VERDE QUE TE QUIERO VERDE

Cuando lo despectivo es un afijo que forma una palabra por apreciación, derivada negativamente desde la ironía, no se puede malinterpretar como falta de educación. Y sinceramente, lo de Glasgow ha sido una -gaseosa pedorrería-, que los menos vehementes calificarán como -bufa flatulenta farsa verde-. Los perdederos de razón, cuándo se acaba la eternidad honrosa de los argumentos y el futuro se tiñe de color caca, toman los colores desvaídos de las banderas ondeantes. 103 países se han comprometido a reducir un 30% sus emisiones de metano, ese gas incoloro, inodoro e insoluble en agua, al que la ciencia culpa del 25% del calentamiento global. La propuesta, en resumen, interpretada libremente y sin traducción jurada, aconsejaría taponar el culo de las vacas , los cerdos, los coches y los aviones ; sembrar con un alud extremo de kiri paulownia los falsos humedales del arroz y apretarnos gimnásticamente el orto para no expulsar los dos litros de gas que expelemos 14 veces al día, según el Instituto Nacional de Salud Digestiva y Diabetes de Estados Unidos, que además cifra en más de 200 gramos el volumen de ese gas en nuestros eructos . No sabemos si esa apreciación la estudiaron tras una reglada investigación al yayo Biden, o tomaron la media de los dirigentes que inundaron con sus aviones el aeropuerto de la ciudad anfitriona, y regaron de vehículos a motor sus calles.
El mundo es muy pequeño para soportar la estupidez tan grande con la que lo vamos jodiendo sin sentido, y lo más terrible es que la solvente estulticia de quienes nos gobiernan nunca deja tomar un respiro a la naturaleza. Fue valiente Guterres cantando ese triste y muy sentido fado que nos invitaba a dejar de “cavar nuestra propia tumba” con acordes de trap encorbatado y rimas imposibles de compatibilizar con el hermoso pesimismo natural de Pessoa. ¿Les dejaremos a nuestros jóvenes irremisiblemente un futuro donde el mar devorará las aldeas costeras, erosionará sin piedad las orillas de los continentes, y marchitará los cultivos tradicionales que nos sustentan? La ecoangustia es su enfermedad endémica más visible. (Tienen otras casi igual de graves) La denostada Greta Thunberg, esa chavalina que desata la cutre furia de los cretinos negacionistas del cambio climático,(por ponerlos verdes), ha lanzado un grito que advierte de la mengua de recursos, de las sequias, de las inundaciones de las catástrofes naturales de todo tipo que colapsan económicamente y socialmente el planeta azul. La juventud de todo el mundo, cada vez más comprometida para una acción revolucionaria a favor de contener las consecuencias de este ya casi inevitable y desolador cambio climático, no se escucha con claridad suficiente en esos foros de presidentes con evidente miopía futurista, que perfuman su gesto en una gaseosa pedorrería que llena de maloliente tristeza los catastrofistas titulares de los periódicos. Hay un chiste malo que refleja muy bien esta situación:

__Doctor, a veces oigo voces.

__¿Es usted sordo?

__No.

__Asunto aclarado.

Tenía mi abuela razón siempre: “No hay peor sordo que el que no quiere oir”.

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