Kevina Kul empezó presentando un programa en Antena 3 con Santiago Segura

Es simpática, agradable, dulce, tiene el aspecto de las mujeres bálticas: una bonita figura, unos ojos brillantes, el cabello ultra rubio… Kevina Kul es puro eclecticismo: canta, compone, fue modelo, presentó un programa en Antena 3 mano a mano con Santiago Segura – también tiene pico -, trabaja como relaciones públicas… Es, menudo pastel, francesa, lituana, suiza y española. Tiene armas de mujer, y las tiene profesionales. Sobre todo, tiene una voz exquisita. Hace música propia, pop, pero también rescata canciones de los años 60, canciones del cine y de los grandes autores. Lo extraño es que diga que no busca el éxito. ¿Qué busca entonces? Disfrutar, dice, saboreando una deliciosa tableta de chocolate. 

MM.- Kevina, eres francesa, pero se por tu nombre y tu piel, blanca, muy blanca, dicen que podrías tener otros orígenes. ¿Los ocultas o podemos conocerlos?

Kevina Kul cantando en el Día del Orgullo Gay

KK.- Mi madre es española y mi padre es lituano. Yo nací en el este de Francia y vivimos en Suiza. Y está claro que cogí mucho más de mi padre que de mi madre, como se puede ver por mi físico. Las lituanas somos altas, rubias, de piel blanca, ojos claros…

MM.- ¿Cómo y cuándo viniste a España?

KK.- Vine a los 20 años para trabajar en el programa de Santiago Segura en Antena 3. Por esos tiempos Santiago no era la gran estrella que es ahora. Acababa de hacer El Día de la Bestia y trabajamos presentando aquel programa. Yo me vine a Madrid desde Ibiza porque un productor musical quería hacer un disco conmigo, pero al final no firmé con él, lo que sí hice fue presentarme a un casting de televisión, donde, dijeron, me encontraban graciosa, exótica… En la España del 96 no había tanto extranjero así que destacaba.

MM.- Tienes editado un relato en un libro sobre el Amor. ¿En tú música el amor es también importante?

KK.- Si, yo canto al amor.

MM.- ¿A qué le cantas más, al amor o al desamor? ¿Qué te atrae más?

KK.- Ambos tienen sentimientos muy fuertes, pero encuentro mucha más inspiración en el desamor.

MM.- Por cierto, ¿aún buscas tu propio amor o ya lo has encontrado?

KK.- Quizás, hay personas cerca de mí que pueden cumplir mis expectativas, pero esto está por ver.

MM.- Empezaste a cantar a los 16, pero luego lo dejaste o lo pusiste en un segundo plano. ¿Por qué?

KK.- Cuando llegué a España me puse a trabajar también como modelo. Entre esto y la tele me quedaba poco sitio para hacer mi música, para componer. Vamos, que en ese momento me divertía más ser modelo.

           

MM.- ¿Vas buscando oportunidades y te metes donde puedes – se te ha visto cantar en Sálvame, en el Día del Orgullo Gay… – o mides bien los pasos que das?

KK.- Desde muy joven compongo y escribo, es mi forma de expresarme. Simplemente, me expreso, da igual que sea en Sálvame o…; yo expreso lo que siento, mi arte.

ºMM.- Haces versiones de grandes temas musicales. ¿Crees tener asegurado el éxito así?

KK.- No busco el éxito, lo hago porque me identifico con estas versiones, me parece un proyecto muy bonito el poderme expresar en mi lengua natal.

MM.- ¿Cómo fue cantar “Un hombre lobo en París” en francés con Rafa Sánchez?

Con Javier Tolentino, de Radio 3

KK.- Fue una experiencia muy bonita. Fue mágico porque La Unión es un grupo emblemático de los años 80; la verdad es que me encantó trabajar con ellos.

MM.- También haces versiones de canciones clásicas de cine. ¿Miras mucho hacia atrás, hacia el pasado?

KK.- Este proyecto musical que va a salir ahora, y que hago con Al Vega, es muy interesante porque la España de los años 60 tenía una conexión con Francia mucho más fuerte. Es una forma de retomar el contacto con las personas de esa generación. Por cierto, Al Vega y yo formamos lo que llamamos la Kul Revolution.

MM.- También has intervenido en la banda sonora de Blancanieves, de Walt Disney. ¿Vales para todo?

KK.- No, solamente hago lo que me hace disfrutar.

MM.- ¿Cuáles son tus vicios?

KK.- ¡El chocolate! Cinco minutos de placer y toda la vida en las cartucheras.

MM.- ¿Y el séptimo vicio?

KK.- Es un programa de Javier Tolentino en Radio 3 al que me invitan mucho porque difunden la cultura de las películas y cultivan mucho la cultura francesa. Voy a menudo porque me encuentro a gusto con ellos.

MM.- Eres una rubia lituana auténtica… ¿O eres morena?

KK.- Soy rubia de nacimiento, pero me gusta ser un pelín más rubia, así que… Como todas las alemanas jajaja. Donde se venden más tintes en el mundo es en Alemania.

MM.- ¿Prefieres la noche o el día?

KK.- El día, sin ninguna duda. Un amanecer, un anochecer, no puedo reemplazarlos por la luz eléctrica y las oscuridad de la noche.

MM.- Sin embargo, has trabajado como relaciones públicas de los locales más conocidos de Madrid. ¿Hay alguien que no te conozca en la noche madrileña?

KK.- La verdad es que he pasado por muchos locales y me lo he tomado siempre en serio, como una profesión. Siempre me han dicho que soy una relaciones públicas atípica.

MM.- Si la gente quiere divertirse en Madrid y por la noche, ¿basta con que pregunte por ti?

KK.- Sí. Ahora, cuando pase la pandemia organizaré una vez al mes unos afterworks, que se llaman Elegant, y será un placer recibir con catering a mis invitados.

MM.- Recuérdanos una travesura que hayas hecho en algún momento de tu vida.

KK. Una vez en televisión quise dejarlo con un novio y le dediqué un tema que traducido se titulaba Nuevo Comienzo. Le dije que se acababa todo entre él y yo, y se enteró allí, como 3 millones de espectadores. Fue mi venganza personal.

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