EL DOCTOR EN NATUROPATÍA JOSE COLASTRA ANALIZA EL ENGAÑO MÁS GRANDE DE LA HISTORIA DE LA SALUD

Mucha de la inteligencia de los buscadores de la verdad de esta plandemia han escrito en este libro titulado “El engaño más grande de la historia de la salud”, un libro editado con mano firme  por  Magdalena del Amo. Hay autores españoles, argentinos, mexicanos, hay médicos, abogados, fiscales, biólogos, naturópatas… Como José Colastra, un hombre de fino olfato, un hombre amable, pero duro, buena persona, pero inquisitivo, perspicaz, y amante, ama la vida como pocos, tiene 9 hijos y algunos años, los suficientes para cruzar el charco y montar su chiringuito en la Puebla mexicana.

Hay muchas otras, pero con esta frase Colastra define buena parte de lo que está pasando: “Establecer un pensamiento crítico es absolutamente necesario para una sociedad que quiere ser libre”. Gran tipo nuestro invitado, y gran libro para los que quieran reflexionar. Pero no se les ocurra abrir una página del libro sin haber hecho antes el sano ejercicio de abrir la mente. Muchos van a descubrir un mundo lleno de errores que ni imaginaban.

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CLAVES DE LA ENTREVISTA

José Colastra
Doctor en naturopatía José Colastra
El doctor José Colastra pasando consulta

“El engaño más grande de la historia de la salud” es un libro necesario en estos tiempos de falsedad, miedo, confusión, de mentira, de ocultación, como consideramos todos los autores del mismo porque tiene la intención de aclarar y de ofrecer una perspectiva  alternativa basada en hechos, estudios e investigaciones sobre lo que realmente esta pasando en el mundo como consecuencia de lo que llamamos muchos de nosotros plandemia.  Yo, en el libro, trato de suscitar en el lector una reflexión que es la de sufrir o discernir la plandemia, es decir, desarrollar un pensamiento crítico, una visión de profundidad de lo que está sucediendo y por qué está sucediendo.

La plandemia empieza en el momento en el que la OMS cambia la definición de pandemia. Cuando se obvia la relación de la pandemia con la mortalidad causada por una enfermedad empieza a surgir la plandemia. A parte de que hay muchos aspectos de esta situación que no tienen coherencia. Como la prohibición de realización de autopsias, algo inconcebible que no se ha justificado de manera científica. O como la falta del debate científico abierto, libre, en los medios de comunicación. Está la aparición de los fenómenos magnéticos como consecuencia de la inoculación de las llamadas vacunas y por supuesto la ocultación de muchos datos y la manipulación de los medios de comunicación, que no tienen un discurso objetivo ni imparcial. Uniendo todo eso y con pensamiento crítico aquí hay gato encerrado. Hay una intencionalidad que no conocemos detrás de esta plandemia.

La intencionalidad a primera vista es el control de la población mundial. Según la visión de algunos individuos situados en posiciones de poder es necesaria la reducción de la población. Algo que se viene hablando hace años. En el Global 2000 se hablaba de posibilidad de colapso sino se reducía la población. Otra intencionalidad es el poder económico y político, pero para mí hay una auténtica conspiración espiritual. Hay una lucha por la supremacía de unos valores que no son realmente humanistas, que no defienden la integridad, la humanidad y el potencial del ser humano como ser de creación divina. Con la excusa sanitaria se han prohibido encuentros, celebraciones… ¿Quién nos iba a decir que se iban a prohibir los San Fermines, la Semana Santa, las Fallas…? No nos lo hubiéramos  creído si nos lo hubieran dicho varios años atrás. Y esto es el aspecto superficial del tema, pero que tiene que ver con las raíces y la identidad de un pueblo.

Muchos grandes científicos aseguran que el famoso virus no ha sido aislado, purificado. Recientemente el ministerio de Sanidad español ha dicho que no tiene ninguna muestra de virus en sus laboratorios. Entonces, si no hay un virus ¿qué hay detrás? El test PCR no tiene fiabilidad para descubrir la carga viral en una persona. El virólogo que descubrió ese test, Kary Muller, que recibió el Nobel en 1993, siempre dijo que su test no podía usarse para diagnosticar la presencia de una enfermedad infecciosa. Hay muchos aspectos que no encajan y la única manera de encajar es la presión mediática y la complicidad de muchos médicos. Ojo, no niego el problema, como muchos de mis colegas, pero no lo atribuimos a un virus no aislado, purificado o fotografiado con microscopía electrónica. Posiblemente sea un tóxico el causante de esta enfermedad, de esta plandemia. Hay indicios de que pudieran ser nanopartículas de oxido de grafeno.

