En Bolivia se mueve el dióxido de cloro por las calles y hospitales, incluso los militares, como pudimos comprobar en MM entrevistando a su director. Pero Bolivia no acabó de proteger el CO2, siendo atacado por diferentes estamento de la sanidad nacional. y Madagascar, tal y como nos cuenta el doctor Pedro Chávez. En Madagascar no es un medicamento, y para legalizarlo lo han incluido entre las sustancias de la medicina alternativa. Lo consideran seguro, no tóxico, y pronto – nos dice el doctor -, lo utilizarán en otros países.
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