Alon Lidai: “No puede haber una conspiración de tantas personas que mienten al decir que se curaron con el dióxido de cloro”

Estudió agronomía en la Universidad Hebrea de Israel. No terminó la carrera, pero los estudios de biología, química, termodinámica, se le quedaron grabados. Estaba enamorado de la química desde la secundaria del colegio. Hoy día es un empresario afincado en Perú.

Le conocimos porque tradujo al hebreo la entrevista que MM le hizo al doctor Luis Prieto Valiente, entrevista que luego colocó en Youtube y que le censuraron. “Youtube dice que ellos tienen que defender a la OMS -nos cuenta -. ¿Es que la OMS no tiene suficiente fuerza para defenderse y necesita a Youtube?

ENTREVISTA EN VÍDEO


LAS CLAVES DE LA ENTREVISTA

Antes de probar el dióxido de cloro fui a conocer a dos personas que se contagiaron de coronavirus, que estaban en situación grave y se curaron. Uno de ellos, de 65 años, cuando iba camino del hospital, estaba grave, recibió la llamada de un amigo que le aconsejó darse la vuelta, quedarse en casa. “La probabilidad de que salgas en un ataúd es del 50%” le dijo. Regresó a su casa y su hija le empezó a dar dióxido de cloro a las 6 de la tarde de ese día, cada media hora, medio vaso. Y siguió toda la noche.  Lo hizo durante 13 horas. “En 13 horas, mi papá era otro hombre”, me dijo su hija. A los 3 días aquel hombre se levantó de la cama y empezó a hacer su vida como una persona normal.

Empecé a tomarlo el 1 de agosto y durante 4 meses lo hice diariamente sin ningún efecto adverso. El primero de agosto mi esposa también empezó a tomarlo, aunque lo dejó dos semanas más tarde porque pensó que era mejor tomarlo como curativo que como preventivo.

Mi esposa tuvo una infección en las vías urinarias y no podía dormir por las noches. Tenía miedo de ir a la clínica para no contagiarse de otros males y decidió tomar dióxido de cloro. Empezó a tomarlo por la mañana y por la tarde le desaparecieron los dolores, y al día siguiente estaba como nueva. Ahora toma diariamente el dióxido de cloro.

Yo tenía una infección en las encías y las pastillas no me hacían nada. Decidí hacer enjuagues con el dióxido de cloro. En 20 minutos desapareció el dolor. Al día siguiente volvía tener molestias hice otro enjuague y en 15 minutos desaparecieron.

Las palabras del doctor Prieto Valiente encajaron con mi filosofía de vida. Soy de los que opinan que las cosas hay que probarlas cuando hay un caso de emergencia, hay que voltear cada piedra para ver si la solución está allí.

Al final, detrás de la FDA o la OMS hay personas que pueden decir cosas equivocadas, como es el caso. Tampoco importa el número de personas que está a favor o en contra. Galieo Galilei era el único que decía que la Tierra gira alrededor del Sol. Era el único y tenía la razón.

Uno de mis socios, ingeniero de sistemas, totalmente racional, también toma dióxido de cloro.

En Perú se vendía en las farmacias, pero lo prohibieron.

¿Las autoridades tienen derecho a jugar con nuestras vidas? Yo no lo permito. Está el derecho de libertad de cada uno para decidir a qué medicina optar. El médico, y mi hija es médico también, recomienda, pero al final el paciente puede decidir si se somete a uno u otro tratamiento.

Tenía un hongo en la uña del dedo gordo del pie. Le puse dos gotas de la solución concentrada en la uña, que es de tres mil partes por millón, y al día siguiente mi esposa me dice: “Mira cómo ha cambiado la apariencia de tu uña”. Le eché un día cada semana y ahora me está creciendo una uña nueva.

REFLEXIONES POSTERIORES A LA ENTREVISTA QUE ALON LIDAI PIDE SEAN INCLUIDAS

Existen 3 puntos para analizar:
1. La viabilidad. Hay 100 años de excelencia y uso útil del producto In Vitro y usos comerciales beneficiosos.
2. La toxicidad en el ser humano. Según la norma LD50 ya está definido: 293 mg/kg, que no es un nivel para productos “peligrosos”. Además, ya existen miles de evidencias de personas que lo usan (me incluyo) diariamente sin ningún efecto adversos.
3. Lo único que se duda es si el producto actúa en contra del coronavirus in vivo. Aunque no son pruebas científicas, hay muchos indicios de que si lo hace. Se podría realizar un análisis estadístico de datos recogidos de pacientes voluntarios que aceptan recibir el producto. Los resultados se podrían tener en aproximadamente un mes, dados los plazos contrastados de curación del coronavirus.
Estamos en crisis sanitaria y se justifica la toma el riesgo calculado para salvar vidas.

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