Foto: paulabadosainfo
Grandes derechas y magníficas dejadas en un juego muy ordenado
Tras meses sin poder competir como a ella le hubiera gustado debido a las dolencias físicas, ahora se dispone a afrontar una nueva etapa con ilusión y alegría. Ha empezado con más seguridad y fuerza en la capital participando en el Mutua Madrid Open y ha demostrado que su auténtico nivel va aflorando cada vez más. Después, le espera el Gran Slam Roland Garros en París, que es uno de sus favoritos en el que el “Rey” es su admirado compatriota, el tenista manacorí, Rafael Nadal, catorce veces campeón del mismo.
La tenista española, originaria de Begur aunque nacida en Nueva York, va recuperando la confianza en ella misma hasta llegar a ese nivel de campeona que sabe que tiene y que todos hemos podido ver. Ella ha sido la número 2 del mundo y ha estado entre las mejores. «No creo que el nivel desaparezca”. «Lo fundamental es recuperarme a mí porque si recupero esa parte, el nivel va a acabar saliendo como siempre ha hecho», dice ella. Confianza en sí misma y el objetivo de estar entre las mejores del mundo y luchar por los grandes torneos. «El deporte ha hecho la persona que soy hoy». «Cualquier problema externo se empequeñece porque el tenis me ha llevado al límite por la gran disciplina y sacrificio que conlleva», ha resaltado.
Sororidad como principio
Cree en la sororidad como filosofía de vida ya que su carácter sociable le lleva a tener compañeras con las que dice llevarse muy bien, Aryna Sabalenka, e incluso con otra que en estos momentos no está en activo porque acaba de dar a luz a su primer hijo, Ons Jabeur, y, también con la mayoría de ellas e incluso confía que hasta después de acabar su carrera. Su determinación y capacidad están moldeados por un gran equipo capitaneado por su entrenador, Pol Toledo, y un apoyo psicológico fundamental al tratarse de una deportista de élite.
Desde que era muy pequeña, con siete años, y una raqueta en la mano, supo que su vida sería el tenis porque quiso aprender cada vez más acerca de él ya que lo eligió por encima de la natación, deporte que también practicaba. Empezó conquistando en 2015 el Torneo Roland Garros Junior, unos meses después de debutar como profesional en el circuito WTA en el Master de Miami. En 2017, se proclamó campeona de España ganando a la también tenista española, Carla Suárez.
Paula ha sabido llegar a la cima ya que en 2021 ganó su primer título WTA, el Serbia Open de Belgrado y el Tornero de Indian Wells, frente a una leyenda del tenis como Victoria Azárenka y, convirtiéndose en la primera española en ganar este trofeo. En abril de 2022, se convirtió en la número de 2 del ranking WTA llegando a tumbar a la numero 1 del mundo, Ashleigh Barty, en esos momentos, en el torneo de Charleston. Lo propio de una aspirante a estar en la cumbre más alta. Esa cima conquistada no ha acabaría ya que le esperarían otras cumbres como el Sidney Tennis Classic, en 2022 y, en 2024, el Torneo Mubadala Citi DC Open de Washington. Otro triunfo lo obtuvo al llegar a las semifinales del Open de Australia en 2025 frenta a Aryna Sabalenka.
Rafa Nadal, su gran referente
La fijación en el resultado de cada partido y cada torneo no le deja indiferente frente a la gran fuerza mental que se ha ido forjando. Según sus propias palabras, tiene como gran ejemplo al Campeón de 22 Gran Slams y, entre ellos, 14 Roland Garros, Rafael Nadal, de quien dice hablar con él para escuchar consejos y palabras de apoyo. «Mi gran referente de siempre es Rafa Nadal». Una de sus asignaturas pendientes es que le encantaría haber podido jugar con la extenista, María Sharápova, ya que ve en ella aspectos similares a su forma de juego. Si bien en la estepa rusa tenían a María en nuestro país tenemos a Paula y por muchos años. La conquista del siguiente torneo o quizá Gran Slam está más cerca de lo que ella pueda imaginar. Sí que se visualiza jugando en tierra batida, cerca del mar y en Marbella. La técnica auténtica del tenis que está en el polvo de ladrillo y de la que ella es una gran apasionada. No desconecta ni quiere desconectar y cuando lo hace es siempre a través de la música. Después de cada partido es muy difícil desconectar ya que para ella siempre hay que “estar conectado”.
