La tregua acordada por un plazo quince días entre EEUU e Irán puede y debe ser vista con satisfacción en la medida que enfría la tremenda y peligrosa escalada en la que nos encontrábamos y tal vez permita salvar vidas, evitar nuevas destrucciones y desastres ecológicos así como contribuir a una mayor estabilidad de la amenazada economía mundial. Parece que el histórico genocidio prometido por Trump puede esperar.
Entretanto circulaban rumores sin confirmar acerca que Rusia habría trasferido Irán misiles nucleares RS-28 Sarmat ya operativos, un sistema de armas muy destructivo con un alcance de varios miles de kilómetros. Según otras fuentes sería Corea del Norte la suministradora de material bélico. También se afirma que Irán habría transmitido a través de canales diplomáticos suizos un ultimátum a Israel.
Ahora bien, la propaganda de guerra permanece por lo que no está del todo claro qué es cierto y qué no, o qué hay detrás y no publicado de este acuerdo. De modo que los primeros análisis o comentarios a realizar basados en lo publicado tienen un evidente carácter provisional y pueden resultar desmentidos en el futuro.
Fiel a sí mismo Trump se jacta de su victoria pero tal cosa no parece que sea tan clara como el presidente desearía. Más bien al contrario.
Según se ha sabido el texto del acuerdo lo presentó Irán y fue aceptado por Trump. De modo que eso ya es una primera pista porque no estamos hablando precisamente de una rendición. Veamos:
La propuesta iraní publicada presenta 10 puntos oficiales:
1 Garantía que Irán no va a ser atacado otra vez
2 Fin de la guerra, no alto el fuego
3 Fin de los ataques israelíes en Líbano
4 Levantamiento de todas las sanciones contra Irán
5 Fin de los ataques regionales contra los aliados de irán
6 Apertura del estrecho de Ormuz
7 Irán impone peaje de 2 millones de dólares ¿?
8 Este peaje lo comparte con Omán.
9 Irán fija sus propias reglas de navegación en el estrecho de Ormuz
10 Irán usa los peajes para su reconstrucción, pero no paga reparaciones a otros
Como puede observarse se trata de algo no solo diferente sino en realidad más bien opuesto a la narrativa amenazante de Trump quien como buen vendedor de mercancías podridas prometió que ya había ganado y que Irán iba a rendirse, pero no parece que sea ese el resultado a la luz de tales puntos.
La bien ganada a pulso desconfianza hacia el emperador no es solo de los países que sufren las consecuencias de sus locuras belicistas sino también en los propios EEUU. Así, según el senador Chirs Murphy, citando fuentes del Consejo Nacional de Seguridad de Irán, aparte del control del estrecho de Ormuz o la ausencia de sanciones desarrollada en los diez puntos citados también mantendría su derecho al enriquecimiento de uranio del programa nuclear así como su arsenal misilístico y de aeronaves no tripuladas. De ser cierto eso aún con más motivo sería Irán el ganador.
De modo que se mantienen importantes incertidumbres.
Entre ellas la postura de Israel, que habría sido sufrido mucho durante la guerra e incluso devastado en parte, y que según esto se quedaría sin la protección activa de EEUU. Al parecer, de momento, sigue con sus agresiones contra el Líbano.
Claro que también pudiera tratarse de un entreacto pasajero dado que Trump estaba en un callejón sin salida atrapado por sus propias bravuconadas e Israel habría casi agotado su arsenal de defensa y necesitaba un inmediato y perentorio alivio para intentar recomponerlo. En todo caso, mientras mantenga sus actúales fanáticos dirigentes sionistas permanecería la amenaza contra la paz o prosperidad regional y mundial.
Se ha demostrado repetidamente que no se puede confiar en las palabras de Trump. Durante su primer mandato rompió unilateralmente el acuerdo inicial de EEUU con Irán firmado por Obama, y durante éste traicioneramente ha atacado dos veces a Irán mientras estaba negociando. Esperemos que Trump hay aprendido la lección, recupere la capacidad de raciocinio y no vuelva a las andadas.