En la página web de La Quinta Columna se aporta toda la documentación científica de los estudios que se han hecho con el óxido de grafeno y las consecuencias tóxicas que pueden tener para el ser humano.

Hay vidas humanas que se han perdido y muertes que se podrían haber evitado. El poder económico no hay que menospreciarlo ni minusvalorarlo. Así que no acuso a nadie, pero echo de menos la falta del juramento hipocrático que hacen todos los médicos al graduarse. Primero, no dañar. Y se ha dañado mucho, por acción y omisión. Esto quizás suponga una regeneración de la práctica de la medicina. Porque el médico se debe al paciente y no al protocolo e instrucciones que le llegan de instituciones y responsables de la sanidad oficial.

Se están produciendo hechos inexplicables, como el magnetismo producido por las vacunas. Yo he podido comprobarlo y tengo acceso a personas inoculadas que han experimentado fenómenos magnéticos con metales e imanes en las áreas de inoculación. Lo que nos lleva a plantearnos lo positiva y segura que es una inoculación de este tipo. Hay sustancias cuyos efectos no son inmediatos, tienen un calendario. Habrá que ver qué sucede en los próximos meses.

Con las vacunas se están produciendo muchos casos de ictus cerebrales, miocarditis, pericarditis, hay personas jóvenes que están muriendo de ataques al corazón, o de ictus, embolias pulmonares, trombos, secuelas… Eso debería paralizar la vacunación, por no decir y reiterar el magnetismo. ¿Por qué hay magnetismo? ¿Qué se ha inoculado en el cuerpo? Hay contenidos que probablemente no están declarados. Hay un estudio muy detallado desarrollado por el doctor Campra en el que indica que hay razonadas sospechas de la presencia de óxido de grafeno en un vial de una vacuna que él examinó y analizó. Hay otros países en los que se ha encontrado la misma evidencia en diferentes vacunas, en casi todas ellas. Entonces ¿por qué las autoridades sanitarias o la judicial no han ordenado la práctica de un análisis para ratificar lo descubierto por el doctor Campra. Lo único que ha aparecido es una hoja de la Universidad de Almería con el membrete de la propia universidad no firmado ni fechado donde se dice que la investigación de Campra no la asume la universidad.

Yo, en los años 60 me vacuné de la viruela. Ninguno de mis hijos, y tengo 9, ha sido vacunado y gozan de una salud envidiable. No han tomado un antibiótico ni un analgésico o calmante. Y esa es la clave de la salud, la vida sana. Las vacunas son el gran pastel de las farmacéuticas, y su poder es gigantesco. Con él pueden hacer lo que quieran prácticamente. Pero yo hago una reivindicación de la autogestión de la salud.

Soy autor de “Manual de Nutrición Celular”, un tratado de 765 páginas sobre como se puede conservar y mejorar la salud por medio de la nutrición, que es la ciencia más importante para conservar la salud porque estamos hechos de nutrientes, de vitaminas, aminoácidos, enzimas… No estamos hechos de fármacos creados con material que no es biológico. En mis 42 años de profesión, todo problema de salud se puede mejorar con nutrición adecuada. Esto no se conoce ni difunde.

El factor estrés, mental, emocional, ambiental es importantísimo a la hora de mantener la salud o de perderla. El estrés conlleva un agotamiento de nutrientes. Para que el cuerpo reaccione a los estados de alarma tiene que consumir altas cantidades de nutrientes que generan la homeostasis, que es la adaptación a las circunstancias externas amenazadoras, hostiles o problemáticas. Cómo se vive, el ritmo de vida, cómo se integra el factor tiempo que en nuestra cultura urbana es un enemigo. Competimos con las máquinas, que nos marcan el ritmo debilitando nuestro sistema inmunológico y los mecanismos del equilibrio de la salud. Mientras en lugares alejados de los medios urbanos estas condiciones no están tan presentes.

