Hay una metástasis de estupidez que recorre todos los rincones de esta derecha que, indefectiblemente y por principio, no atiende a razones para mejorar la vida de las gentes desfavorecidas. Llamar a alguien rojo les parece un insulto homologable, y llamar hijo de puta a un presidente les acerca a un éxtasis catártico y purificador. Lamentable. Nunca la naturaleza política de nuestros parlamentarios acusó tal grado de bajezas y de agresivos vacíos, nunca la ignorancia atrevida fue tan celebrada, y nunca el hemiciclo y el senado fueron tan procazmente chabacanos, groseros e impresentables. La generación asfixiada y remojada de la acampada en Sol, sin embargo, aguanta el chaparrón en la cuneta de esa preocupación verbal por el deterioro y el insulto encendido de hipérboles. El principal grito de protesta de estos jóvenes resistentes es: «Gobierno responsable; PP, Vox y Junts culpables”. Sin adjetivos espesos ni verbos agresivos aguantan las imprecaciones de perroflautas, de piojosos, de gentuza, de delincuentes, de aquelarre izquierdista… Es el clásico movimiento de las derechas que siempre criminalizan burdamente a quien protesta, el que ellos los del poder de la calle aparcan en su argumento educadamente. Contestan desde su medida indignación de cartelito de cartón sobre la tienda de campaña: “O estás con las familias o estás con los fondos buitres». «O estás con el inquilino o con el propietario”, “Ellos por dinero, nosotras por amor”, “Ser casero no es una profesión”,” Acabemos con el negocio de la vivienda”, “Solo queremos poder vivir” … A nadie faltan con encono, y son cautelosa y políticamente educados. A nadie le mientan la madre. A nadie le meten los dedos en la boca. Se limitan a expresar sus emociones frente al abandono al que desgraciadamente están sometidos, sin el amparo de los Principios Rectores de la política social y económica (Capítulo III del Título I de la Constitución. Artículo 47), y sin posibilidades a la vista de un futuro digno. Saben que en este punto caliente de la historia les esperan unos sueldos miserables, en unas condiciones generalmente penosas, y que desde los rabiosos partidos en los extrarradios de la blanda izquierda que se defiende suave hay una campaña miserable contra su futuro que se está diluyendo en el abandono. Y siguen educadamente, firmemente, resignadamente, resistiendo imprecaciones y amenazas gruesas que ni les calman ni les doblegan. Siguen dando muestras de una decidida voluntad de cambio hacia la utopía, con una perseverancia de juventud valiente y comprometida, que resiste incluso la llegada de agresivos provocadores fascistas, y de periodistas rebuznantes, pagados por quienes manipulan a su antojo el odio a los desfavorecidos. Ahora dicen, han conseguido una huelga general para el día 11. Alto ruido de calle. No creo que sirva para ir mucho más allá de remover corazones transversalmente de los españoles que, es sabido universalmente, somos generosos y buenas gentes, pese a nuestras equivocaciones y pese a nosotros mismos. Pero los voceros comprados se entregarán a la causa de ponerlos a parir con sus repugnantes consignas de siempre, donde la descalificación por sistema tiene establecido su ponzoñoso nido de viejunas babosas recurrencias reaccionarias y cancerígenas.
NOTA:
De quienes dependen las leyes habrían de intentar que los finales y las muertes fueran menos jodidamente tristes que las vidas que precedieron a la serena eternidad. Descanse en paz Maricarmen aun sin cumplir ese ultimo deseo de abandonar este mundo en el piso donde murieron su padre y su madre.














