Primero fueron “motosierras y lanzallamas” y ahora es “echarlo a patadas”. Esa es la amenaza contra el suave José Pablo López Sánchez, presidente de RTVE. ¿Con qué podría sorprendernos un sujeto de Talavera, diputado de Vox y periodista de primera prensa olivarera sin hueso, Manuel Mariscal Zabala? Esperábamos que le deseara una suerte al menos tan épica como la de Boromir en el “señor de los Anillos”, peleando contra las hordas salvajes del -pecho tordo Abascal- de los Uruk-hai ,(esa raza de orcos de élite en el universo Tolkien), intentando salvar a los espectadores hobbits tras ser alcanzado por varias flechas envenenadas de las orcas Bravo y Moraleja que sucumbieron sin honor en batalla. Entre la bajeza y la trampa de las cifras torturadas por una dialéctica pobretona, un Mariscal –ejerciendo de quarterback trumpista en fútbol americano – con falacia propia de la Reina Roja, se cebó el voxilero atragantado de mierdas diversas contra un Pablo que no entendía, al igual que le ocurría a la Alicia del pais de las maravillas, aquel farfullo en el que deberían seguir -corriendo sólo para permanecer en el mismo lugar-. El presidente de la tele pública que ha demostrado tener tanto temple como la protagonista de Lewis Carroll lo noqueó sin despeinarse, porque, seguramente en sus sueños más catódicos, el Sombrerero Loco le habría aconsejado que no perdiera su “muchosidad”. Ejecutó el papel educadamente, poniendo en su sitio al desaprensivo que, con su buena pinta de picapleitos provinciano, aterrizó humillado en el agresivo basurero dialectico del que nunca debió intentar dejar volar airoso su emplomado alar de buitre malcriado. Recordó con rigor el joven representante más exitoso de la TVE publica muy sutilmente, a través del espejo, sin suficiencias, tirando de ironía y de conocimientos documentados-contrastados, que la Reina Roja talaverana había representado en su argumentario de parvulito cabreado una desfasada sociedad autoritaria con leyes rastreras y tiránicas, donde vale el bulo, la mentira y la falsificación de los datos. La esposa de Tim Burton, la inefable Helena Bonham Reina Roja, en su reputado film donde sonríe con ganas el gato de Cheshire, no se habría atrevido, ni por exigencias del guion, a gorgojerar el recurrente “¡Que le corten la cabeza!”, pero estos ilusos -iletrados letrados- que definen las miserias rastreras del antiprogresismo de VOX, como diría un amigo mío: ”De los tres mosqueteros no han terminado de leer el primero”. Y así les va de trasquileado su desconocimiento cultural y televisivo con el que se podrían llenar bibliotecas con arquitectónicos tufos franquistas y brillos de tricornio golpista, ahora que se han desclasificado parte de sus burradas y coces históricas. La “muchosidad” sencilla de Don José Pablo López Sánchez, con un par, suavemente, pacientemente y elegantemente, ha superado siempre con nota alta los retrógrados rebuznos que le intentaron amedrentar en sede parlamentaria. Personalmente lo celebro y me alegra felicitarle, porque la televisión que lidera sí que conserva algunos naturales tintes en la vocación de ser la de todos.










