Un caracol derrapando

Cuando escucho esa frase tan gastada de “yo no soy ni de izquierdas ni derechas” sé que me enfrento a un ultratontorrón que “sin saberlo” odia el progreso, que “a sabiendas ”odia a la gente de izquierdas, que aprendió a sentir asco visceral por aquellos que no piensan como él y que le resulta imposible, sin somatizar el porque, una España que no es la que él, en su corta entendedera, comprende como esa España ridícula y minúscula caricatura de lo que es nuestra gran patria. Casi todos adornan su incongruente argumentario con una bandera que creen, por supuestísimo, solo suya en propiedad espiritual y carpetovetónica, cuando es, simplemente, una usurpación incongruente de tintes ridículamente excluyentes argüido por quienes ganaron la innecesaria y sangrienta guerra contra el rojo cabroñón y mierdosillo. Inmovilistas de natural bien adiestrados para la estulticia cerrada al cambio se enrocan en su desprecio por cualquier consideración con tufillo democrático, y se les produce una urticaria anímica el contemplar un mundo moderno que escapa de sus manos y de su estrecho parámetro de inteligencia política coetánea, donde el axioma de la negación a un futuro más social en cualquier aspecto es la consigna principal. Estos dialecticos tramposillos bidiestros son como la vieja canción: “No soy de aquí ni soy de allá”, que era la versión más edulcorada de aquella otra que charangueaba el famoso “Usté no es ná, no es chicha ni limoná”. En resumen…: -No se admiten los gais aunque tengan algún amigo que mueva dulce los brazos con el pintalabios; no se admiten los movimientos feministas porque las machorras no podrían estar en casa con la pata quebrada para poder ser amigas raritas de sus esposas; no se autoriza que los impuestos reviertan en las clases más humildes porque “siempre hubo clases”; no se tolera que otras culturas convivan con la nuestra porque podríamos contaminar nuestros ya muy devaluados valores raciales fundamentales; no se permite que se cuestione la monarquía porque no se debe incomodar ni siquiera a los reyes de la baraja; no se refrenda que la Iglesia sea subvencionada exclusivamente por sus feligreses porque esa parroquia no se toca salvo para santiguarse tras ser perdonados los pecados; no se consiente el aborto porque es una treta de asesinos que no saben follar como Dios manda; no se permite soñar con un mundo más libre porque la libertad es, según sus parametros, patrimonio exclusivo de lo que se encuentra entre la oreja y la oreja, que, en su caso, siento decirlo, es algo muy parecido al serrín que elimina sus humedades en el sol que más calienta. No me resisto a comentar con enfado, para terminar esta aburrida retahíla, la vergonzante oposición frontal a al cambio en el artículo 49 de la Constitución que alude a las personas con discapacidad como “disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos”. Se han negado en redondo al cambio sospecho que por tener conciencia de que ellos son los más sabios aludidos en materia de disminuidos. Su puñetista constitucionalismo sedicente se niega a respetar incluso la voluntad de cambio de los discapacitados. (La RAE, ya hace tiempo, decidió suprimir por completo el término disminuido, que sustituyo por discapacitado. Este término es definido por la RAE como “(persona) que posee una discapacidad). Lo suyo -no es de recibo-.Son así de abrochados frente a cualquier argumentario razonado o razonable, porque consideran que ser audaz al encarar el futuro es lo peor que puede suceder a este insoportable estado que pretende, ”solo sobre el papel”, hacernos más iguales a todos los efectos humanos, más solidarios con los desfavorecidos, más integradores con los diferentes y más personas blindadas con derechos en este nuevo siglo que corre sin detenerse a contemplar los progresos con cara de culo. Ahora, estos “que no son de izquierdas ni derechas” y que, en su momento lucharon y votaron unánimemente en contra de la Constitución, dicen que esta demodé ancianita, desgastada y mermadita de facultades es inamovible y que, si ha sobrevivido a cuatro tormentosas décadas, seguro que tiene paraguas donde ellos cobijar su inmovilismo otras cuatro. Ellos son los mismos que antes, para no comprometerse, decían frente cualquier insinuación contra el régimen aquella socorrida frase que les sacaba del apuro: “yo de política no entiendo”. Solo que ahora se parapetan bajo el férreo y garbancero argumentario rancio del PP y de VOX. Imaginen, como metáfora de su pensamiento frentista, un caracol compitiendo en una carrera de saltamontes y negociando el trazado de las curvas con su babosa capacidad de derrape. Mientras sonríen, por favor, aténganse sin afán demoledor a lo que arguia mi amigo el Boinas de estos “yenkas”: De curva en curva y de hostia en hostia hasta llegar a la meta con la vida entera de retraso. Sinceramente creo que trató de colocarme entre cerveza y cerveza su muy particular interpretación de Antonio Machado cuando nos regaló aquel gaseoso exabrupto: «Haced política, porque si no la hacéis, alguien la hará por vosotros y probablemente contra vosotros».

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Un Comentario

  • Hacia tres semanas que no opinaba nada de estos escritos tan certeros del Señor Toral al que sigo y degusto,quizás porque los últimos eran tan buenos que eran incontestables y opinar solo podía estropearlos.
    Lo expuesto ahora es algo que muchos pensamos de esos que no se reconocen ser carne ni pescado cuando de política se trata.algo indudablemente falso,es sabido
    que el hombre es un animal político y por tanto tiene sus querencias preferencialrs ideologicas,los timoratos son esos que se declaran liberales sin saber realmente que es ser liberal ,o como dice Toral los que se definen ,apolíticos,desengañados,negacionistas del voto,imparciales,demócratas de siempre….pero en realidad son esa masa de ambidiestros a la hora de las urnas que hacen subir su caudal ocultandose bajo ese manto de la ambigüedad, seguramente para así no tener problema socio laboral ,familiar o por temor a demostrar que no son capaces de vencer su instinto emocional y privar a su equipo vapuleado por las miserias indecentes de su voto castigador.
    No pasa nada, hoy en día no es necesario ocultarse de las tendencias mas naturales ,política,sexo o rock and Roll,para eso lo natural es decir si eres carne o pescado,liberal convencido,rojeras,sociata,fachoso o pepero,entre otros.
    Lo peor según mi punto de vista ,no es presumir de ambiguo,lo malo esta en el fanatismo a pesar de perder la confianza en los gobernantes,no ser objetivo,ver solo el aura de tu color favorito ,ignorar su programa y babear con lideres sumidos en el engaño la deslealtad y la indecencia.
    Y es cierto hacer política no es malo.
    Decía mi maestro Juan Corral.
    Enseñar al que no sabe
    es obra de caridad
    Pero también es verdad
    Que es una falta muy grave
    Enseñar si no se sabe.
    O no se sabe enseñar.
    Ojalá los políticos tuviesen todos esta decencia adapt ada a las normas del sufrido magisterio.

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