PIJADA TRAS PIJADA

La noticia más comentada de esta semana, la que más nos duele íntimamente a todos, muy por encima de la de Casado nacionalizándose sueco por mor de la Cospedal o la de Sánchez echando chispas por la subida de la luz, por encima incluso de lo que le dolía a Unamuno esta España nuestra, es la de la ciudadana Tanya que rebanó el pene a su jefe Abdul de un certero cuchillazo en esa Cataluña, donde sobran “pollabobas”. La investigación policial aclara que, tras un engatusamiento onanistico, seccionó por la base el miembro viril en un simple y resolutivo “quítame allá esas pajas”. La vida moderna conspira contra el pajillero ocasional.  La paja es, sin duda, una singular y muy útil multiplicidad lingüística en nuestro idioma: Desde ver la paja en el ojo ajeno, a ser hombre de paja, tener rabo de paja, balbucear solo paja o hacerse pajas, hay acepciones que, en un razonable pis pas, nos empujan políticamente a estar limpios de polvo y paja para vergüenza de las gramíneas. Los gallegos tienen un particularísimo vocablo, que abunda en su peculiar forma de contar, como acariciar, manosear, palpar, cosquillear o sobar. Lo dicen “paixar”. No voy a hinchar este articulo con más repajolerios y voy a centrarme (manualmente) en los prolegómenos históricos de la fecunda saga moderna, que inició periodísticamente la famosa castradora de Virginia Lorena Bobbit. Muy, mucho antes, en el romance gallego se cantaba alegremente: “ fingiendo una caricia/hizo ris-ras con la izquierda/y segó de un solo tajo/dado con mucha firmeza/todo lo más inflamable/del bribón Xan da Panela». Que adornaba musicalmente la valentía de Dolores la bien cantada capadora de Cuntis. El pene de Napoleón sigue dando que hablar, aún a estas alturas del partido, de las chorras contra las pijas. En el afán del clérigo Vignali para desvirtuar el mito de su potencia sexual, se taló el pene del difunto Napoleón y este adminículo fetichista ha pasado por varias manos. Actualmente, pertenece a Evan Lattimer, quien lo heredó de su padre. ¡Manda cojones! Este hecho sirvió de inspiración al rapero Andre Johnson (Christ Bearer), que, tras arrancárselo, se arrancó un vuelo desde el balcón de su tercer piso. La imitación muy torticera de este, en Zaragoza, la protagonizó el rapero Aarón que castró a su amigo por 200 euros, o 2.500 si le daba un montón de clicks. Como en la película, -el pene tenía un precio-. Siempre lo ha tenido pese a la comparación tediosa con el pollón con pedigrí XXXL de Rubirosa.   El micropene de Hitler no mereció ser cortado, porque acompañado por su criptorquidia -solo sirvió para lo que sirvió- y la venganza lo habrá escondido en algún misterioso y oscuro rincón de la historia en compañía de los que se amputaron a los faraones. (No se salvó de la emasculación ni siquiera Ramsés II pese a dejar un legado de mas de 150 hijos reconocidos). País por país, a poco que se surfee el Internet, nos encontraremos ejemplos chuscos y singulares de esta practica dolorosa y eficaz de solucionar conflictos. Que se tienten las partes nuestros políticos, porque si cunde como habría de cundir el ejemplo, los ciudadanos estaremos dispuestos a no tolerar sus tonterías y recorreremos y con nuestra indignación, de cabo a rabo, sus peores decisiones. Ya hemos sobrepasado el momentazo de no aguantar tanta gilipollez.

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Un Comentario

  • Sin dejar la habitual perla lanzada con carabina certera a la diana política actual una semana más este juglar de la historia y el momento nos divierte con la narrativa bien documentada y en tono distendido ,tratando ese tema que al varón como poco hace estremecer leyéndolo,porque que es un viril machote sin su Tizona ” Fiel espada triunfadora que ahora brillas en mi mano”que decía el maestro Guerrero.
    Sin duda otro texto brillante de la mano de este señor que además del dominio que denota en sus renglones sabe llegar con facilidad al lector con imagenes literarias de rotunda actualidad .
    Me encanta leer a este tal Toral.

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