Nos aseguran que vivimos en una democracia, “el mejor sistema de gobierno que contemplan los siglos”, pero el caso es que los dirigentes supuestamente “democráticos” por su elección, suponiendo que hubiere sido limpia, en la realidad obedecen órdenes de una plutocracia completamente descontrolada y apenas conocida. El fenómeno es prácticamente universal. Así, por ejemplo, el despotismo sin ilustrar de la UE, un descarado patio de monipodio en beneficio de toda clase de grupos monopolistas o incluso delictivos. O la desolación de la quimera del sueño americano degradado hoy a pesadilla de un imperio violento de rapiña al servicio de una reducida clase plutocrática.
En cierto modo el fenómeno era predecible. Platón nos advertía de ello cuando explicaba que la democracia era la antesala de la tiranía. Resulta emblemático en la evolución de la República americana tras dos siglos y medio de historia. Es triste comprobar cómo los esfuerzos de los padres fundadores de la Patria por dotarla de un sistema de control del Poder que promocionase el mérito e impidiese la tiranía no funcionan cuando lo que más parece fallar es la gente, el elemento humano, incapaz de resistirse a la ambición, la codicia, la envidia, el resentimiento social, la ignorancia, la estulticia e incluso, en algunos casos los vicios más abominables que pueden emplearse para el chantaje de la clase político empresarial dirigente. Según diversas publicaciones americanas los congresistas dependen de un poderoso grupo de presión que les quita y pone mediante financiación por lo que deben atender prioritariamente a los intereses de una potencia extranjera. El problema no solo es del diseño y regulación de las instituciones políticas sino de tipo sociológico y al cabo, psicológico y moral. El propio Jefferson para justificar su confianza en la constitución decía: ”Nuestra confianza no nos puede engañar mientras seamos virtuosos, y lo seremos mientras la agricultura sea nuestra principal preocupación”. Hoy la actividad económica está ya muy lejos de eso y si no que se lo digan a Wall Street, el Deep State o el conglomerado militar industrial.
En su Política Aristóteles nos explica que los sistemas políticos que existen o puedan existir pueden clasificarse conforme a dos criterios básicos al menos. En atención a quienes sean los depositarios de la soberanía y quienes sean beneficiarios de su ejercicio. El primer criterio nos permite observar que puede ser uno, unos pocos o los muchos los que gobiernen. Cuestión que posee consecuencias más profundas pues al cabo tiene que ver con la riqueza en la sociedad: Pueden ser pocos (suelen ser los “ricos”) o muchos (suelen ser los “pobres”).
El segundo criterio tiene que ver con la finalidad del gobierno. Si se gobierna en beneficio propio del gobernante o de la comunidad. Los regímenes o sistemas políticos que obedecen a este última finalidad: gobernar para beneficiar a la comunidad son todos ellos justos. Y los anteriores, injustos.
Si se combinan ambos criterios se puede hacer un cuadro con seis alternativas básicas: Tiranía, oligarquía y democracia. Monarquía, aristocracia y república o politeía. Se deduce que la república o politeía aristotélica es lo opuesto a la tiranía. Un gobierno de los más dirigido al bien común. Se trataría de una democracia en la que los “pobres” gobiernan en beneficio no solo de ellos mismos sino de todos, absteniéndose por ejemplo de confiscar el patrimonio de los” ricos”. Hoy los partidos de los” pobres” en realidad satisfacen los intereses de los “ricos” a costa de la clase media.
De singular interés y actualidad resulta su apreciación del papel de las finanzas. Aristóteles consideraba que “muy razonablemente es aborrecida la usura, porque en ella la ganancia procede del mismo dinero, y no de aquello para lo que éste se inventó”. En su Ética a Nicómaco critica a “los que se dedican a ocupaciones degradantes, como por ejemplo, la prostitución y otras semejantes, y los usureros que prestan cantidades pequeñas a un interés muy elevado”.
¿Alguien puede seguir pensando que hoy en el Occidente globalizado los gobernantes piensan en el bien común de la sociedad? Hoy la democracia es un instrumento para conseguir avasallar a los ciudadanos, y cuando ellos se resisten se hacen trampas. Bien colando supra organizaciones internacionales sin control democrático como la UE, la OMS, la ONU, la OTAN… O bien, EX ANTE, cambiando el censo a conveniencia del poder o EX POST con el pucherazo más o menos sofisticado con los votos. En el calamitoso reino de España de ambas formas. Voto por correo, ley de nietos, infidelidad en la custodia, falta de escrutinio electoral según la ley, impunidad total… la última maniobra dictatorial del gobierno de Su Majestad es la de trampear de contrabando como “españoles” con derecho a voto a extranjeros cuya relación con España es y ha sido nula, a fin de manipular el censo e intentar mantenerse en el lucrativo poder vicario a toda costa. Un escándalo mayúsculo que se impone sí o sí. Y que añadir a la falta de partidos lealmente patrióticos o con alternativas verdaderas donde poder escoger.
De modo que hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre: El de Monarquía parlamentaria no obedece a la realidad. Ni el rey ni el parlamento pintan demasiado salvo como instrumentos de representación falsaria. Uno es como un decorativo mascarón de proa que adorna pero que apenas sirve para nada salvo para «legitimar» determinadas actuaciones. Y el parlamento ni elabora leyes, ni controla al gobierno ni tampoco aprueba unos presupuestos que el gobierno borbónico ni siquiera se molesta en presentar en flagrante vulneración constitucional impune.
Atendiendo a las citadas tipologías de Platón y Aristóteles más bien estaríamos ante una un sistema injusto de tiranía coronada. Ni se gobierna en beneficio común ni de modo “democrático” salvo por el método del pucherazo antes explicado, ya que, al cabo, la política de fondo la decide una plutocracia financiera internacional que hace sus negocios monopolísticos a costa de la mayoría de la sociedad y a la que sirven los partidos políticos y con especial calidad mercenaria el “socialista”. No exagero, en plena crisis institucional y de corrupción generalizada el IBEX 35 va como un cohete, lo que indica a quién beneficia la política en el reino filipino.
Pero si cabe distinguir entre conductores y conducidos ¿Cuál es la responsabilidad de los “demócratas” en lo que pasa? ¿Por qué ha fracasado la Transición española? Interesante e inquietante pregunta que merece respuesta detallada. Las causas de la actual impasibilidad ante los ataques desde el Poder ¿serían espirituales o materiales?
Uno de los grandes enigmas actuales es el de la suicida inacción de las víctimas ante el avanzado proceso de destrucción de la civilización, de los derechos civiles, de la Cultura y del bienestar, en el que hoy nos encontramos provocado por el Poder plutocrático con la complicidad del “socialismo” y en su extremo más exacerbado de la ignara criminalidad de las masas WOKE en una especie de arrasador furor iconoclasta. Un hecho histórico que en tal aspecto cabe calificar de insólito, como es también inédito que el Poder pretendidamente legitimado por la “democracia” en casi todo lugar hoy se haya convertido en el principal enemigo del pueblo.
¿Qué pasó con el derecho a la Resistencia? La triste conclusión es que estamos políticamente indefensos.












