

MM.- ¿El lugar más fascinante que has visto?

PLS.- Eso es cómo preguntar por la mujer más hermosa que se ha cruzado en tu vida. Hay muchas mujeres hermosas de distintas maneras y muchos países igualmente extraordinarios por distintas razones. Algunos de los que más me han marcado pueden ser Papúa Nueva Guinea, el encuentro con los gorilas de montaña en Uganda, los desiertos de Asia Central, que me inspiraron el libro ‘Viaje al silencio’, la Amazonia…

MM.- ¿El lugar al que siempre vuelves?

PLS.- Evidentemente, a mi casa. Soy más trashumante que nómada. También hay algunos lugares que me atraen cíclicamente porque su riqueza es inextinguible, como es el caso de la India. En general, me gustan mucho los países del sudeste asiático, donde vive gente educada, espiritual, cortés, limpia y acogedora.

MM.- ¿Por qué te atrae lo sagrado?

PLS.- Lo que más me atrae de las cosas es su esencia última. De la existencia, también. Las religiones nos han dibujado una cosmogonía infantil que dejé atrás en la adolescencia. No diré que sean falsas sus enseñanzas, que vienen a ser las mismas en casi todas ellas, sino que toman lo que evidentemente son bellas metáforas (el Dios padre, el cielo, etc.) como cosas ciertas y ahí veo un dislate. Por eso me atrae tanto la sabiduría oriental, porque sus enseñanzas no necesitan un acto de fe, sino que pueden ser experimentadas. El camino es el yoga, la unión de todas las cosas en su esencia última. A medida que avanzas, vas entendiendo y experimentado distintos niveles de conocimiento. Y el conocimiento, por pequeño que sea, es muy superior a la fe…

MM.- ¿Un viaje te puede cambiar la vida?

PLS.- Cualquier cosa te puede cambiar la vida si te lleva a reflexionar y sacude tus convicciones. De hecho, el más extraordinario de los viajes es el viaje interior, aquel que te lleva a explorar los veneros del ser.

MM.- ¿Qué se están perdiendo los hombres y mujeres que no han salido nunca de su pueblo?

PLS.- Digamos que la vida en la aldea está marcada por costumbres y tradiciones, es repetitiva y circular. A cambio te ofrece la seguridad del grupo. Viajar es enfrentar nuevos desafíos constantemente, tu mente se enriquece de manera extraordinaria, sobre todo en aquellos viajes en que te sumerges solo en culturas muy lejanas y ajenas. Todo viajero vuelve con su mochila repleta de vivencias que le hacen más abierto y tolerante, rompiendo sus viejos esquemas. Bien entendido, viajar no equivale a hacer turismo, que es algo así como desplazarse con la aldea puesta.

MM.- ¿Hay que viajar solos para disfrutar más, para hacer lo que te da la gana? ¿O se disfruta más si se comparte?

PLS.- El turista se siente más seguro compartiendo. El auténtico viajero prefiere la soledad para sumergirse a fondo en los escenarios que visita. O, en último caso, la compañía de otro viajero avezado. Personalmente, prefiero viajar solo.

MM.- ¿Sueles llevar los viajes cerrados o vas improvisando?

PLS.- Las dos cosas. Primero marco una ruta y, a partir de ahí, todo queda abierto. No dejo pasar ni una sola oportunidad de las que van surgiendo por el camino. Todo viaje, como la vida misma, es una suma de opciones (y renuncias). A mí me gusta meterme a fondo en las culturas, mimetizarme con las costumbres, disfrutar de las comidas…, pero no de las comilonas. Soy frugal y vegetariano. Lo más importante, en todo caso, es no tener miedo. Un viajero con miedo es un turista disfrazado. Sólo está cómodo en la aldea.

MM.- ¿Cinco cosas esenciales que hay que llevar de viaje, pase lo que pase y vayas donde vayas? No vale ni pasaporte ni billete de avión, ni tarjeta de crédito.

PLS.- La primera y principal, mente abierta. La segunda, confianza en ti mismo. La tercera, sana curiosidad. La cuarta, máximo respeto por lo diferente. Quinta, amor al prójimo, por muy diferente que sea su cultura. Todo ello envuelto en la experiencia, que será siempre tu mejor consejera.

