MARIBEL RIPOLL: “El mundo del espectáculo es machista”

Se ha dejado la piel y las sonrisas en los escenarios. Le gusta interpretar tanto como a un sordo le gustaría escuchar un concierto de Mozart. Es una gran profesional, de las que siempre cumplen, dan lo que se espera de ellas, y un poco más, siempre un poco más. Dentro y fuera del escenario, porque como amiga y compañera de trabajo no tiene precio. A su alrededor siempre hay buen clima. De origen navarro, nacida y vivida en Madrid, se adapta a todo y a todos. Y nunca se esconde, entra al trapo de cualquier tema. Maribel Ripoll ha vivido de éxito en éxito y solo le falta el Goya. Seguro que un Max o un Feroz tampoco le disgustarían.

MM.- Durante 10 años siendo la matriarca de Puente Viejo, ¿qué has heredado de tu personaje: doña Dolores?

“Pasé el procesó de un cáncer trabajando y fue gloria bendita”

MR.- Cuando creé el personaje que estaban buscando en la serie me inspiré en mi madre. Era una mujer de carácter, como lo es Dolores en la serie, y también muy tierna, aunque esto lo ocultaba, como procuré que también lo hiciera Dolores. Mi madre era de Olite, un pueblo de Navarra, así que me fijé en la relación que mantenían las mujeres de allí. Así, me salió una mujer rural, algo puñetera, metía mucho la pata… ¿Con esto qué quiero decir? Que es muy difícil heredar algo de una creación tuya. Yo sigo siendo una persona nada cotilla y Dolores lo era a rabiar… O sea, yo la creé, a Dolores, y allí vivió ella. Y yo aquí, cada una con sus cualidades. No he heredado nada, no.

MM.- ¿Te tocó la lotería teniendo trabajo en una serie que duró 10 años en pantalla o es tan duro que no merece la pena tanto trabajo?

MR.- Por supuesto que me tocó la lotería. Yo empecé a trabajar en esta serie justo cuando llegó la crisis tremenda del 2008. Muchos lo pasaron mal, pero yo tuve la suerte de trabajar en una serie de éxito. Además, era una serie en la que me encontraba muy a gusto, pues ha habido siempre un ambiente de trabajo genial, solidario y divertido. Así que sí, me tocó el gordo.

MM.- ¿Los rodajes eran muy duros, de la mañana a la noche…?

MR.- Duros eran, rodábamos de 8 de la mañana a 7 de la tarde. A mí me recogían entre las 6 y 6:30 de la mañana y llegaba a mi casa a las 8:30 de la tarde. Era muy duro. Lo que pasa es que como había tan buen ambiente, se llevaba muy bien. Yo pasé el procesó de un cáncer trabajando y fue gloria bendita. Me ayudó mogollón. Todo el mundo lo sabía. Iba con la cabeza rapada, con una peluca, y todos los compañeros me apoyaron, fue increíble. Me decían: “pero tía, ¿cómo puedes currar? “Es que lo prefiero”, les respondía. “Es que yo aquí me aíslo de este problema, sino estaría ensimismada con ese problema y no me curaría”. Me ayudó muchísimo. Yo no tengo más que agradecimientos a Puente Viejo.

MM.- ¿Qué cambiarías de tu ámbito laboral?

MR.- Mi ámbito laboral tiene cosas muy injustas. Lo más importante que habría que cambiar es la desigualdad tan enorme que hay en cuanto a salarios y oportunidades. Es terrible que la industria quiera siempre a los mismos actores, a los que pagan un dineral, y luego haya gente muy buena parada en su casa a los que pagan una mierda por una sesión. Me parece injusto.

MM.- Hay no pocos actores que llegan a los 65 sin siquiera jubilación. Su historia debe ser triste. A las actrices, los actores, ¿os asusta el futuro?

MR.- Sí, y mucho. Como es una profesión intermitente, muy insegura, todo el mundo busca otro tipo de trabajo que le dé seguridad y, cuanto menos, una jubilación. Por otra parte, las mujeres con cierta edad tenemos muchas menos probabilidades de trabajar que los hombres.

MM.- Ahora sin teatros abiertos, sin poder producir más series ni películas, ¿cómo es el ambiente cultural?

MR.- Me parece imposible lo que plantean como medidas de precaución, tanto para rodar como para que una compañía privada pueda abrir un teatro con un tercio del aforo. Así que está bastante mal el ambiente cultural. Y menos mal que el ministro ha reaccionado, porque tampoco nos apoyaban. Ahora por lo menos nos dan una prestación.

MM.- Cambiando de tercio: Manos a la Obra, Aquí no hay quien viva, El comisario… ¿Quien sacó la mejor actriz que llevas dentro?

MR.- Yo creo que queda mucho por sacar jajajaja. Bastante, además jajajaja… Yo siempre recordaré la etapa con Pepe Navarro en Esta Noche Cruzamos el Mississipi, que me enseñó a hacer un directo en televisión y con bastante improvisación. El teatro es un directo, pero vas muy pertrechada con ensayos previos, pero aquello de Pepe era una montaña rusa. Eso lo recordaré como una experiencia fuerte y que me dio cierta trascendencia social, la gente te conocía…

En todas las series he disfrutado mucho haciendo personajes variados – con algunos he podido lucirme -, la mayoría de comedia, y eso que tengo una vena de actriz dramática importante.

