“Es gravísimo que ni el Ministerio ni Adif hayan informado a la ciudadanía de esa decisión de limitar la velocidad de los trenes en la línea Madrid-Barcelona”. Que se fijara el tope de 160 kilómetros por hora en un trazado de 150 kilómetros, sin embargo, es tranquilizador. No podré dormir durante por lo menos una semana pensando en esa maledicencia tramposa que ha salpicado las portadas de algunos periódicos. Esta “ocultación” y estos desatinos periodisticopolíticos que han elevado las noticias por todos sabidas a categorías perrunamente rojeras y castrantes me ha conmocionado los arrugados cataplines de la entendedera y me ha obligado a pensar en mandar a “donde amargan los pepinos” a esos cenutrios de la cúpula del PP que hacen presión astillera y artillera cabalgando arriba de su prensa abocajarrada y lameculera para dinamitar la naturalmente deseada lógica tregua política por el Presidente de Gobierno y secundada con profesionalidad loable por el Presidente de la Comunidad Andaluza que se percibieron en Adamuz: Luego , el disparate teñido de maquinación por parte de “los de siempre”: “Hay que pedir responsabilidades al Gobierno”. ¡Pues claro! Siempre hay que pedirlas por defecto, pero en paralelo lejano con esa banda actual de chuparailes que encarnan el truculento deseo de lo peor para todo lo que nos concierne como ciudadanos atentos a la noticia. Da repugnancia escuchar corear embarrados con Pepa Millan – la niña Miércoles de los Adams- esa consigna de su crecido hermano ya barbado Pugsley-Abascal: –la culpa es del Gobierno-. Estas y otras carroñeras coladeras de bulos malintencionados y de -torticerías de medio pedo- nos desarman la buena voluntad y la educación para referirnos a las tropelías de sus aviesos voceros de guardia para ensuciar incluso los lutos oficiales antes de que se enfríen los cadáveres de esta tragedia en la que se investigan con rigor y a cuatro bandas, las causas. La idea de que no se inspeccionarán rigurosamente los motivos de esta desgracia mecánica que se llevó tantas vidas es perversa, es indecente y pone en claro la pésima voluntad de quienes la proclaman. Sospechar que se ocultarán los motivos de cualquier tipo que desencadenaron el terrible accidente es propio de enfermizos politicastros despreciables que arrastran sus argumentos al abismo dialectico para sacar rédito del dolor que a todos nos embarga. 331 circulaciones de trenes de Alta Velocidad al día ,470 millones de viajeros hasta 2023 con cifras anuales que han batido récords, superando los 40 millones de pasajeros en 2024, dan para pensar que el sistema funciona con una corrección más que envidiable y solvente. El histórico eslogan de Renfe en el 2019 sigue vigente pese a este suceso tan dolorosísimo: “Papá, tren tranquilidad”. Desde estas líneas queremos transmitir nuestras condolencias más sinceras a quienes han sufrido alguna perdida y ánimos a los que luchan contra las consecuencias de estos dos penosos percances en los hospitales. Felicitaciones y agradecimientos a la solidaridad del pueblo de Adamuz y de Gélida











