El día 18 de octubre, la previsión de la DANA Adam generó una importante crisis de seguridad en la compañía ferroviaria. AEMET difunde un comunicado con alerta roja por previsión de las fuertes precipitaciones que se esperaban en el litoral mediterráneo y automáticamente, el aviso, el sindicato de maquinistas SEMAF ordena a sus afiliados no circular en las fechas de riesgo. Ante una alerta roja, Semaf aclara que «debería primar la prevención en lugar de hacer circular los trenes”, antepone la seguridad de los trabajadores y de los viajeros a prestar el servicio de transporte ferroviario con alto riesgo.
En consecuencia, reclaman a Renfe y a Adif anticipación ante estos hechos meteorológicos para ofrecer una imagen de solvencia operativa a profesionales y a usuarios del ferrocarril mediante mecanismos de prevención en lugar de buscar la exposición de los trenes a un peligro real
La dirección de Renfe reaccionó calificando públicamente la medida de SEMAF como «unilateral» y «arbitraria», sosteniendo que disponía de informes técnicos internos que avalaban la seguridad de la infraestructura ferroviaria y sostenía la decisión de mantener el servicio ferroviario en Valencia.
La empresa también informó al sindicato de que habían aplicado un protocolo de actuación ante fenómenos meteorológicos adversos que los maquinistas desconocían.
Horas después, AEMET mantenía el aviso de importantes precipitaciones en parte de la provincia de Valencia y Renfe se echa atrás y suspende la circulación. Por su parte, durante ese período el personal de conducción de la empresa denuncia haber sufrido «coacciones» y presiones indebidas por parte de la dirección para obligar a los profesionales a ponerse al mando de los convoyes bajo alerta meteorológica extrema.
Vulneración del principio de Seguridad
Los hechos y el cruce de denuncias revelan que la dirección de la operadora podría haber incurrido en una grave falta de anticipación y vulneración del principio de seguridad ferroviaria prioritario al anteponer criterios comerciales a los análisis de riesgos preventivos.
Existen antecedentes preocupantes que hacen dudar de las decisiones que toman algunos directivos de Renfe cuando se cuestiona la seguridad. Tras el grave accidente de Gèlida, el pasado mes de febrero, como consecuencia de las lluvias, los maquinistas se opusieron a circular sin garantías de seguridad. En una tensa reunión, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, les amenazó con las consecuencias laborales que tomaría en caso de no circular. Otro ejemplo es la cancelación tardía de servicios ferroviarios en Valencia el pasado 1 de octubre que provocó el confinamiento de cerca de 800 usuarios en las estaciones.
La dirección de Renfe también negó que hubiera riesgos de seguridad cuando detectaron fisuras en los boggies de los trenes Avril y que por la presión mediática tuvo que retirar posteriormente. Algo similar sucedió con los trenes de Cercanías de la serie 453. Tras denunciar los maquinistas ciertos problemas, entre ellos en el frenado de las unidades, Renfe negó las averías y cuatro titulares de prensa más tarde los retiró de la circulación para revisarlos.
Estos hechos tienen su gravedad y para evitar nuevos escenarios de riesgo, desde distintos sectores piden a Renfe un análisis profundo de cómo toman algunas decisiones y revisar sus capacitaciones y los protocolos..
Texto:
Angels Valbuena













