SAGITARIO

El agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia ha sido retratado. Dicen que pesa más de cuatro millones de estrellas como el sol, que es capaz de zamparse hasta la luz, y que sus gases tienen una temperatura de millones de grados. ¡A mí me entusiasma pensar que le han puesto al nombre un asterisco para mostrarnos que está en estado “excitado”! Estos colosos masivos, colgados del universo, generan un derroche de fuerza de gravedad que curva el espacio y el tiempo a su alrededor. Tiene cojones, dice el Boinas, que, a estas alturas del partido ya en el tiempo de descuento, los científicos se pregunten qué coños habita su oscuridad. Tomemos esta didáctica explicación para tontos de León como yo y cambiémosle algunos términos, para concluir con mi amigo cubierto con chapela sin capar que “somos lo que somos de la manera que somos porque así somos”. Píndaro nos lo advirtió alto y claro: “Llega a ser el que eres”. Y así lo hemos llevado a cabo. Retomemos la frase del comienzo del artículo con ligeras variaciones traídas por los pelos y quedaría así: El agujero negro de nuestro Congreso en el centro de nuestra política ha sido retratado. Dicen que pesa más de cuatro millones de votos como el sol, que es capaz de zamparse hasta la luz y que sus gases tienen una temperatura de millones de grados. En este punto el Boinas, ya muy sobrado y encarrilado, sentenció por lo cabal:”Estos legitimados congresistas colgados del despropósito generan un derroche de fuerza de gravedad que curva el espacio y el tiempo a su alrededor”. Se quedó encantado de haberse superado retóricamente con la variación del argumento científico que acompañaba el argumentarlo, y desatornilló otro gintonic de medio trago. Venía a colación la cosa con el cómo se vapulean en el hemiciclo con saña, y con conciencia de que están toreando nuestra capacidad de entender su fracaso en el desentenderse de lo que nos interesa, que es exactamente lo mismo que les interesa a los científicos: ¡que coños habita su oscuridad! La esencia de su discurso es la ausencia de su vergüenza propia y ajena. Nos han mostrado esta semana la foto de algo tan lejano y próximo como es el rifirrafe donde se curva el espacio y el tiempo llamando fallo del cuerpo humano a una simple regla menstrual, que, en el caso de la indeseable inarticulada y sobreactuada Olona, será, por supuesto, error vaginal vacío en esa tercera ola que según ella pretende borrar a las mujeres, para tomar impulso en nuestra desgracia ojiplática. Al menos, esa foto del donut que intenta explicar nuestros principios, está hecha colaborativamente entre ocho diferentes observatorios y es una O brillante que no se hizo con un canuto como el discurso de esta rancia garbancera del paleolítico. Propongo que esa “excitación” del asterisco se aplique también a nuestro Congreso*, y que se elimine cuando vuelva a ser indicativo de una remisión, o convertido en una simple nota a pie de página, incluso con las arcadas de esta antifeminista de pelo lamido por una vaca.

Fuera del Parlamento tampoco escampa. ¡Que Partenope la sirena de Ulises y  sus monumentales silencios nos llenen los oídos  y nos ahorren chorradas estratosféricas del calibre de la qué nos ha regalado  Ayuso . Una ingeniosísima y astronáutica frase que pasará a la historia de la ginecología universal de lo apelotántemente ridículo : “A mi la única regla que me importa es la del tres”

 

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