La muerte de Maricarmen es el inicio de una nueva vida en la que todo aquel que quiera sacar beneficio no será bienvenido por una sociedad que respira humanidad y que ayuda a los que la necesitan.
Llegas a la Puerta del Sol (Madrid), centro estratégico y turístico de la capital de España y te sobrecoge una sensación de vacío y tristeza pero al mismo tiempo de esperanza. No sólo por la multitudinaria acampada contra los desahucios y la situación precaria actual de la vivienda sino porque se te viene a la mente una señora de 87 años, Maricarmen Abascal, que tenía un 50% de discapacidad y, que ya está en otro plano. Sientes como su alma camina entre las tiendas de campaña perfectamente cuidadas y entre unos inquilinos muy organizados.
Está presente en multitud de altares realizados por los “acampados” y las personas que transitan por los alrededores. Ellos piden anonimato porque no quieren ser imagen de nada. La imagen es ELLA. La proeza es de Maricarmen, que después de 11 años luchando para que la dejaran vivir en su casa, en la que vivió 71 años, consiguió un pacto con el fondo inmobiliario que la pretendía echar pero ya no pudo volver porque falleció el pasado 7 de octubre. Ella dijo: “LUCHAD Y DEFENDED LO VUESTRO”, un mantra que atormenta a las grandes corporaciones, al mundo político y económico.
Este camino continúa con todas las personas que siguen su legado hasta lograr que el sistema cambie. Depende de cada uno de nosotros y de lo que aportemos ya que “El Pueblo es el que salva al Pueblo”. Otra mujer, que se ha convertido en adalid de la causa, es Olga Matute, de 54 años y, de Barcelona. Ella no pudo con la presión psicológica y se quitó la vida por ser desahuciada al perder su trabajo ya que tenía dos hijos. La salud mental es otro escollo en nuestra sociedad pero es debido a diferentes causas que el sistema político y económico se encargan de deteriorar y no ayudan a restablecerla.
Según el periódico inglés, “The Guardian”, Maricarmen es un “símbolo de las protestas sobre la vivienda” en España y, hasta la cadena de televisión “ABC” de Australia saca el desahucio y el fallecimiento de Maricarmen. El eco mundial está resonando en los confines del planeta. Ella ha sido pionera en la defensa de una vivienda digna como uno de los derechos principales del ser humano.

Una injusticia social
Urbagestión y Desarrollo e Inversión, S.L., empresa que adquirió la propiedad, ha sido la que ha estado presionando a Maricarmen para reclamar el inmueble como propio y subir la renta antigua a una renta más elevada sin ningún tipo de control del precio. Las prorrogas del contrato antiguo de alquiler se sucedieron y dicha empresa no tuvo conciencia de la situación y el derecho de esta mujer. Un movimiento social, encabezado por vecinos y grupos de personas la ayudaron en varias ocasiones, en contra de la ejecución de aquellos intentos de desahucio.
Esto no va ni de “woke” ni de “cool”, esto va de que la humanidad es sólo una y unida es invencible. Los apelativos que se le pueden dar a cada ser humano que lucha por sus derechos pueden ser infinitos pero la realidad es la esencia de cada individuo. No hay cabida para partidos políticos, artistas o interesados que se adhieren a causas importantes en la sociedad para venderse sin pagar publicidad. Éstos no abonan el alquiler a los que desahucian ni los invitan a sus casas pero si se exhiben como en pasarelas de moda porque es lo único que saben hacer sea cual sea la ideología. Ni tú más ni tú menos. Aquí no hay lugar para ellos. Maricarmen, junto con la ciudad y el pueblo español, es la que inició esta campaña contra los abusos y las precarias leyes de la vivienda. Varios desahucios hasta el último que acabó con su delicada salud y con su propia vida.
Mujeres desahuciadas que la precedieron
Carmen Martínez, (2014, vallecas, Madrid). Carmen fue desahuciada a los 85 años, tras avalar a su hijo para un préstamo. El Rayo Vallecano le ayudó ofreciéndole un alquiler vitalicio.
Meri (2018, Madrid). Fue víctima de un desahucio judicial a los 98 años ya que fue engañada al firmar unos documentos en el que se traspasaba la propiedad de la vivienda en la que vivía sin que fuera consciente de lo que hacía.
Teresa (2024, Barcelona). Fue desahuciada a los 72 años al no poder afrontar la subida del alquiler a una renta de mercado libre sin regulación y así pasó a una vida de desprotección social.
Debido a la crisis financiera del 2008, el movimiento PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) junto con la moratoria de desahucios que operan desde el 2011 hasta la época actual, han dado visibilidad a casos de personas vulnerables y desprotegidas y esto dio lugar a reformas legales y moratorias en las ejecuciones que nunca han sido suficientes.














