Segregación nazi, segregación covid

A estas alturas no cabe duda de la similitud del modus operandi entre la segregación de parte de la población que se llevó a cabo en la Segunda Guerra Mundial y la que se pretende llevar a cabo en pleno siglo XXI.

Entre 1933 y 1939, los líderes nazis, de forma progresiva, persiguieron, arrinconaron y exterminaron a gran parte de la población judía. Para llevarlo a cabo aprobaron más de 400 decretos y disposiciones que fueron restringiendo paulatinamente sus derechos hasta excluirlos de la sociedad, privarlos de libertad y de su patrimonio, someterlos a experimentos humanos y matarlos. No solo la administración central alemana promulgó leyes nacionales de segregación; también participaron los funcionarios y las administraciones regionales y municipales aprobando decretos de exclusión en sus diferentes ámbitos de actuación. Parece que en pleno siglo XXI la historia se repite.

Así como el régimen nazi impuso la identificación de las personas que segregaban con el distintivo de la estrella amarilla para separarlos del resto de la población, bajo el régimen covid se establece a la inversa el dispositivo identificativo del Qr para diferenciar a las personas que se han sometido a pruebas invasivas voluntarias (fármacos génicos experimentales y PCR) de los que no. Algunos países ya hablan de implantar el brazalete verde. Poco hemos progresado si 80 años después parece que lo único que cambia es la tecnología o el color del símbolo discriminatorio que segrega.

La SEGREGACION NAZI se llevó a cabo mediante la imposición de restricciones a través de legislación discriminatoria y contraria a los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos:

-Se excluyó a los judíos de la función pública, mediante la Ley para la Restauración del Funcionariado Público Profesional, de 7 de abril de 1933.

-Despidieron del Ejército a los empleados civiles judíos. La Ley del Ejército, de 21 de mayo de 1935, expulsó a los oficiales judíos del ejército.

-Se impidió a los abogados y notarios judíos trabajar en asuntos jurídicos. La Ley sobre la Admisión a la Profesión Legal, de 7 de abril de 1933, prohibió que se admitieran judíos en la profesión de la abogacía.

-Se prohibió el ejercicio de las profesiones de la sanidad. Los médicos y comadronas judíos solo podían atender a los judíos.

-El Ministerio del Interior del Reich, el 11 de julio de 1938, prohibió la entrada de los judíos a centros de salud.

-La Ley de Veterinarios del Reich, de 3 de abril de 1936, expulsó a los judíos de la profesión.

-Se limitó el número de estudiantes judíos en las escuelas y universidades hasta negarles definitivamente el acceso y la formación académica. El Ministerio de Educación del Reich, de 15 de octubre de 1936, prohibió que los maestros judíos enseñasen en escuelas públicas, y el 15 de noviembre de 1938 expulsó a todos los niños judíos de las escuelas públicas.

-Se prohibió que los actores judíos interpretaran papeles en el teatro o el cine. La Ley para Editores, de 4 de octubre de 1933, prohibió que los judíos ocupasen cargos editoriales.

-Se expropiaron propiedades y empresas, empobreciéndolos y excluyéndolos de la economía alemana:

Decreto para la Confiscación de la Propiedad Judía, de 3 de octubre de 1938, sobre transferencia de bienes de judíos a alemanes no judíos.


Orden para la Divulgación del Patrimonio de los Judíos, de 26 de abril 1938, exigía que los judíos declarasen todas las propiedades que superasen los 5.000 marcos alemanes.

Decreto relacionado con la Entrega de Metales y Piedras Preciosas de Propiedad de Judíos, de 21 de febrero de 1939, exigía a los judíos que entregasen al Estado el oro, la plata, los diamantes y otros bienes de valor, sin compensación.

Decreto para la Exclusión de Judíos de la Vida Económica Alemana, de 12 de noviembre de 1938, de cierre de todas las empresas cuyos propietarios fueran judíos.

Orden Ejecutiva de la Ley sobre la Organización de Trabajo Nacional, de 14 de diciembre de 1938, cancelaba todos los contratos estatales celebrados con empresas de propietarios judíos.

La SEGREGACION COVID, en el año 2021, comienza con la exigencia de una identificación Qr/brazalete verde para el acceso a:

-Locales, establecimientos de restauración, salones de banquetes.

-Discotecas, salas de baile, salas de fiestas con espectáculo, bares musicales, karaokes, discotecas de juventud, establecimientos de actividades musicales de régimen especial y establecimientos públicos con reservados anexos

-Conciertos, festivales musicales de todos los géneros y otros acontecimientos culturales que se lleven a término con el público de pie y posibilidad de baile en equipamientos culturales u otros espacios especialmente habilitados.

-Salas y gimnasios donde se practica actividad física y/o deportiva

-Salas de concierto, cafés teatro, cafés concierto y restaurantes musicales.

-Actividades recreativas musicales de carácter extraordinario que, con independencia del tipo de licencia o autorización que las ampare, se puedan llevar a cabo con ocasión de fiestas mayores, verbenas y otras fiestas populares en recintos de parques y ferias de atracciones y, en general, en cualquier espacio habilitado a este efecto.

-Visitas a las personas usuarias de los centros residenciales de atención a las personas mayores y de las personas con discapacidad.

De todos depende que no se repita la nefasta historia, pues si olvidamos nuestro pasado estamos condenados a repetirlo. Estamos ante el inicio de restricciones discriminatorias que reproducen patrones del pasado, los cuales fueron enjuiciados en su día en los Tribunales de Núremberg. La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas dio como fruto, en 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) adoptada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, la cual proclamaba como un ideal común para todos los pueblos y naciones el reconocimiento, protección y respeto universal de los derechos y libertades fundamentales del hombre.

Es deber de todos acatar dicha declaración y velar porque no se reproduzcan actos discriminatorios, ni segregaciones de ningún tipo. Solo así seremos dignos herederos de nuestros antepasados y dignos representantes de las futuras generaciones.

Valerie Oyarzun es jurista

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