Dr. Javier Hidalgo: “El ozono debería ser estudiado por el bien de todos”

ENTREVISTA EN VÍDEO

CLAVES DE LA ENTREVISTA

En los pacientes con dolor crónico utilizamos la ozonoterapia dentro de lo que llamamos planes de tratamiento multimodales. Ayudamos a las personas a recuperar calidad de vida, unos más, unos menos, no curamos a nadie.

La ozonoterapia es una herramienta más que utilizamos en medicina del dolor. Hay más de 20 unidades del dolor públicas que tienen el ozono médico como una herramienta más aceptada por la Agencia Española del Medicamento y por la Europea, y que está muy regulada.

El ozono se tolera muy bien, lo que permite hacer muchas intervenciones repetidas, algo que con otros medicamentos no se puede.

Cuando el dolor es una enfermedad, cuando deja de ser un mecanismo de defensa, ahí lo que hay es una distorsión del sistema nervioso que modula el dolor. También se ha visto que el ozono podría mejorar a nivel de estas neuronas, y se ha visto que modula la actividad en neuronas de pacientes con esclerosis múltiple.

El ozono es un estabilizador general, un reoxigenante. Lo que hace el ozono es optimizar la batería de defensas de las células que componen nuestro organismo. La biología celular del ozono es apasionante y se puede consultar en el PUBmed norteamericano. Y la farmacología también. Sabemos que es un buen antiinflamatorio, un buen analgésico, antiedema, aumenta la oxigenación de los tejidos, regula el forro interno de las arterias…

Sería bueno que se conozca más, que se investigue más y que se implante en las salud pública para todos.

Según lo que hay publicado en pacientes leves y moderados el ozono médico parece ser eficaz en la COVID 19. Nuestra Asociación (SEOT) ha sacado un comunicado en el que aparecen los estudios clínicos más importantes con la COVID, que son públicos.

En el caso de Juan Francisco Martí no podemos saber si la ozonoterapia es quien ha mejorado al paciente. Puede ser un elemento más, pero a veces puede ser decisivo.

No entendemos como las autoridades competentes, comités éticos de hospitales, por ejemplo, son reacios a que se lleve a cabo el ensayo clínico que estamos promoviendo desde hace más de un año. No obstante, nuestro colega, Alberto Hernández, ha conseguido que sea aprobado en un comité ético y por la Agencia Española del Medicamento.

Entiendo que cuando tienes mal a un ser querido intentes agarrarte a la situación. Lo que no me parece bien es que no se cuente con el beneplácito de las personas que tienen que asumir responsabilidades, como son jefes de servicio y direcciones de hospitales.

La clase médica tiene que informarse bien. Es el momento de informarse bien de qué va el ozono médico porque nos puede ayudar mucho a todos.

Es lamentable que haya colegas que opinen de lo que desconocen.

El médico siempre ha sido una persona creativa, abierta, que ha intentado ayudar siempre a sus pacientes, que analiza otros tratamientos que pueden ayudar, pero que tienen un nivel de evidencia, en concreto el ozono en medicina del dolor, un nivel elevado.

Hay que legislar el derecho a la vida, que cada paciente tenga el derecho a decidir sobre su situación. Pero si soy el jefe de una UCI y me proponen hacer un tratamiento que desconozco no quiero asumir esa responsabilidad. Se tenía que haber puesto en marcha hace tiempo mecanismos para que se testara la ventaja terapéutica de un medicamento tan bien tolerado, según ensayos clínicos, en muchas enfermedades.

¿Por qué el comité ético de un hospital determinado echa para atrás la iniciativa? No lo entiendo. Entiendo que mi colega neumólogo, con las responsabilidad que tiene, si le propones, sin respaldo de las autoridades competentes, abrir una línea nueva es normal que diga: ¿cómo? No entiendo que colegas de un comité ético no se dignen a informarse y leerse lo que hay publicado del ozono médico.

El ozono médico en sí no hace nada, reacciona inmediatamente en el organismo. Y si reacciona no es dañino, nunca es nocivo. Con los generadores que hay ahora, validados por la Agencia Europea del Medicamento, nunca es nociva la reacción y produce una respuesta de antioxidantes que son la clave en todo en el organismo. El ozono activa muchísimas moléculas que ya tenemos y que pueden optimizar la respuesta de la persona. Respuesta antiinflamatoria, vascular, del sistema inmune, porque todo al final depende de las moléculas. Hay una molécula que se llama NRF2 que su misión es avisar al núcleo de la célula de que hay una situación de amenaza y el núcleo pone en marcha todos los sistemas de defensa: genes antiinflamatorios, antioxidantes… Todo lo hace una simple molécula. El ozono parece mágico, pero es biología celular y farmacología que está publicada desde hace muchos años. Hay ensayos clínicos en hepatitis By C, esclerosis múltiple, en demencia, Parkinson, artritis reumatoide, sin hablar en la medicina del dolor.

El ozono debería ser estudiado por el bien de todos. No entendemos que haya personas que lo consideren una pseudoterapia para confundir a la gente.

Animo al doctor Pérez Olmedo y a la familia de Juan Francisco Martí y me alegro muchísimo si esta persona sale adelante no por el ozono, sino por todo.

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Un Comentario

  • Siempre he escuchado y me he informado que es muy bueno para una mejor calidad de vida; el problema es no tener los medios para hacer este tratamiento, al menos yo tengo serios problemas con mi columna vertebral y sería maravilloso tener los medios.

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