Hoy el título de esta columna está calcado del grito de guerra del Sindicato de Inquilinos que, desde Madrid, se ha dejado las uñas en este debate trascendental que se está celebrando en nuestro país, y que han secundado, por el momento, más de media docena de estados europeos y varias comunidades españolas. Hipérboles discursivas y escaladas de despropósitos de gentes sin corazón llenan de titulares obscenos las portadas de los medios. Ayuso ironiza sobre la acampada en Sol: “¿A qué edad dejo de pagar a mis caseros para quedarme en mi vivienda?” Aguirre se aúpa en la estulticia «Esto de Maricarmen es una cortina de humo, ya se lo dije, y el 15-M, pues, otra cortina de humo». Los superan los más retrógrados recalcitrantes sin conciencia: “Si se llamara Morocarmen, tendría casa”. Lo dice oficialmente VOX en un tuit, mientras Abascal revuelve en el mismo saco a los jóvenes que acampan en la Puerta del Sol para exigir alquileres justos y a ser posible indefinidos, con los sobrevenidos inmigrantes de las playas ceutíes. En su perorata rebuznada se refiere a todos ellos como las «milicias de Sánchez». «La puerta de los piojosos» babea un enfermo intoxicador-desokupador llamado Esteve, poniendo visos de guinda pastelera a este embarramiento de una derecha que hace del odio visceral, discurso insoportable para las sensibilidades más rocosas. «El 15 meme” de la bocachanclas diputada argentino- española “Troledo” que robó titular del ABC porque le venía a huevo duro y gratuito. Y así tropecientas animalidades sin recibo, más o tan procaces y siniestras como estas. El nuevo Papa, tras preguntarse ¿Cuál es el problema en el sistema que permite que una anciana sea echada de su casa?” exhorta a la movilización ciudadana «Tenemos que exigir a los líderes políticos que busquen soluciones». Creo que no es difícil dejarse convencer, si se tiene viva una parte del alma que según Platón pertenece a un mundo de ideas superiores, y según San Agustín decía: ha de gobernar el cuerpo. Para no ser empático con la vulnerabilidad de una persona discapacitada de 87 años, pasarse por el forro su problemática y de paso convertirla en combustible electoral altamente inflamable hay que ser un miserable olímpico bien entrenado en la maldad o un gilipollas de libro .Los villanos del año , de ascendencia leonesa, que avergüenzan la bonhomía cazurra , disfrutan de una mierda de reputación como ratas en rave tocinera, pese a su elegante pasado por tierras de caldosa miseria garbancera, donde se comía y se come del revés para ahorro de pitanza magra. Aprendieron a llenar el buche con caldos antes de atacar las legumbres y las proteínas, y así, de a pocos, ahorrar digestiones economizando raciones. Eso trasladado a la administración de fincas de rentistas sin escrúpulos tiene los resultados finales que ha tenido. La piedad y la moralidad de lechuzos y murciélagos amparados por la ley son peor que «el sueño de la razón goyesco», produciendo monstruos. En este aguafuerte, con gato asustado, se ha maullado tardíamente sobre el malestar social desde un Consejo de Ministros con guantes de terciopelo para ocultar las uñas del zarpazo de los cómplices. La inequívoca voluntad de desahucio en las resoluciones quedará herida, aunque no difunta. España, hasta los más tontos lo sabemos, necesita, además de proteger a los desfavorecidos, construir viviendas en precios lógicos para su adquisición, tras intervenir el neurótico y bulímico mercado domesticado por los riquísimos. Sí. Intervenir con la misma mano dura que en otros países europeos con democracias más homologadas que la nuestra. (La escasez de oferta, hasta los más ciegos lo saben, es el nudo gordiano del problema). «Techo por derecho», el otro eslogan que se infiere cocinado en el artículo 47 de nuestra Constitución, es por lo que luchan esas tiendas de campaña con las que hacen presión valientes jóvenes y mayores, muy concienciados, en las grandes plazas. Aquellos que hacen burla, chanza, miran a otro lado, criminalizan la acción pacífica o combaten esa sosegada lucha social de calle merecen la reprobación de todos aquellos que se consideren o sean simplemente buenas personas, militen con los colores y siglas que militen, porque si no ganan la batalla ideas justas y beneficiosas para las clases humildes, el ser humano dejará de serlo para militar de mercenarios con las ratas. Con el bando de los buitres , brazo en alto, estarán quienes por “torpecienta” vez intentarán tumbar en las Cortes el contenido principal del artículo 47, que reconoce el derecho a una vivienda digna, insta a los poderes públicos a regular el suelo para impedir la especulación, y establece la participación de la comunidad en las plusvalías urbanísticas, obteniendo otro recurso a amontonar sobre los ocho recursos de esta legislatura para echar al suelo las ligeras ventanitas ciudadanas de respiro que se han propuesto en esta legislatura . Otros, otra vez más, muy incapaces y muy pazguatamente torticeros pueden asociarse a las hienas aulladoras, defendiendo en los medios (entiendo que bien engrasados) los fondos especulativos, la inexistencia de las zonas tensionadas y los desahucios de cualquier condición, incluidos aquellos que se llevan por delante niños, ancianos y enfermos. Simplemente, no lo duden, porque no tienen ni tuvieron nunca alma. ¡Malditos sean los desalmados! ¡Maldita sea el reparto de su acomodada ignorancia! ¡Maldito sea su servilismo a los explotadores! ¡Maldito sea su odio a las clases bajas y a los más pobres! ¡Maldita sea, esa su estampa que nos avergüenza como seres humanos!¡Malditas sean las ideologías autoritarias y totalitarias! ¡Maldita sea la suerte de esa España de miserables que postulan a grito pelado! Desde este blog en libertad… ¡Ánimos y cariños para esos entregados a las jodidamente inquietas acampadas! Personalmente, a quienes participáis en ellas, agradezco vuestro encomiable esfuerzo por mejorar está sucia e inhumana sociedad de sumisos a los grandes tenedores, en la espera de que algunos adalides de la falta de generosidad, y mugrientos sembradores de miedo, dejen de mirar –miopes petulantes sin discurso- por encima del hombro que nunca arrimaron.
NOTA.- Maricarmen, en la vorágine informativa que padecemos, en nada y menos, será solo un arrugado icono de una calle madrileña. El verdadero drama a solucionar se esconde en las pesadas mochilas de una joven generación imposibilitada para abordar y desarrollar proyectos de vida de largo aliento que desafortunadamente han de convivir obligados con sus padres, sus familiares, sus amigos, o desconocidos sujetos a similar precariedad. Esperemos de los políticos alguna solución esperanzadora que nos despierte nuestro maltrecho optimismo.