La vitamina C es un nutriente extraordinario. El que aisló la vitamina C como molécula, que fue el húngaro Albert Szent-Gyorgyi, fue premio Nobel en 1933 por eso, decía, y también Pauling, que la necesidad de vitamina C es muchísimo mayor que la que hay porque es un nutriente que no se puede sintetizar, tiene que tomarse de un alimento, de una fruta, etc. Pero tiene unos efectos extraordinarios para el sistema inmunológico. El glóbulo blanco mantiene el ácido ascórbico por tres meses. Y su capacidad fagocitaria, de comerse a las bacterias y virus, depende de la cantidad de ácido ascórbico que tenga en su interior. Se la define como adaptógeno, es una sustancia que el cuerpo necesita para movilizar sus recursos, para defenderse de sus agresores. Es un antioxidante. Las dosis de este nutriente pueden ser muy variables de una persona a otra y aumentan en casos de exposición a tóxicos, virus, bacterias, a parásitos, tanto sea por ingestión oral como por inoculación intravenosa, que se hace en algunas clínicas. Yo estoy recomendando la ingestión de 3 gramos, 3 mil miligramos al día para un adulto entre 20 y 40 años de edad y de unos 70 a 80 kilos de peso. Si es más joven la dosis disminuye. El doctor Pauling llega a recomendar hasta 8 o 9 gramos diarios. El practicó lo que dijo y vivió hasta los 94 años con lucidez, enseñando bioquímica como profesor.

Otro antioxidante poderoso es la L-Cisteína que es un aminoácido azufrado que tiene una función importante para desintoxicar el cuerpo. Y también la L-Metionina. Ambos, por el azufre que contienen, son factores  quelantes, pueden extraer químicos tóxicos del cuerpo, pueden ayudar a que se eliminen del cuerpo sustancias que no son buenas.

En el libro está la visión del doctor José Luis Sevillano que vive en la Occitania francesa y vio una relación directa entre las antenas de telefonía móvil y el aumento de la incidencia de la enfermedad        llamada COVID 19. Él le hizo un seguimiento epidémico y comprobó que a mayor proximidad a esas antenas mayor incidencia y gravedad en la sintomatología de esta enfermedad. Es un tema a investigar, demostrado, y hay mucha literatura sobre los efectos de las radiaciones no ionizantes sobre los seres vivos.

El biólogo Bertomeu Palleras, que también es autor de uno de los capítulos del libro, encontró una relación entre la incidencia de la enfermedad y las redes de la telefonía 5G. Un ejemplo paradigmático es el de la República de San Marino, en Italia, con la mayor incidencia por mil habitantes de la COVID 19. Allí está implementada completamente la red 5G. Pero el establecimiento de la red 5G no se ha detenido en ningún momento. Creo que habría que hacer una moratoria para verificar que ese sistema inalámbrico de comunicaciones es absolutamente seguro e inocuo para los seres vivos y los humanos en particular.

Hay muchas preguntas en el aire que nadie responde y cuando lo hace uno se le achaca que es negacionista. Y no lo hay. Hay búsqueda de la verdad. Búsqueda de información objetiva, contraste de pareceres, debate público.

Hay un plan, hay un proyecto, hay una conspiración, aunque esta palabra no me gusta, que comparten, que fortalecen y que implementan toda una serie de colectivos  que están en el ajo. Así que nos toca a las personas que tenemos un pensamiento crítico, compartir y divulgar esta verdad, este conocimiento. Y para eso hemos escrito este libro: EL ENGAÑO MÁS GRANDE EN LA HISTORIA DE LA SALUD. Establecer un pensamiento crítico es absolutamente necesario para una sociedad que quiere ser libre.

Hay gente que es médico de profesión y que debe estar sufriendo con lo que está pasando. Y creo que muchos médicos y enfermeros están actuando correctamente. Quizás lo estén haciendo de manera anónima, pero tengo fe en que esos profesionales de la salud están actuando y cada vez van a ser más importantes. Hay que luchar a favor de la verdad y tu, médico, tu juez, tu policía, tu funcionario, eres parte de esa verdad, así que manifiéstala sin temor. Porque el temor no puede vencer al amor, el amor siempre prevalece.

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