Siempre, los mismos, han blandido escusas indigeribles para votar en contra de los menos favorecidos y los más vulnerables. “Garbancera derecha la de este país” farfulló el Boinas con un palillo entre los dientes. “El escudo social para ellos es un felpudo donde pisar con el garbo de sus zapatos entrenados y acostumbrados ya para dar patadas en el trasero del inferior en la escala social. Es de una desvergüenza que, lejos de sorprendernos, nos invita a la náusea y nos apaga el sentimiento del perdón para acordarnos malamente de sus progenitores, los ganadores de la guerra”. Asi de a gusto se despachó y, sin dejarme intervenir, prosiguió: “La falta de decencia de los defensores de quienes más tienen hace bochornosas sus intervenciones parlamentarias y sus votos contra el mínimo intento de progreso social. Es, para intuir una lógica aproximación a su discurso, forzarnos a contemplar que la causa de esta falta de decencia se deba a su fea estructura de invertebrados humanos que los biólogos más honrados aseguran se debe fundamentalmente a una falta de cerebro, y a no tener estructura esquelética para apuntalar sus ideas”. Me había dejado de abrumado escuchador silente y, cuando iba a darle réplica razonable, prosiguió vermut en ristre: “El caso más flagrante se percibe con claridad en esa Nogueras que, disfrazada adelantándose al carnaval, en aspecto de rana dentona, tras una caricata sonrisa que de batrácica pasa a saurópsida , según el recadito que le haya dado su jefe de filas, es capaz de articular, no se sabe si en tranochados llemosi o patuet, unas frases tan discutibles como inciertas para oponerse al escudo social” Aquí sacó su viejo móvil y me mostró en YouTube a esa desafortunada desaforada de raya al medio: «Votaremos en contra … porque el coste de este escudo social lo pagarán los pequeños propietarios y los vecinos». Cuando intenté entrar en su exposición no me dejó ni medio segundo de respiro: “Hay que ser olímpicamente “farigola” para exhibir esa mentecatada recién comprada, – y a renglón seguido-, hay que tener agallas de tiburón ballena para soltarla como oceánica gilipollez insensible, rodeada y amparada por su media docena de chicharros gregarios que solo sintonizan sus entendederas con el pasado-pesado besugo de Waterloo.” Mientras me daba por enterado ,sin llevarle la contraria, pedí otra ronda, pero el continuó sin dar importancia a esa tregua que proponía para sutilmente cambiar de tercio en la conversacion que se había convertido en monólogo: “Los cagatintas llenarán el papel mediático de sucios argumentos tratando de explicar y blanquear estas actitudes y otras actitudes aporafóbicas aplaudidas por VOX y por el PP, y tratarán de darlas sabor a tocino torreznero currusqueto, empapado de aceites mermeleros para sus pagadores , emplatados con las legañas para dormir conciencias en modo avión”. Aquí estuve a punto de salir volando del discurso y mentalmente me incorporé a la ocurrencia de las taxonomías del desprecio que es la teoría de otro amigo, pero fui educado y el prosiguiooooooo. “ Son así de canallas en su entrega a la causa del desdoro contra esos que, he llegado a escuchar, consideran -pobres por propia voluntad-. (Sorbo seguido de eructo educado). Hay que poseer un estómago a prueba de garbanzos crudos para tragarse sus bajadas y subidas de calzón de uralita”. Ahí no pude más y metí baza mientras él atacaba la tapa: “Hace falta alguien a quien odiar para sentirse justificado en la propia miseria”, nos advirtió sabiamente Eco. Ese alguien, seguramente, son los menos favorecidos socialmente”. “Esa mugre humanoide, – contestó sin atragantarse la gilda-, que pretende tener techo y comer a diario, les molesta a los despiadados el hígado, el intestino y el picoroso recto de su pepevoxjunteridad. Es dramático que sientan ese desapego por lo humano y esa falta de respeto por los del escalón -en su lenguaje de la bajona populachera-. No les vale para el paquete un totus revolutun con desahucios, bono social, ayudas por la Dana y los incendios y otras zarandajas tipo discretísimos beneficios fiscales.¡Hacen oídos sordos a lo que no atisban de conveniencia ni redito político para sus amos!. Y frente a ellos acodando las formas y casi pidiendo disculpas ómnibus, también rentabilizable, arrimando la ascua a su humilde espinosa sardina con moscas incluidas y viendo en moviola sus anteriores jugadas similares fracasadas, el PSOE, baja la guardia y parte resignado en trozos digeribles la muy leve solidaridad que, aunque se considere insuficiente, proponen”. Aquí ya no pude más porque varios clientes prestaban oreja a la conversacion y algunos incluso asentían gestualmente: “Es en la épica de la utopía donde hay que despojar los discursos de ambiciones leves para hacer eficaces las ideas sociales, pero con estos sujetos tan patológicamente reticentes a la bondad y al reparto justo creo que los buenos han perdido el relato frente a los carcamales”. Se produjo un silencio largo porque en la tele daban la lista de encuentros de la Liga y eso es muy muy muy sagrado para los aficionados de esta tasca obrera que frecuentamos a final de mes cuando nuestros recursos en terreno lúdico están casi frigorizados. Me dió por darle una hermosa información que corre por los canales políticos europeos y que venía -a bote pronto- dialécticamente interesante: “La idea de Gabriel Zucman, ideólogo del impuesto del 2% sobre las grandes fortunas del mundo, buscando destinar el capital recaudado a la creación de una prestación universal por crianza para tratar de diluir la ya desoladora pobreza infantil, tiene un gran recorrido por explorar”. El Boinas me miró triste, pagó elegante la primera ronda, dejó un euro de propina en su platillo y me dijo, entiendo que refiriéndose a su posible implantación en España: “Tiene menos futuro que un submarino descapotable”. Mientras yo pagaba la segunda ronda se perdió con su paraguas apresuradamente bajo la lluvia pertinaz de la calle vacía. En el televisor esperreaban una promoción los del Benidorm Fest haciendo como que sabían cantar y que además eran felices haciéndolo.













