TODO QUISQUI EMBARRANDO

Todos hemos ido alguna vez a dar bronca, la chapa o la nota folclórica frente al Parlamento por diferentes motivos. Y si no lo hemos hecho es porque nuestra agenda no tenía un hueco libre. El Parlamento, esa olla a presión donde se cuecen nuestros inmediatos futuros, no ha sido solo el depositario de nuestras intenciones de urna durante cuatro años, ha sido también el punto final paradigmático donde aparcar nuestra ira contra lo que no hemos considerado de nuestros diferentes agrados. A sus puertas han gritado desde los mineros hasta las prostitutas, pasando por feministas, antiabortistas, ultraderechistas, izquierdistas, estafados, ganaderos, educadores, enfermeros, religiosos, ateos, abogados… Toda una variedad ingente de razones cabreadas y con ganas de hacerse notar. Políticos con nombre y apellidos en un momento u otro tampoco se han privado del pataleo y el vacilón, poco edificante, frente a la -casa de todos-.  Almeida y Villacis por el “futuro de España Unida”, Ayuso contra la ley Celaa, algunos como Ortega Smith y Arrimadas incluso salieron del interior en una ocasión a confraternizar con los manifestantes, a las puertas del Congreso. Iglesias tuvo papel estelar en las manifestaciones del “rodea el Congreso”. Hasta la JUSAPOL enfrentó en las escalinatas de los leones a policías contra policías. Las abigarradas fotos de todos los citados, reflejadas por la prensa, en las diferentes concentraciones, decoradas con los eslóganes y la parafernalia de sus campañas orquestadas, son peor que patéticas. Nos diferenciamos muy poco de la barbaridad americana de estos días y de sus prolegómenos. Aquí se han cantado enormidades tan gordas y más espesas que las nada ejemplarizantes de Trump contra sus opositores por parte de Casado, de Abascal, de Arrimadas y de cualquier oponente al que se le haya prestado un altavoz. (Aprendices de pirómanos situados próximos a la mecha del odio). En nuestro país se ha dicho sin pudor que Sánchez es un okupa, que es ilegitimo, que es un asesino, que es un trilero, que es un rehén de separatistas y proetarras que… Es una auténtica vergüenza ajena que nuestros políticos manejen ese contundente desparpajo, punible en algunos casos, sin la medida y la ponderación que les exige el cargo. Nunca midieron, con la suficiente diligencia, que nos representan con cada una de sus declaraciones desde uno u otro extremo del abanico ideológico. Pocos han hecho uso de la mesura que esperábamos de ellos. Es una auténtica vergüenza que no respetemos correctamente las matemáticas de los votos. Es una auténtica vergüenza que algunos inciten mediáticamente a unas -rebeliones de pacotilla- sin futuro y profundamente insanas. Es una auténtica vergüenza que nos abochornemos colectivamente de que la democracia americana sufra un grave revés y no miremos con sonrojo nuestros desmedidos empujones habituales a situaciones tan comprometidas como la que se acaba de celebrar, tan escandalosamente en EEUU. En nuestra defensa solo apuntar que nosotros no tenemos ni muertos ni un búfalo de colorines para aportar animalismo salvaje a las portadas, y que nuestro nivel de ingles es pésimo para poder universalizar en las redes nuestros reproches. Afortunadamente Tejero ya pasó hace tiempo con ignominia y deshonor al archivo Z de nuestra historia reciente.

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