• 1 julio 2022

Inyecciones-covid19, los troyanos del siglo XXI

Durante siglos, el uso de la guerra mediante enfrentamientos directos ha sido el método utilizado para invadir territorios y someter otros pueblos contra su voluntad, salvo excepciones como la ciudad de Troya. Cuando la fuerza es inútil, o supondría la pérdida de la batalla o haría que la población se volviese en contra de los intereses pretendidos, se utilizan otros métodos más sibilinos para lograr la consecución del plan, la destrucción del sistema defensivo.

La ciudad de Troya había sido asediada por los griegos durante diez largos años, sin que hubiesen conseguido traspasar sus muros. Al no haberla podido conquistar por la fuerza, decidieron usar otras artimañas. Así, los griegos construyeron un caballo de madera en el que ocultaron a sus mejores guerreros y, aparentando abandonar el combate y marchando no muy lejos, lo dejaron ante las puertas de la ciudad. Los habitantes de Troya se cuestionaron qué hacer con el caballo, muchos a favor de introducirlo en la ciudad y otros, como Laocoonte, oponiéndose al desconfiar del presunto regalo, al cual, sin duda, hoy en día, se le habría tachado de negacionista. Finalmente, los confiados, al creer que los griegos habían desistido de su afán de invasión, introdujeron el caballo en la ciudad. A la noche, los guerreros ocultos salieron del caballo, abrieron las puertas de la ciudad a los demás que estaban a la espera y tomaron la ciudad. Lo que no consiguieron por la fuerza en diez años lo lograron por engaño en una noche.

A nuevos tiempos nuevas armas, pero la finalidad siempre ha sido la misma: debilitar o destruir el sistema defensivo del oponente por la fuerza o mediante engaño. Teniendo en cuenta que el sistema defensivo de cada persona es por excelencia su sistema inmunitario, ¿cuántos de ustedes se defenderían si su sistema inmune fuese atacado por la fuerza? ¿Cómo definirían a los que pretendiesen mediante la fuerza destruir su sistema inmune? Y si se hubiera utilizado engaño para conseguirlo, ¿cómo reaccionarían?

Informes médicos y científicos sobre la nueva tecnología ARNm afirman que debilitan e incluso destruyen el sistema inmune del inoculado. De haber tenido conocimiento, ¿se hubieran prestado a introducir esta tecnología en su organismo? ¿Quién en su sano juicio hubiera aceptado libremente destruir su sistema inmune? A la vista de estos informes, ¿podrían considerarse las nuevas inyecciones los caballo de Troya del siglo XXI ? ¿Se podría considerar la tecnología ARNm como los guerreros ocultos que actúan en contra del sistema inmune? Visto así, ¿cuántos de ustedes se hubieran dejado inocular viales, a la fuerza o voluntariamente? Probablemente, ni a las buenas ni a las malas.

En octubre de 2021se publicaba en la página thetruedefender.com la posible grave afectación del sistema inmunitario de las personas inoculadas, en base a las cifras del Informe de Vigilancia de Vacunas del Reino Unido:

(https://thetruedefender.com/government-reports-state-the-fully-vaccinated-people-develop-acquired-immunodeficiency-syndrome/) según el cual “Las últimas cifras del Informe de Vigilancia de Vacunas del Reino Unido sobre los casos de Covid-19 muestran que la población vacunada de 40 a 70 años ha perdido el 40% de la capacidad del sistema inmunitario. El sistema inmunitario se está debilitando un 5% por semana.” Si esta tendencia continúa, las personas de 30-50 años tendrán una degradación del sistema inmunitario del 100% y permanecerán sin defensas víricas para cuando llegue la Navidad”.

El 21 de enero de 2022 se publicó el artículo en la página RECHEARC GATE “Innate Immune Suppression by SARS-CoV-2 mRNA Vaccinations: The role of G-quadruplexes, exosomes and microRNAs” , Supresión inmune innata por vacunas de ARNm de SARS-CoV-2: el papel de los G-quadruplex, exosomas y microARN”.

(https://www.researchgate.net/publication/357994624 ), en el que se vierte la siguiente información:

“En este artículo, presentamos la evidencia de que la vacunación, a diferencia de la natural infección, induce un profundo deterioro en la señalización del interferón tipo I, que tiene diversas consecuencias adversas para la salud de los seres humanos. […]También identificamos posibles alteraciones profundas en el control regulatorio de la síntesis de proteínas y la vigilancia del cáncer. Estas perturbaciones demuestran tener un vínculo causal potencialmente directo con la enfermedad neurodegenerativa, miocarditis, trombocitopenia inmune, parálisis de Bell, hígado enfermedad, alteración de la inmunidad adaptativa, aumento de la tumorigénesis y daño del ADN. Mostramos evidencia de informes de eventos adversos en la base de datos VAERS apoyando nuestra hipótesis. Creemos que una evaluación integral de riesgos/beneficios de las vacunas de ARNm los excluye como contribuyentes positivos a la salud pública, incluso en el contexto de la pandemia de Covid-19”. Y concluye: “Es imperativo que la administración mundial de las vacunas de ARNm se detenga inmediatamente hasta que se lleven a cabo más estudios para determinar el alcance de las posibles consecuencias patológicas descritas en este papel. No exageramos al decir que miles de millones de vidas están en juego”.

El sistema inmune es la mejor defensa natural del organismo humano, capaz de destruir con eficacia los cuerpos extraños que lleguen al organismo y de eliminar las células que dejan de funcionar adecuadamente. Recientes informen han avalado lo que ya se sabía.

El 25 de agosto de 2021 se publicó en la revista Medrxiv el artículo sobre el estudio que comparaba la inmunidad natural del SARS-CoV-2 con la inmunidad inducida por la vacuna, titulado “Comparing SARS-CoV-2 natural immunity to vaccine-induced immunity: reinfections versus breakthrough infections”, (Comparación de la inmunidad natural del SARS-CoV-2 con la inmunidad inducida por la vacuna: reinfecciones frente a infecciones irruptivas,).

El informe concluye: “Este estudio demostró que la inmunidad natural confiere una protección más duradera y más fuerte contra la infección, la enfermedad sintomática y la hospitalización causada por la variante Delta del SARS-CoV-2, en comparación con la inmunidad inducida por la vacuna de dos dosis: BNT162b2. https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.08.24.21262415v1

Un estudio de mayo de 2021,”Seven-month kinetics of SARS-CoV-2 antibodies and role of pre-existing antibodies to human coronaviruses”, (Cinética de siete meses de los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 y función de los anticuerpos preexistentes contra los coronavirus humanos), reconoce que los anticuerpos preexistentes contra los coronavirus humanos proporcionarían inmunidad protectora contra COVID-19:

https://www.nature.com/articles/s41467-021-24979-9.pdf.

Por lo que, dotados de un sistema defensivo perfeccionado durante millones de años, ¿qué sentido tiene debilitarlo o destruirlo? ¿Acaso no es un ataque en toda regla, un acto de guerra? Haciendo el símil entre la ciudad de Troya y el cuerpo humano, bien pudieran considerarse las inyecciones como el caballo de Troya, el ARNm los guerreros ocultos, y el resultado final el debilitamiento o destrucción del sistema defensivo/inmune.

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