El albedo es el reflejo de radiación solar que una superficie rebota de la que se deposita sobre ella. La capacidad de absorción o de reflexión de algo se mide con una simple fórmula:” Albedo = Luz reflejada / Luz incidente”. Aplicado a la cultura política de muchos de nuestros jóvenes, a los cuales, para desgracia de nuestra dejadez, no hemos iluminado suficientemente, nos encontramos un albedo cultural por debajo del cero. Es como si fueran cristales de una ventana al fascismo, o como un desolador eclipse infinito, donde lo sucedido históricamente en este pais les atravesara sin dejar ni una sola mota de polvo con posibilidad de dar retorno a una conciencia moral nacional, a un honrado rechazo de la dictadura y a un posible futuro sin las ataduras que la carcundia intenta a toda costa reimplantar en sus ignorantes corazones. Cualquier estúpido niñato, con banderita en la pulsera, es capaz de desconocer a Franco y su miserable designio histórico, desde una indigencia política bien alimentada de bulos, mentiras y silencios. La infamia no les fue contada suficientemente explícita, y sus maldades se pasaron alumbradas con perdones tan ridículos como injustificados. El bárbaro régimen quebró, pero a nadie se juzgó por sus crímenes, a nadie se le pasó factura de sus actuaciones al frente de instituciones, a nadie se le privó de su cargo orgánico ni de sus prebendas en esa España gris del 78, donde celebrábamos inocentes que teníamos en la mano una Constitución “democrática”. Nos habíamos creído todas las fantasías que nos habían servido y que ahora repiten en modo loros de una banda desafinada, la ola magufo-reaccionaria en la que flotan a la deriva. (Ola tan global y dañina como estas olas de calor actuales, cada vez más intensas, que pagamos por los gases de efecto invernadero). Nos decían, y perseveran en la mentira, que siendo como éramos una nación a la cola de Europa y luciendo con vergonzoso arrojo ser el último de esa fila éramos –“la reserva espiritual de Occidente”-. Así nos lo contaban en los colegios sometidos por la Iglesia, a su vez sometida al sangriento dictador, y esos, sus secuaces, que daban bulas y permisos a los ricos para no pagar casi impuestos, porque el Estado se sustentaba de las empresas monopolísticas estatales que nuestros padres, tuvieran la renta que tuvieran, pagaban al descuido forzoso obligados “indiscutiblemente”. Incorporaron a su aparato propagandístico el bulo de haber creado la Seguridad Social que ya existía y funcionaba desde 1908 con el Instituto Nacional de Previsión y no la dieron por válida hasta 1963. Ya, antes se habían apropiado de los proyectos de pantanos de la dictadura de Primo de Rivera y de la II República. (Más de 50 proyectos). Por cierto …los retrasaron un puñado de años, (-los años del hambre-), porque la economía del país, medio destruido y chabolero, tardó 20 años en recuperar las solventes cifras de 1935. Luego se harían pésimas casas infames con chapa de yugo y flechas, para tener proximidad de mano de obra barata. El autoritarismo de acero, la censura canalla, las represoras leyes de todo tipo: desde la prohibición de las lenguas catalana, vasca o gallega, a la persecución de asociaciones de cualquier condición que no fuera la suya. Todo fue chungo chungo. Es destacable, por su crueldad, la ley que optó por volver a las mujeres al terrible Código Civil de 1889 que las ataba de pies y manos frente al varón. La mayor de las burradas que nos metieron a coscorrón fue aquella lapidaria frase de “25 años de paz”. Sí. De paz en los cementerios donde reposan los entre 30.000 y 50.000 españoles ejecutados tras consejos de guerra sumarísimos, celebrados al terminar la contienda en el 39, y otros tantos desaparecidos por las cunetas de nuestras carreteras. A eso lo dieron en llamar –institucionalizar el “Orden”–. Y de paz, tambien, porque no se escuchaba a los 1.800.000 ciudadanos del rojerío refugiados por diferentes países del mundo. No sigo para no aburrir. El albedo no soportaría dar luz neutra a las faltas de libertad y derechos que hoy gozamos, y derramará un exceso de sombras en eclipse de agosto sobre una incomprensible reflexión de dudas de difícil respuesta para esta manada atormentada por la ignorancia. Esta ignorancia indigente quizá se arreglaría con un espeso scroll de NODO, gozando de las cutres alabanzas a estos siniestrísimos desgobiernos de las derechas, que los tendría que alertar sin dudas sobre la decisión de escuchar a esa patulea rezongona y sus repugnantes argumentarios. Vividores que viven de revivir toda la mierda que da transparencia a los cristales jóvenes e ilusos en busca de un futuro con reflexión. Es patético que, sin enterarse, estén “apretaditos y dejándose hacer” en la última vuelta de la tuerca, sin reconocerse en el espejo del aire irrespirable.













