El eclipse del miércoles que va a ser visible en España está recibiendo una atención inusitada y nuestras habitualmente distraídas autoridades absentistas cuando les conviene se están tomando el asunto muy en serio, lo que ha desatado toda una inusitada suerte de dimes y diretes de carácter especulativo. En algunos lugares de La Coruña se ha puesto el cartel de «no hay billetes» y se cobran 200 euros por una copa en terraza con vistas privilegiadas. Pero en otra suerte de especulación recordamos que en otro eclipse reciente muy observable en EEUU se habrían dado instrucciones prácticas de mantenerse en los domicilios, cerrar autopistas, enfrentar posibles apagones, hacer acopio de víveres…
También nos explicaron entonces que coincidiendo con tal eclipse en Ginebra el acelerador de partículas CERN iba a buscar agujeros de gusano y a colisionar hadrones, para abrir un portal entre dimensiones. Acción que algunos se malician pueda compararse más con una especie sui generis de tradicional invocación a los demonios más propia de la magia negra o goecia que de una forma de teurgia.
De modo que en una situación tan peligrosa para la estabilidad mundial como la que vivimos no deja de haber alguna expectación por lo que pudiera acontecer. En todo caso parece ser que los poderes ocultos estarían tratando de generar más miedo e inquietud por el futuro como forma de control y avasallamiento de la humanidad.
Para muchas tradiciones esotéricas o mágicas los eclipses solares eran augurios celestes maléficos. Las explicaciones míticas implican generalmente la acción de demonios, bestias devoradoras o la magia negra. No todas, para los maoríes el Sol vive una historia de amor con la Luna y a veces logran unirse y privan de luz entonces a los mortales. También puede entenderse como posibilidad de cambio, de arrumbar lo inservible a nivel psicológico o de situaciones, de frenar lo falso para volver a una luz renovada.
El polígrafo y teósofo extremeño Mario Roso de Luna en su famosa obra El tesoro de los lagos de Somiedo explicaba “que conseguí la representación de un gran diario y una comisión de la junta de investigaciones científicas y me constituí con varios días de antelación en el lindo pueblecito de Cacabelos del Bierzo dispuesto a observar el eclipse de 17 de abril de 1912.”
Roso teorizaba así sobre este fenómeno astronómico y su significado esotérico: “Siempre detrás de los planetas se proyecta eternamente en el espacio un cono fijo de sombra (fijo, se entiende, para la rotación, ya que no para la traslación), un verdadero cucurucho de eternas negruras… un efectivo «cáliz de dolor» cuya copa de oscuridad o noche tiene un contorno, un cono truncado e inverso de penumbras… Si la luz es alegría, su dolor es eterno, si la luz es vida, la muerte o la atonía es su lote inevitable. Este cáliz es a la vez monte santo si se le mira por fuera, puesto que en su falda o superficie toda, reina constantemente un como crepúsculo o aurora, y en su cúspide el astro luminoso deja ya de ser eclipsado totalmente por el planeta oscuro… los paganos iniciados, como los diversos sacerdotes de las viejas religiones de Oriente, sabían todo esto, y cada uno, según su peculiar manera de traducir el gran Emblema a la respectiva religión vulgar que profesara, hizo, digámoslo así, un cáliz terrestre o humano con arreglo a otras claves y en simbólico recuerdo de aquel magno Cáliz celeste.»
Ya a finales del siglo XVI el padre jesuita Martin del Río, uno de los más afamados estudiosos de la magia, protestaba vehementemente en su Diquisitionum magicarum libri sex sobre la capacidad mágica de alterar las órbitas de los astros: “la magia es incapaz de parar el movimiento del cielo o de los astros, o hacerles desandar sus cursos definidos, porque eso sería perturbar el orden universal….San Agustín apoya nuestra conclusión. las fábulas antiguas nacieron de no saberse la causa natural del eclipse de la luna, como dice Plutarco…”
Aunque el Corán no dice que se realizase durante un eclipse la sura 17ª nos habla de un vuelo de
Pero quizás lo más intrigante de todo sea el ritual judío de los cinco terneros coloraos para ser sacrificados con ocasión de los eclipses y la llegada de su Mesías. No para alterar el curso de los astros, como diría el P. Martin del Río, ¿sino para aprovechar la oscuridad? El ritual tendría que ver con lo indicado en Números, 19, donde Jehová da instrucciones detalladas de cómo desea que le hagan sacrificios rituales:
“1 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:2 Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha prescrito, diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca de pelo rojizo, perfecta, en la cual no haya defecto, sobre la cual no se haya puesto yugo. 3 Y la daréis al sacerdote Eleazar, y él la sacará fuera del campamento y la hará degollar en su presencia. 4 Y tomará el sacerdote Eleazar de la sangre con su dedo, y rociará siete veces hacia la parte delantera del tabernáculo de reunión con la sangre de ella; 5 y hará quemar la vaca ante sus ojos; hará quemar su cuero y su carne y su sangre, con su estiércol. 6 Luego tomará el sacerdote madera de cedro, e hisopo y escarlata, y los echará en medio del fuego en que arde la vaca. 7 El sacerdote lavará luego sus vestidos; lavará también su cuerpo con agua, y después entrará en el campamento; y será impuro el sacerdote hasta el atardecer. 8 Asimismo el que la quemó lavará sus vestidos en agua; también lavará en agua su cuerpo, y será impuro hasta el atardecer….”
Los ritos son símbolos en acción. Este ritual también estaría relacionado con la reconstrucción del Templo de Salomón en Jerusalén en el monte donde está la mezquita de Al Aksa, desde donde según la tradición islámica Mahoma subió a los cielos montado en Al Borak, un raro cuadrúpedo alado. Aunque el Corán no dice que se realizase durante un eclipse, la sura 17ª nos habla del famoso vuelo nocturno probablemente realizado mediante desdoblamiento astral. Pero la reconstrucción del Templo sobre las ruinas de la mezquita tendría que ver con la esperada venida del Mesías judío. Sólo faltaba esta visión escatológica judía para aumentar la desestabilización cuando la situación en Palestina ya está bastante complicada y se ha agravado con la traicionera agresión bélica a Irán.
Sin embargo, quizás el eclipse más preocupante sea el de la Intelectualidad en el mundo posmoderno, la sombra de penumbra y oscuridad que se cierne sobre las conciencias. Roguemos porque esa negra sombra se difumine con la nueva presencia de la luz.