En el tenis, como en la vida, existe una trampa invisible: creer que el éxito es el marcador final, que es un resultado inmediato. Sin embargo, para quien ha caminado por el desierto de la lesión y el peso asfixiante de la salud mental, la verdadera victoria no se mide en sets, sino en presencia, aquí y ahora y la conexión con uno mismo y con el momento presente en alma, cuerpo y corazón. En ese encuentro con Paula, en su entrevista, ella misma nos confesó con cierta ilusión en su rostro: “ Sentirme conectada es cuando todo funciona solo y fluye, mi mente, mi cuerpo, mi técnica”. Todo es fácil y es como bailar en la pista y disfrutar dejándose llevar y volar. Saber que cada día se llega un poco más lejos y mejor. En esa charla con nosotros, Paula Badosa nos confesaba su nueva hoja de ruta: conectarse de nuevo, golpe a golpe. Renacer en cada golpe. No es una frase hecha; es una filosofía de supervivencia. Tras un periodo de sombras donde el cuerpo parecía haber olvidado su potencia y la mente buscaba refugio, Paula ha regresado a la arcilla del Mutua Madrid Open con una lección de vida bajo la raqueta.
Foto: paulabadosainfo
La victoria es vencerse a uno mismo, no al rival
A menudo todos nos obsesionamos con el destino final, con el resultado, porque estamos en una sociedad que te vende solamente no por quien eres y cuanto esfuerzo has demostrado en ser tú mismo y en cada momento. Paula ha demostrado volver a ser la número 2 del mundo y levantar el trofeo en pequeños golpes maestros, en esos derrapes devolviendo golpes de la vida y olvidando que el camino está hecho de fragmentos de tiempo. Paula nos enseñó en Madrid que volver a triunfar no sucede en un solo día de gloria, sino en la decisión consciente de ganar el siguiente golpe, se trata de que la Paula número 2 del mundo ha estado ya en algunos golpes en la tierra batida de Madrid. En otros ha tenido que luchar más con la Paula del pasado que esta atravesando ese desierto. Y ese es el triunfo de hoy, ganarse a uno mismo otra vez en cada pequeño golpe. «No se trata del partido en su totalidad, sino de ganar en cada impacto, de habitar el presente con la intensidad de quien ya no teme al pasado.»
Verla correr de nuevo sobre la tierra batida, alcanzando esas velocidades y esa fuerza que la catapultaron a la élite en algunos golpes fue ver a una atleta reconciliándose con su propia naturaleza. Poco a poco de su juego en la arcilla roja del Madrid Mutua Open vemos como vuelve a ser ella disfrutando del tenis y haciéndonos disfrutar de su coraje y superación. Aunque el marcador no siempre refleje el esfuerzo, hubo una victoria silenciosa y atronadora: la de terminar el partido luchando hasta el último aliento.
Paula no está simplemente jugando al tenis; está reconstruyendo su identidad deportiva, su autoestima y silenciando a todos aquellos que solo miran resultados en un marcador de comida rápida. Se está sanando a sí misma en cada golpe que da conectando al máximo.Está demostrando que la grandeza no es un estado permanente, sino un ejercicio diario de voluntad. Hoy, Badosa, no solo golpea la pelota; golpea las dudas, golpea el miedo y, sobre todo, conecta consigo misma. Porque, al final, la vida, al igual que el mejor de los partidos, se gana paso a paso, punto a punto, golpe a golpe.
















