Los políticos no hablan del transhumanismo ni de los temas importantes que exigen los nuevos tiempos

Los políticos juegan en las bancadas a tirarse los trastos, pero jamás apuntan a zonas sensibles. Casi nunca aciertan a dar donde realmente duele. Pactado o no, lo cierto es que las sesiones parlamentarias son cada vez más tediosas y vacías. Se les va el tiempo en chascarrillos y aparentes excentricidades con el fin de protagonizar los totales de los telediarios para alimentar a una masa aborregada, con mono de mentiras y adicción al miedo. Una sociedad resignada que se ha acostumbrado al ninguneo, al maltrato y a lo trivial. Es de asco y de pena.
Tenemos el peor gobierno de toda la historia y amenaza con seguir. Se dice  en los mentideros de Madrid que los del Ibex apoyan a Sánchez con el silencio. No se enfrentarán al gobierno a pesar del impuesto a bancos y eléctricas porque, según los sondeos, si bien el okupa de la Moncloa no ganará las próximas elecciones, sí tendrá apoyos suficientes para formar gobierno, cosa que Feijóo, aun con los votos de VOX, distaría mucho de la mayoría necesaria. ¿Pero mejoraría la situación con un cambio de gobierno? En lo tocante a economía quizá sí, si Bruselas lo permite, que esa es otra. No obstante, la estrategia de ponerle una vela a Dios y otra al Diablo, como dice el proverbio –dinámica del Partido Popular desde hace años—, no está dando demasiado resultado. Por eso Feijóo anda tan perdido en esta selva política con más recovecos que “el bosque animado” de Wenceslao.
Son muchos los que esperanzados ayer, hoy se desencantan al ver que el gallego orensano de Os Peares quizá no sea capaz de emular la gesta de tantos políticos gallegos que ocuparon lugares destacados en la política nacional, como ministros o presidentes del gobierno –los dos Calvo Sotelo, los dos Pío Cabanillas, Casares Quiroga, Portela Valladares, Fraga Iribarne y Rajoy Brey, entre otros—, o el que fue Caudillo de España, Francisco Franco.
Decimos desde hace tiempo que necesitamos políticos a la altura de los tiempos. No los hay. Ninguno cumple los estándares de calidad. Viven  tan fuera de la realidad que aún no han integrado que en marzo de 2020 alguien cambió las reglas del juego y hay que jugar de acuerdo a otros parámetros. Quizá ellos, acostumbrados a levitar y ver a las hormigas humanas desde lo alto de sus pedestales, protegidos además en sus privilegiadas burbujas pagadas con nuestro dinero, les importa un bledo que seamos esclavos en la gran aldea global, que vivamos en un estado cuasipolicial, con mil prohibiciones absurdas, otras mil obligaciones inútiles e inundados de propaganda orwelliana. ¿Cómo vamos a defendernos de esta gentuza?
Es cierto que muchos no se han enterado de qué va esto, pero otros sí, entre ellos el líder gallego. Núñez Feijóo es conocedor de lo oculta toda esta puesta en escena, como bien lo ha demostrado a través de sus leyes autonómicas, pero no encuentra el medio de hacerse paso sin abrirse en canal. No puede permitirse que su masa fiel de votantes descubra las escasas diferencias con Sánchez. Ambos conocen bien las exigencias de los nuevos líderes al servicio del NOM y la Agenda 2030 –concepto más fácil de digerir—, con sus objetivos correspondientes sustanciados en un manual de esclavitud disfrazado con la mentira de crear un mundo mejor, más justo y equitativo. Explicación muy vendible, pero traicionera como no ha habido otra, y una autopista al transhumanismo.
Necesitamos una nueva raza de políticos, capaces, formados y moralmente intachables. No solo para crear puestos de trabajo y propiciar una vida en libertad, que también, sino para defendernos de los falsos filántropos, de la industria farmacéutica, de los corruptores de jueces, de los falsos axiomas científicos, de los organismos que investigan la mente humana para manipularla, de la Comisión Europea, de los lobbies de todo tipo, de los compradores de voluntades, de las mentiras antisalud de la OMS, de los falsos mesías civiles, de los asesinos en serie al servicio de los Estados, de los ladrones de valores morales, de los pederastas de alto standing, de los corruptores de la infancia y la juventud, de las mafias traficantes de drogas, de órganos y de personas… en fin, de todos los psicópatas y sociópatas del mundo que ocupan cargos de relevancia, incluidas las instituciones y la gran prensa al servicio del Mal. Un nuevo Núremberg es necesario para todos los implicados. Sin pena de muerte, pero con cadena perpetua en penales de máxima seguridad.