MM.- Eres, como decías antes, un gran aficionado a otro tipo de viaje: el interior. ¿Cómo se hacen?

PLS.- Mi vida es un viaje interior. Es difícil explicar en frío cómo se hace. Primero hay que sentir la llamada de las esencias, darte cuenta de que no existe nada, que todo son procesos, vibraciones, ondas, que nuestros sentidos ‘visten’ de objetos. Luego hay que estudiar la mente, que es nuestro principal instrumento de navegación, y darte cuenta de que mientras vivas en lo mental, todo es un juego de tejas para abajo. Lo esencial está más allá. Aquí empieza la exploración de los espacios vacíos, con excursiones diarias que son las meditaciones, un ejercicio para trascender el universo cotidiano y adentrarse paulatinamente en las esencias, donde el conocimiento, la inmortalidad y la dicha se experimentan como algo inefable e indistinguible. Ya sé que suena muy místico, pero es algo que la física cuántica está empezando a descubrir también.

MM.- ¿Hay algún tipo de guía que nos ayude a no meternos donde no debemos cuando recorremos los espacios de la conciencia?

PLS.- Se supone que ese guía es un gurú, pero en los tiempos que corremos hay que ir con mucho cuidado, hay demasiados gurús de vía estrecha. El yoga te va marcando el camino. La llamada ha de venir siempre del interior, pero es muy importante en este proceso ir adecuando tu forma de vida, tus comidas, tus compañías, tus lecturas, tus rutinas…

MM.- Te inventaste hace varias décadas unas vacaciones que llamaste “inteligentes”. ¿De qué van?

PLS:- Básicamente es un tiempo para responder con tranquilidad a la pregunta anterior. Y además hacerlo en un entorno natural propicio. En esas vacaciones hablamos mucho de temas importantes como la felicidad, la muerte, el destino, etc. Y, por supuesto, practicamos yoga y meditación. Y también lo pasamos muy bien. En esencia es una forma de ir desbrozando los primeros pasos de ese viaje interior.

MM.- Este tipo de viajes interiores recuerdan a los vividos con las drogas. ¿Eres partidario de ellas?

PLS.- No he probado otra droga en mi vida que las endorfinas que induce la meditación y llevan a fantásticos estados de conciencia. Y, además, son inocuas.

“El más extraordinario de los viajes es el viaje interior, aquel que te lleva a explorar los veneros del ser”

MM.- El Covid 19 te ha dejado sentado y entre cuatro paredes. ¿Qué hace una persona tan inquieta como tu en una situación como esta?

PLS.- El confinamiento ha sido uno de los momentos más tranquilos de mi vida. Lo he vivido sin angustia, con total tranquilidad. He tenido fantásticas meditaciones, he comido muy bien y he estado en contacto virtual con amigos de todo el mundo. Ha sido un pequeño shock volver a salir a la calle y verla llena de ancianos en su paseo matinal…

MM.- ¿Después del COVID 19 hay vida? ¿La misma o diferente?

PLS.- Los medios y los gobiernos han instalado el miedo en las mentes. Muchas personas tardarán en volver a vivir tan desinhibidamente como hasta ahora. El miedo es mal consejero. ¿Por qué temer a la muerte? Nadie va a escapar. Además, este virus no es para tanto. Sólo es muy grave en ancianos y personas con las defensas bajas. Hay mucha gente que lo tiene y ni se entera. Lo peor es la velocidad del contagio, que ha desbordado los hospitales. Pero saldremos de esta. No hay mal que cien años dure…

MM.- ¿Escribir es tu otra gran pasión? ¿En qué andas ahora?

PLS.- Acabo de terminar un libro y estoy empezando a pergeñar otro, más centrado en el viaje interior. Si esta situación continúa, el nuevo libro terminará siendo hijo del maldito virus. Aún así, este otoño planeo ir con mis amigos a Bután y al Durga Puya de Calcuta. Si estás entre ellos, ponte en contacto conmigo en inteligentes@vacacionesinteligentes.com.

 

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Un Comentario

  • Muy bonita e interesante entrevista. Gracias

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