• 22 mayo 2022

¿GUERRA CONTRA LA HUMANIDAD?

¿Se ha utilizado el arte de la guerra más amplio jamás desplegado contra la familia humana?

 

Después de dos años hablando de pandemia, epidemia y crisis sanitaria, se habla de guerra, como si los términos no guardaran relación alguna entre sí, pero ¿hasta qué punto no están intrínsecamente relacionados? ¿Acaso lo vivido estos últimos años, no podría considerarse como la gran guerra mundial contra la humanidad?

Quizá textos ancestrales como El arte de la guerra, de Sun Tzu, general chino del siglo V a. C., nos puedan ilustrar sobre la realidad de lo ocurrido y que sigue ocurriendo, fraguado durante años, y que continúa materializándose. ¿Pudiera considerarse que se ha llevado a cabo una guerra silente e insidiosa, siguiendo los preceptos básicos del “arte de la guerra” del general?

Sun Tzu afirmó que todo el arte de la guerra se basaba en el engaño, en lograr la victoria sin combatir. ¿Se habrán utilizado estas enseñanzas, con anuencia y plena colaboración del pueblo? Ante esto, cabe plantearse:

-qué mejor preparación preguerra que la aparición en escena de un supuesto enemigo genérico;

-qué mejor ataque que coger al atacado desprevenido;

-qué mejor engaño que disfrazar un gran ataque de un acto de benevolencia;

-qué mejor anuncio que presentar a los atacantes como filántropos y benefactores;

-qué mejor ardid que hacer creer al atacado que el atacante es su salvador;

-qué gran tranquilidad la de mantener en plena ignorancia a los atacados;

-qué mejor beneficio que las armas sean financiadas por los propios atacados;

-qué mejor estrategia que los atacados colaboren y se presten voluntariamente;

-qué mejor táctica que usar al atacado como su propia arma destructiva;

-qué mejor victoria que vencer sin combatir.

Según las enseñanzas de Sun Tzu, la guerra debía valorarse según cinco factores fundamentales: la doctrina, el tiempo, el terreno, el mando y la disciplina.

La doctrina significa “aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro”. ¿Qué ocurre cuando se anuncia un peligroso enemigo invisible de efectos devastadores? ¿Qué ocurre si al quimérico enemigo se le da forma y publicita con gran profusión? ¿Qué ocurre si se afirma que no hay remedio ni solución conocida? ¿Qué ocurre si surgen abnegados salvadores que buscan desesperadamente una solución? ¿Qué ocurre cuando, con gran esfuerzo económico y tecnológico, se ofrece una nueva tecnología salvadora? Lo que ocurre es que el pueblo adoctrinado, en armonía con el gobernante, seguirá sus recomendaciones en la creencia y convencimiento de que es para salvar la vida. El adoctrinamiento previo será el cauce propicio para la asimilación de la situación venidera bajo el prisma preestablecido, indispensable para que el pueblo siga, donde sea y como sea, lo que diga el gobernante. ¡Cuánto conocimiento manifestó Sun Tzu en su obra, de plena actualidad!

El tiempo es esencial; implica el control de las acciones planificadas para su dosificación en los tempos apropiados y acordes a los intereses deliberadamente preestablecidos.

El terreno implica el conocimiento del medio donde desenvolverse. Quizá en aquella época era suficiente acotar el terreno físico; hoy en día el terreno de acción es mucho más amplio, abarcando el social, el psicológico o las redes sociales, a fin de conocer el grado de influenciabilidad, sumisión, colaboración y también resiliencia.

El mando, según el general, debía tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina; sin duda, grandes máximas en tiempos de honor y reconocimiento, lo cual no necesariamente sea de actualidad, sobre todo, en lo referente a sinceridad y benevolencia.

La disciplina entendida como la organización de los estamentos que ejecutan los mandatos y preceptos sin cuestionamiento ni discernimiento.

De esta manera, desviando la atención de la población para centrarla en un sorpresivo e inexistente problema magnificado y sin solución aparente, se logra el adoctrinamiento sin cuestionamiento de gran parte de los atacados, consiguiendo su empatía con el benefactor que aporta la supuesta salvación, con aceptación sumisa de la supuesta solución, exponiendo su vida e integridad dócilmente sin ofrecer resistencia, sucumbiendo al engaño del arte de la guerra, sumamente agradecidos y sufragándola. Qué mejor manifestación de la afirmación del general chino: “Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”.

PValerie Oyarzun Fontanet
Jurista

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