El doctor Jesús Villoria asegura que tenemos un cuerpo químico y otro energético.

Es difícil hablar de ciencia, hablar de bioquímica, de energía, de medicina, de estadística como lo hace el doctor Jesús Villoria, médico diplomado en estadística en la Universidad  Autónoma de Barcelona. Villoria dota a sus palabras de una minuciosa precisión, lo que a los que somos legos en la materia nos ayuda a seguirle allá por donde nos lleve. Gracias, doctor. Entremos pues en el mundo de la ciencia de la mano de este hombre al que Marcela Caldumbide pregunta sobre el papel que juega en la enfermedad la energía, y él responde con la fascinante realidad demostrada de las acacias venenosas urticantes, “un árbol que cuando recibe una agresión segrega una sustancia urticante, y se ha demostrado que es el bosque entero el que recibe la agresión secretando esa sustancia en segundos y en varios kilómetros”. El doctor menciona 25 kilómetros y plantea que “hay una transferencia energética de información”.

Para demostrar también que más allá de ser química los humanos somos también energía, Villoria tira de las partículas de colágeno y de la wifi. “Nadie duda de que la wifi existe, pero ¿quién puede ver la wifi? A nadie le pasa por la cabeza que como no puede verse no existe. Pues igual nuestro cuerpo energético, el que no se pueda ver o tocar o medir con los instrumentos que tenemos no quiere decir que no exista”. Villoria plantea que la ciencia no es solo objetiva, sino también subjetiva. “La ciencia es un compromiso con la verdad y cuando uno se compromete con la verdad uno tiene que estar dispuesto a aceptar las contrariedades, tienes que aceptar que te vas a sorprender, tienes que admitir humildemente que estabas equivocado”.

Y en esta entrevista, Villoria también habla de la COVID. Dice el doctor que si “coges los registros de efectos secundarios a partir del momento en que se fueron introduciendo las vacunas para la COVID, hay un aumento de efectos secundarios asociados a la vacunación y un aumento de muertes. Es un indicio de que algo está pasando. Entonces, si coges los datos que posee la Universidad John Hopkins, que guarda en su base de datos, aplicando métodos de análisis minuciosos y sofisticados se podrían buscar relaciones de causalidad o diseccionar las asociaciones para quedarnos con aquellas que atenderían a relaciones de causalidad entre las vacunas para la COVID y los efectos secundarios que parecen ser se están observando. Yo dispongo de esta base de datos de la John Hopkins y podría ser analizada”, concluye el doctor. En mes y medio se podrán tener los resultados por lo que proponemos abrir un crowdfunding que nos permita recoger 4000 euros y que el doctor pueda llevar adelante el estudio. Todos los interesados pueden ponerse en contacto con MM en el mail info@madridmarket.es 

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