“Nadie me ha obligado a hacer nada que yo no hubiera querido”

MM.- Has trabajado, y mucho, pero ¿qué te ha faltado para ser una estrella en tu profesión? ¿O te sientes una estrella?

MR.- Definir estrella es un tanto complicado. Ahora mismo yo lo soy en Chile e Italia, más que en España. La última vez que estuve en estos países no me podía mover por la calle. La gente seguía la serie y les gustaba mi personaje. Entonces es muy relativo. El estrellato es el reconocimiento del público, que a veces es hasta molesto porque no te puedes mover, no te dejan en paz, no tienes intimidad. Yo me conformo con que se me valore como actriz en mi ámbito profesional y que tenga trabajo estable. Lo de la fama, la verdad, me interesa menos.

MM.- ¿Qué papel o papeles te gustaría interpretar?

MR.- Me quedan muchos por hacer, es muy difícil decirlo. Me gustaría hacer algo dramático serio, en teatro y en cine.

MM.- Volviendo a ese tema: ¿eres más dramática que humorista?

MR.- Ya sabes que la industria es la que mueve esto y los productores no se arriesgan, entonces como yo casi siempre he hecho comedia, y no se me da mal, parece ser, me llaman para hacer comedia. Pero, por ejemplo, en el Secreto, como he vivido muchas situaciones he tenido muchas secuencias dramáticas y la gente se sorprendía porque me decía que las hacía muy bien. Me considero una actriz que puede hacer las dos cosas, no tengo ni abuela ni nada, así que puedo piropearme.

MM.- ¿Cómo es el mundo del show business: feminista o machista?

“Siempre recordaré la etapa con Pepe Navarro en Esta Noche Cruzamos el Mississipi”

MR.- Machista. Todavía mucho. Me contaban unos amigos que son directores de casting que los productores les piden abuelas de 30 años. “Y una tía de 30 años no puede ser abuela. Hay actrices estupendas que podéis ser abuelas perfectamente y que os conserváis muy bien”, decían. Se desesperaban. Pero para los hombres no ponen tanta pega. Las tías tenemos que estar impecables, con un tipazo, monísimas, perfectas, y los tíos da igual si tienen barriga, canas y arrugas, les da lo mismo. Y de hecho, hay muchísimos más trabajos para hombres mayores que para mujeres mayores.

MM.- ¿No te extraña que no haya aparecido ningún caso de abuso o de malos tratos en tu negocio en España?

MR.- Ha habido alguno, en el mundo de la ópera. Lo que creo es que se tapan muchas cosas y algunas no las sabremos nunca. También es verdad que en ese aspecto hemos cambiado mucho en estos últimos 30 años. Antes era más habitual. Realmente los actores y las actrices tienen mucho miedo a perder el trabajo y a lo mejor se han callado por temor a represalias. Yo no he tenido nunca ninguna mala experiencia, a mí nadie me ha obligado a hacer nada que yo no hubiera querido. Jamás me han propuesto ni han intentado cambiar mi trabajo por otra cosa.

MM.- ¿Por dónde va tu futuro: teatro, cine, televisión…?

MR.- Pues lo que salga… Jajajaja. Soy actriz, tengo ganas de seguir trabajando, me gustaría llegar a la edad de la jubilación con un pequeño colchón y poder elegir lo que me guste. Pero vamos, mientras me dé la cabeza seguiré trabajando.

MM.- ¿Tienes un proyecto concreto?

MR.- Sí, pero no lo puedo contar porque se gafa. Es de televisión.

MM.- Si miras hacia atrás, ¿crees que la vida te ha dado las satisfacciones que te mereces?

MR.- No me puedo quejar, la verdad. De toda mi trayectoria y tengo ya 60 años, solo he pasado dos años malos. ¿Qué quiero más? Pues claro. He tenido muchas oportunidades y creo que las he aprovechado.

MM– ¿Qué te haría feliz que pasara, que tuvieras, que te regalaran, que consiguieras…?

MR.- Puestos a pedir, hacer cine y ganar un Goya jajajaja.

MM.- ¿De amor vas bien dotada?

MR.- Pues no, amor de amigos y de mis gentes sí, pero de pareja, no. En ese aspecto la vida no me ha tratado bien. O he sido yo, que he sido muy egoísta. He antepuesto mi trabajo a la relación. He tenido parejas, pero ahora mismo llevo años sola, y eso se nota, claro. Ahora me vendría bien una sopita y un mimito.

MM.- Si te dijeran aquello de amor, dinero y salud, ¿cuál sería tu orden preferido a estas alturas?

MR.- Tal y como están las cosas, salud. Si no hay salud, no hay amor, y el dinero te da igual porque no te lo puedes gastar… Salud, ahora mismo y siempre. Luego amor, aunque el amor sin dinero se escapa por la ventana. Ahora mismo, con mi edad, es importante una estabilidad económica.

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