Sin los huevos duros de Sánchez España estaría liada en la ilegal abusadora guerra del Golfo. Lo mires por donde lo mires, ha sido una fortuna que la oposición no celebrará nunca porque, absortos en su único cerril argumentario político, lo único que les vale es oponerse por oponerse en contra de lo que consideran como mágica solución: decapitar a un presidente okupa. (No se plantean su legitimidad). A ellos ni les valió ni les vale la democracia si los números de votos no cantan a su favor. Nunca les interesó esa cosa rara e intelectualoide, para ellos tan poco necesaria, que «los otros» fundamentan en la igualdad, la libertad individual y el respeto a los derechos humanos garantizados en un voto libre. A día de hoy, subidos a su delirio reaccionario siguen esa senda atrabiliaria, descompuesta y errática. Ese viaje al -ninguna parte de lo político-, capitaneado por el jefe de la oposición, es un desparramo que no merecemos los ciudadanos de a pie. Se puede disentir y luchar con uñas y dientes para mover el curso de la historia, es legal y necesaria la discrepancia, pero ser así de zafios, de ruines y de chichinabos es una desgraciada eventualidad de consecuencias y tensiones innecesarias. Si además se unen a las mentiras y fabulaciones interesadas de otros chisgarabises, en el vacuo afán de nadar contracorriente, los salpicones del braceo humedecerán los paraguas de los espectadores y con los vientos que corren, incapaces para apagar un cirio pascual, provocarán primaverales catarros desafectivos de esos que, muy molestos, tardan en remitir. Ante un Trump descalificador de Meloni, su oposición, a bote pronto, hizo piña con ella en defensa de su nación. Aquí, está derechona turbia y maleducada, en un falso patriotismo rojigualdero de pulserita comprada en el chino, han moneado y baboseado las botas pelotilleramente al -bestia naranjilipo- en contra de la opinión del 74 % de nuestros ciudadanos con intenciones y deseos pacificadores. A la vez, y como si nada les molestara en su afán de silla mandona, en Extremadura, está semana, con un par, se comen crudas la respetable parroquia pepera unas xenófobas y supremacistas exigencias de VOX, y “al pasito’ se ciscan a culo lleno en las más elementales normas estatales y autonómicas, tras limpiarse suciamente con los derechos fundamentales recogidos en la Constitución. Es bochornosa su actuación, y es bochornoso que se les siga votando tan cumplidamente cuando ya tienen archidemostrada su torticería y su llamativa falta de escrúpulos. Hacer el esfuerzo de tolerar sin vaselinas ni digestivos sus vaivenes ideológicos tercermundistas y retrógrados se nos hace bola urticárica y, si pasa, nos ulcerará con dolor. El respeto por la diferencia no consiste en dividir sino en hacer prosperar adecuadamente la inteligencia social para conseguir un mundo mejor, y esa es la medicina que la mayoría tomamos casi a regañadientes contra lo insoportable de esas actitudes brutas y estos fangos que bordean …lo intolerable. La fatalidad refutable de la opinión libre que regala titulares ocurre incluso con la infalible dialéctica papal que ya, por lo visto y oído, duda en enumerar con sus nombres a quiénes son los tiranos que decía gobiernan el mundo. De momento ha dejado caer diplomáticamente a uno de la supuesta lista. ¡Qué cosas tan increíbles somos capaces de vivir sin avergonzarnos humanamente de ser el peor defecto del universo! La naturaleza propia del razonamiento inteligente tiene la puñetera manía de ser siempre empeorable.














