Me complace lo que el Papa dice sobre la inmigración. Los inmigrantes como criminales, potenciales delincuentes que amenazan a nuestros valores, nadie con medio gramo de inteligencia se lo fuma, salvo algun tarado desgraciadito cuando los retrata como seres inferiores, a los que indefectiblemente hemos de aceptar en plan “mano de obra barata que nos limpia la mierda de la casa, cuida a nuestros mayores y a nuestros hijos, barre nuestras calles y asume todos los esfuerzos de lo que despreciamos como oficio con poco beneficio”. De ahí a darlos derechos, en esta España que ha recibido con clamores multitudinarios a Prevost, desafortunadamente, hay un tramo lleno de hipócritas baches y barrancos. El –amar al prójimo como a uno mismo– en el Evangelio según San Mateo (22:39) y en el Evangelio según San Marcos (12:31), donde Cristo lo proclama como el segundo mandamiento más importante después de amar a Dios, se lo ha saltado por la puta cara esa derechona endiabladamente cristiana y muy rancia de origen. Se saltaron esa parte del catecismo. Y con el rosario en una mano, con la otra agitan esa barbaridad vergonzosa que dicta el claim PRIORIDAD NACIONAL. Se ceban crueles en contra de PERSONAS por el hecho de ser emigrantes, olvidando a capón cogorotero que más de un familiar suyo transitó la Europa del franquismo sin papeles, con una roída maletita de cartón vacía de esperanzas como gran salvoconducto. Esos españolitos con boina a rosca que tarareaban cristianamente casi desfallecidos:
Yo soy un pobre emigrante
Y traigo a esta tierra extraña
En mi pecho un estandarte
Con los colores de España
Con mi patria y con mi novia
Y mi Virgen de San Gil
Y mi rosario de cuentas
Yo me quisiera morir.
Esa letrilla, que inmortalizó Antonio Molina, la susurraban mientras violaban a zancadas de huida el principio de igualdad ante la ley, trabajaban como esclavos sin entender extraños idiomas y eran, por defecto, discriminados como seres humanos por el simple hecho de abandonar su lugar de nacimiento escapando del Dictador y del hambre. Hoy 8-06-26, día para recordar, podría ser esa musiquilla la sofocona banda musical que acompañaría el primer gran milagro del Congreso: Todos los grupos políticos están de acuerdo con el estruendoso grito de Leon XIV provocando una marea casi celestial llena de conformidades y asentimientos. (Bueno, Podemos y el BNG hicieron pellas con disculpas diferentes, tan ridiculillas como infantiles y poco profesionales). Para un empedernido ateo de mi porte, este tio con sotana blanca ha conseguido variar la mirada, (aunque solo sea para la foto), de estos legítimos representantes de nuestras opiniones políticas, y solo le queda quitarle la careta del perfil a los obispos y llevarles , a hostias de todo tipo y condición, a reconocer la pederastia como un desesperante patrón eclesiástico, y a darles el respeto necesario a quienes padecieron lo que este jefazo de la multinacional del crucifijo ha llamado “plaga”. ¡Ole tus cojones Rober! Acallar papa-natas sin papa-rruchas no es misión fácil. Hay que reconocerte el mérito y el afán de “sanación”.