Son los cargos que le imputamos al actual gobierno de España, con la complicidad de la oposición, al alimón con los de otros países cortados por el mismo patrón en los talleres de quienes diseñan y dirigen el mundo. Al hilo de esto, el 31 de marzo de  2020 escribí:
Me pregunto qué están haciendo los políticos de la oposición y qué políticas piensan hacer contra los manipuladores. ¿Continuarán en la línea de manipulación? ¿Sabe Abascal… y el resto de dirigentes que, en economía y en política las cosas raramente son lo que parecen y que las causas hay que buscarlas en oscuros despachos de gente poderosa que lleva gobernando el mundo, tras bambalinas, desde hace siglos y, de manera más palpable, en los últimos años? ¿Conocen los dirigentes políticos las intenciones de los globalistas del Nuevo Orden Mundial, de someter y apaciguar a la humanidad a través de varias estrategias, entre ellas, posiblemente las vacunas? No por las vacunas en sí, vuelvo a decir, sino por sus componentes tóxicos.
Les aconsejaba en esta oportunidad leer a Eric Drexler y sus vaticinios sobre la nanotecnología si su uso no iba aparejado con la ética. Y continuaba:
En estos momentos especiales necesitamos políticos especiales. No solo que sepan economía o que rebajen impuestos, sino políticos que conozcan ciertos entresijos de la estrategia de los globalizadores. Necesitamos políticos que dejen de mirarse al ombligo y que, por poner un ejemplo, miren a nuestros cielos y nos expliquen qué son las dichosas cuadrículas que forman los misteriosos aviones, que nos digan qué aspergen a la atmósfera que hace que los cultivos se sequen, que las abejas se mueran y que los campesinos recojan madejas extrañas de no se sabe qué, aparte de las concentraciones anormales de aluminio en sus terrenos. Necesitamos políticos que estudien toda la información elaborada por científicos independientes sobre lo que supondrá la implantación de la red 5G para la vida y la salud del planeta… Necesitamos que nos digan algo sobre los animales muertos, sobre todo pájaros, que están apareciendo en los lugares donde está funcionando la red 5G. Necesitamos políticos formados en el llamado cambio climático real, más allá de la falacia que nos venden los globalistas… Necesitamos políticos que tomen como asesores a científicos éticos y no a amigos oportunistas para que les bailen el agua y les regalen el oído.
No solo nada ha cambiado desde que escribimos estas palabras, sino que hemos ido a peor. Cada día descubrimos nuevas trampas contra la humanidad, y la libertad de expresión está cada vez más restringida para denunciarlas.  Sentimos gran rabia e impotencia al ver que partidos políticos como VOX, en quien habíamos depositado nuestra confianza, como baluarte contra el comunismo y la pérdida de valores, nos ha dado la espalda. Es cierto que seguimos teniendo ideas comunes, pero en este momento crucial existen temas prioritarios de los que ni se ocupan ni se enteran. ¿De qué nos sirve una España unida o que la sedición continúe siendo un delito si nos están envenenado de manera silenciosa, a través del cielo, de la tierra, del agua, de las inoculaciones y sabe Dios por cuántas vías más?
Señores políticos: Urge una comisión de investigación para debatir sobre los puntos que acabamos de expresar y, además, sobre el contenido de los inóculos llamados vacunas, a raíz de los resultados de investigaciones independientes. ¿Por qué se pretende crear una interface en los cerebros humanos y cuáles son las pretensiones y alcances del transhumanismo, acerca del cual destacados científicos anuncian sin ambages el fin de la “era humana”?  ¿No es competencia de ustedes debatir e informar sobre estos extremos?
Es cierto que nos preocupar el recibo de la luz, el incremento del precio de los combustibles y la lista de la compra, pero esto es peccata minuta si lo comparamos con el gran ataque que está sufriendo la humanidad, peor que cualquiera de las guerras anteriores.
Hasta no hace mucho, creía que más allá de cualquier ideología política o religiosa, habría que crear una plataforma ciudadana para luchar por los derechos que nuestros políticos al uso nos quieren arrebatar definitivamente. Reconozco ahora que era un pensamiento demasiado idealista que prescindía de ciertas características inherentes a la condición humana, como son la ambición y el ego desmesurado que, a menudo, se camuflan bajo la expresión “salvacionista” de un deseo inconsciente de liderazgo. Y la política, en estos tiempos, es muy tentadora. De hecho, están apareciendo varias formaciones con el fin de conseguir escaños en las Cortes y en el Parlamento europeo. Cuidado las formaciones que, llegadas de la nada, captan a los desencantados aprovechando el gran vacío de los partidos políticos actuales. Una cosa es predicar, y otra dar trigo

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